Cientos de propietarios de vehículos Porsche en Rusia denunciaron que sus autos dejaron de funcionar de manera repentina y sin explicación alguna, fenómeno que se registró en distintas ciudades del país. Desde Moscú hasta Krasnodar, numerosos conductores reportaron que sus autos amanecieron sin respuesta, como si hubieran quedado convertidos en simples “ladrillos” sobre ruedas.
Los primeros antecedentes, recoge una nota de Carscoops.com, apuntan al Sistema de Rastreo de Vehículos (VTS) que Porsche equipa de fábrica en todos sus modelos posteriores a 2013. Esta unidad, encargada de la seguridad y localización satelital, activa automáticamente el inmovilizador del motor cuando pierde señal, lo que explicaría la paralización masiva observada entre el 1 de diciembre y días posteriores.
Según Yulia Trushkova, directora de servicio del Grupo Rolf, los talleres están recibiendo “oleadas” de autos con exactamente el mismo fallo. Las averías son abruptas y sin patrón claro: algunos vehículos se apagan al encender, otros quedan inutilizados durante la noche y unos pocos han logrado arrancar solo después de desconectar la batería durante varias horas.
La falta de información oficial ha alimentado la especulación dentro del país. Algunos distribuidores consultados por medios locales señalaron que “es posible que esto se haya hecho deliberadamente”, aunque admiten que no existe evidencia concreta para respaldar esta teoría.
Tanto la filial rusa de Porsche como la sede central del fabricante alemán mantienen silencio sobre lo ocurrido.
El episodio ha reavivado el debate sobre la dependencia tecnológica en sistemas conectados y los riesgos asociados a fallas remotas, actualizaciones defectuosas o eventuales interferencias externas.
Aunque Porsche suspendió las nuevas entregas a Rusia tras la invasión de Ucrania, miles de modelos siguen circulando en ese país y ahora comienzan a llenar los talleres sin soluciones claras a la vista, ya que al ser diagnosticados los autos aparecen en perfecto estado, aún cuando se niegan a arrancar.