La industria automotriz europea manifestó su preocupación por el futuro de la competitividad del sector en el continente y pidió a la Unión Europea reforzar las medidas destinadas a proteger su desarrollo en los próximos años.
En ese contexto, la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) instó al Parlamento Europeo y a los Estados miembros del bloque a fortalecer el paquete de medidas para la automoción incluido en la nueva Ley de Aceleración Industrial.
El objetivo, según la organización, es garantizar que el conglomerado de países siga siendo un mercado viable para la producción y comercialización de automóviles y vehículos comerciales ligeros después de 2030.
Desde el sector advierten que la región podría perder competitividad como destino de inversión y como centro industrial si no se logra un equilibrio entre los objetivos climáticos, la realidad empresarial y la competencia global.
"Europa corre el riesgo de perder su ventaja competitiva, tanto como lugar atractivo para invertir como emplazamiento industrial, con importantes consecuencias para el empleo y la innovación, a menos que encontremos una mejor manera de armonizar la ambición climática, la realidad empresarial y la competitividad global", dijo el presidente de ACEA, Ola Källenius.
Durante una reciente reunión de la asociación, los fabricantes coincidieron en que la descarbonización del transporte es un camino necesario, aunque consideran que las medidas propuestas hasta ahora no son suficientes para facilitar la transformación de la industria en condiciones reales.
Según el sector, existe preocupación por el impacto que nuevas regulaciones podrían tener sobre los costos de producción y, en consecuencia, en el precio final de los vehículos.
Nuevas normas para proteger la industria
En esa línea, la Comisión Europea presentó un nuevo reglamento orientado a reforzar la industria del bloque e impulsar el concepto "Made in Europe". La iniciativa contempla requisitos de producción europea para proyectos que reciban financiamiento público.
Además, la propuesta incluye nuevas condiciones para grandes inversiones extranjeras y medidas destinadas a acelerar la aprobación de proyectos estratégicos.
La Ley de Aceleración Industrial forma parte de la estrategia de Bruselas para fortalecer la competitividad del bloque frente al aumento de la competencia global y la dependencia de proveedores externos.
Las medidas apuntan especialmente a sectores considerados estratégicos, entre ellos las industrias intensivas en energía, la cadena de valor del automóvil y tecnologías clave para la transición energética como baterías, paneles solares y turbinas eólicas.
En el caso de los vehículos eléctricos, el texto plantea requisitos específicos para su producción. Entre ellos se establece que al menos el 70% del valor de sus componentes, excluyendo las baterías, deberá proceder de la Unión Europea y que el ensamblaje final se realice dentro del bloque.