La administración del presidente Donald Trump anunció la eliminación de la llamada "Constatación de Peligro" ("Endangerment finding"), marco legal que durante más de una década sustentó las normas federales de emisiones de gases de efecto invernadero en Estados Unidos.
La medida fue comunicada por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, que también dejó sin efecto los estándares de emisiones aplicados a vehículos y motores desde los años modelo 2012 en adelante. El gobierno sostiene que se trata de la mayor desregulación ambiental en la historia del país.
Según la agencia, la decisión permitirá ahorrar más de 1,3 billones de dólares a los consumidores, lo que equivale a más de 2.400 dólares por vehículo, al eliminar costos regulatorios, certificaciones y requisitos de cumplimiento asociados a las emisiones.
El texto legal original había sido adoptado en 2009 bajo la presidencia de Barack Obama. Establecía que seis gases —entre ellos dióxido de carbono y metano— eran perjudiciales para la salud pública, lo que habilitaba restricciones ambientales y el impulso a tecnologías más eficientes y electrificadas.
Trump afirmó que dicha normativa "no tenía base legal ni fáctica", mientras la EPA argumentó que la ley de Aire Limpio no otorgaba autoridad suficiente para regular emisiones vehiculares con el objetivo de combatir el cambio climático.
Impacto en la industria automotriz
La revocación libera a los fabricantes de aplicar estrictos criterios de medición de emisiones. Entre las medidas que podrían desaparecer figura el sistema automático de apagado del motor en detenciones, implementado para reducir consumo y contaminación, pero criticado por parte de los conductores.
El gobierno considera que estas obligaciones encarecían los vehículos y limitaban la elección del consumidor. En cambio, defensores ambientales sostienen que la decisión debilita la política climática del país y probablemente será impugnada en tribunales.
Reacciones y contexto climático
Más de mil científicos manifestaron su rechazo recordando que la evidencia del calentamiento global provocado por el ser humano se ha vuelto más concluyente desde 2009. Además, datos climáticos indican que 2025 fue el tercer año más cálido registrado a nivel mundial.
La decisión marca un giro en la política energética estadounidense, favoreciendo a la industria de combustibles fósiles y frenando regulaciones que impulsaban vehículos más eficientes y electrificados.
El cambio ocurre en un momento en que la reducción de emisiones en economías desarrolladas avanza lentamente, en parte por la falta de inversiones suficientes en tecnologías bajas en carbono.