El Mercedes-Benz 300 SL Gullwing es uno de los automóviles clásicos más icónicos y cotizados de la historia. Producido entre 1954 y 1957, solo se fabricaron 1.400 unidades coupé y 1.858 roadsters, cifras que explican su exclusividad y por qué es uno de los autos más buscados por millonarios y coleccionistas.
Precisamente ellos tendrán a mediados de febrero próximo la posibilidad de poder pujar por un ejemplar especialmente raro que será subastado por
Artcurial en París,
con una estimación de precio que oscila entre los dos y los cinco millones de euros.
El vehículo en cuestión salió de la fábrica de Stuttgart el 26 de enero de 1956, con el número de chasis 198040-6500019 y se diferenció de los 300 SL de línea por incorporar todas las opciones deportivas disponibles en la época, lo que lo sitúa entre las ejemplares técnicamente más sofisticados del modelo.
A esta especificación se suma una combinación de colores extremadamente poco común. El deportivo está pintado en gris grafito (DB 190) y cuenta con un interior en cuero natural, una configuración presente sólo en 106 unidades. Este detalle refuerza su carácter exclusivo dentro de una producción ya de por sí limitada.
La hoja de pruebas de fábrica da cuenta de las altas exigencias de su primer propietario. Entre el equipamiento destacan el motor NSL de rendimiento optimizado, la suspensión deportiva con muelles y amortiguadores específicos, ruedas Rudge con cierre central, relación de transmisión trasera 3,42:1, columna de dirección alargada y un juego de maletas de cuero de dos piezas.
También incorporaba faros sellados, luz antiniebla trasera y tratamientos anticorrosivos y aislantes, y fue entregado sin asientos individuales.
Este 300 SL es además uno de los denominados "French Gullwing", ya que forma parte del exclusivo grupo de solo 30 unidades matriculadas nuevas en Francia.
Fue encargado a través del importador parisino Royal-Elysées por Claude Foussier, industrial francés y destacado tirador deportivo de nivel olímpico, con una carrera tanto empresarial como deportiva de alto perfil.
Foussier utilizó el vehículo desde 1956 hasta 1961, periodo en el que permaneció guardado en el garaje de su residencia en el Boulevard Suchet, en el distrito 16 de París. Tras pasar por dos propietarios más en los años siguientes, el auto quedó almacenado durante décadas, conservando incluso sus placas originales y con evidencias de su último uso en carretera a comienzos de los años noventa.
En 2014, tras más de medio siglo en manos del mismo propietario, el 300 SL fue vendido después de once años sin uso y trasladado a Alemania, donde fue conservado intacto, hasta que regresó finalmente a París. De forma casi simbólica, hoy se encuentra nuevamente en la misma dirección en la que vivió su primer dueño.
Un informe técnico independiente confirma su extraordinario estado de conservación. El auto se mantiene en condición original sin restaurar, con apenas 34.000 kilómetros recorridos. Salvo pequeños retoques puntuales, conserva la pintura original, además de coincidir plenamente los números de carrocería, mecánica y llaves con la documentación de fábrica.
De los cerca de 250 Mercedes-Benz 300 SL equipados con motor NSL, solo alrededor de 100 contaron con suspensión deportiva y ruedas Rudge, lo que convierte a este ejemplar en uno de los más raros existentes. Por su estado y especificaciones, es apto para participar en concursos internacionales de elegancia en la categoría de conservación.
Con su chasis tubular, motor de seis cilindros en línea con inyección directa, suspensión independiente y sus inconfundibles puertas de ala de gaviota, este 300 SL Gullwing representa la esencia del automovilismo deportivo de posguerra y se perfila como una de las grandes piezas de colección que marcarán el mercado de subastas en 2026.