La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán está provocando un nuevo remezón en el mercado energético y podría tener efectos inesperados en el sector automotriz, especialmente en lo que respecta a la demanda de vehículos eléctricos.
El alza del precio del petróleo ya se está reflejando en las estaciones de servicio en los principales mercados automotrices, especialmente en la potencia de América del Norte. Según la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA), el precio promedio nacional de la gasolina regular llegó a 3,57 dólares por galón (3,78 litros), frente a los 2,94 dólares registrados hace apenas un mes.
Este escenario ha llevado a algunos conductores a valorar con mayor fuerza los beneficios de la movilidad eléctrica. Kevin Ketels, profesor adjunto de gestión de la cadena de suministro global en la Universidad Estatal Wayne, compró el año pasado un Chevrolet Blazer eléctrico modelo 2026 porque creía que los cero emisiones representan el futuro. Hoy, el académico reconoce que también se siente aliviado de no tener que llenar el tanque de su antiguo SUV a gasolina.
"La electricidad puede subir, pero no tanto como la gasolina y tampoco subirá tan rápido", señaló el profesional.
Expertos coinciden en que quienes conducen vehículos eléctricos están menos expuestos a las fluctuaciones provocadas por crisis internacionales. Erich Muehlegger, profesor de economía de la Universidad de California en Davis, explicó que los precios de la electricidad residencial suelen estar regulados y son mucho menos volátiles que los combustibles.
Sin embargo, esto no significa que las tarifas eléctricas sean completamente inmunes a los cambios del mercado energético. El aumento de la demanda de electricidad —impulsado, por ejemplo, por nuevos centros de datos— también ha presionado al alza los costos en algunos lugares.
Además, el impacto depende en gran medida de la matriz energética de cada región. La electricidad puede generarse a partir de diversas fuentes, como gas natural, carbón, energía nuclear o renovables, lo que influye en el precio final que pagan los consumidores.
Aun así, varios especialistas señalan que una transición más acelerada hacia energías limpias podría ayudar a reducir la exposición de los países a las crisis del petróleo y del gas. Para Euan Graham, analista del centro de estudios energético Ember, la combinación de electrificación y energía limpia ofrece una mayor seguridad energética a largo plazo.
Los altos precios de la gasolina también suelen impulsar el interés de los consumidores por alternativas más eficientes. Datos del portal especializado Edmunds muestran que, en la semana que comenzó el 2 de marzo, el interés por híbridos, híbridos enchufables y vehículos 100% eléctricos representó el 22,4% de las búsquedas en su sitio web, frente al 20,7% de la semana anterior.
Sin embargo, los analistas advierten que un mayor interés no siempre se traduce en más ventas. Las decisiones de compra dependen de múltiples factores, como el precio de los vehículos, la expectativa de ahorro en el tiempo y las políticas públicas de incentivo.
El costo inicial sigue siendo uno de los principales obstáculos. Según Kelley Blue Book, los vehículos eléctricos nuevos se vendieron el mes pasado en Estados Unidos a un precio promedio de 55.300 dólares, mientras que el promedio de todos los autos nuevos fue de 49.353 dólares.
A pesar de ello, los especialistas sostienen que el ahorro en combustible puede ser significativo a lo largo de la vida útil del vehículo. Peter Zalzal, abogado del Environmental Defense Fund, señala que los propietarios de autos eléctricos pueden ahorrar "miles y miles de dólares" en costos de combustible.
Para algunos conductores, además, el atractivo no es solo económico. Michael B. Klein, un desarrollador de software de Illinois que conduce vehículos eléctricos desde hace ocho años, destaca que cada mejora en la eficiencia de la red eléctrica o la incorporación de energías renovables reduce automáticamente sus costos de uso.
El desarrollo de la movilidad eléctrica también tiene implicancias geopolíticas. Algunos expertos advierten que China domina partes importantes de la cadena de suministro de estos vehículos, lo que plantea desafíos estratégicos para países como Estados Unidos.
Aun así, para muchos defensores de la electrificación, el camino es claro. Ketels cree que los vehículos eléctricos y las energías renovables deberían ser una prioridad estratégica, ya que podrían producirse localmente y ayudar a reducir la dependencia de los combustibles fósiles.