El fabricante de vehículos japonés Nissan enfrenta una de las peores crisis financieras de su historia y para salir de este complejo escenario estudia medidas drásticas que le permitan evitar el cierre de plantas y posibles despidos masivos. Esto tras anunciar hace algunos días que en su plan de ajuste se contempla el despido de unos 20.000 funcionarios y dejar de operar siete plantas a nivel global.
En ese contexto, el nuevo CEO de la marca, Iván Espinosa, confirmó que la automotriz japonesa analiza la posibilidad de ceder parte de sus instalaciones al fabricante chino Dongfeng, con el objetivo de reforzar sus finanzas.
Desde la salida de Carlos Ghosn y con la cuestionada gestión de Makoto Uchida, indica motor.es, la compañía ha acumulado decisiones erráticas que han afectado su posición en el mercado, especialmente en el ámbito de la electromovilidad. De hecho, su primer eléctrico de producción, el Nissan LEAF, quedó desfasado frente a la competencia.
Nissan había considerado una alianza con Honda, pero las negociaciones se rompieron bajo el liderazgo de Uchida. Ahora, el foco está en una colaboración con Dongfeng, con quien ya desarrolló el N7, un modelo 100% eléctrico que ha tenido un gran éxito en China, vendiendo 10.000 unidades en solo unos meses.
Por su parte, Dongfeng busca expandirse internacionalmente y sortear las barreras arancelarias que Europa y EE.UU. imponen sobre los productos chinos es una de sus metas. En ese contexto, fabricar fuera de China, en plantas como las de Nissan, le permitirían eludir esas imposiciones.
En tanto, para Nissan, la operación podría significar una inyección financiera vital sin recurrir a despidos o cierres de plantas como los ya anunciados. Aunque aún no hay un acuerdo cerrado, Espinosa dejó claro que la puerta está abierta.