El fabricante Renault anunció que ante el actual escenario geopolítico extenderá sus operaciones de producción al ámbito militar con el desarrollo y ensamblaje de avanzados drones de ataque para el Ejército de Francia y otros países aliados de la UE, respondiendo así al llamado de rearme impulsado por el presidente Emmanuel Macron.
Para desarrollar este proyecto, la compañía firmó una alianza estratégica con el especialista en defensa Turgis Gaillard y deberá reconvertir parte de sus instalaciones automotrices en nuevas líneas de montaje. El objetivo es aplicar la capacidad de producción en serie de la automotriz gala a la fabricación de equipamiento militar.
El resultado será un vehículo aéreo no tripulado llamado Chorus. No se trata de un dron de reconocimiento, sino de una munición merodeadora de largo alcance, diseñada para vigilar y atacar objetivos con precisión a grandes distancias. En el ámbito militar ya se lo compara con los drones de la serie Shahed utilizados en la guerra de Ucrania.
El contrato está valorado en aproximadamente 1.000 millones de euros a lo largo de diez años. El plan inicial contempla fabricar unas 600 unidades al mes.
Para alcanzar ese volumen, Renault adaptará sus fábricas de Le Mans y Cléon. El proyecto implica reasignar trabajadores y transferir equipos técnicos desde las líneas de montaje de automóviles hacia la nueva división militar. La iniciativa fue aprobada por los empleados de las plantas a mediados de febrero de 2026.
Aunque pueda parecer una actividad inédita, la compañía ya tiene antecedentes en la defensa. Durante la Primera Guerra Mundial produjo en masa el tanque FT, uno de los vehículos clave en los combates de la época.
El movimiento muestra el papel estratégico de la industria automotriz europea, no solo en la economía, sino también en la defensa y la soberanía del continente.