La conducción a exceso de velocidad sigue siendo uno de los principales factores de riesgo en calles y carreteras estadounidenses. Para hacer frente a este flagelo el estado de Virginia decidió tomar una medida inédita, al ordenar que los infractores sólo puedan conducir vehículos con inhibidores de velocidad.
La normativa, que comenzará a regir a partir del 1 de julio próximo, establece que ahora los tribunales locales podrán ordenar la instalación de dispositivos limitadores de velocidad en los vehículos de conductores que han sido sorprendidos circulando a más de 160 km/h o protagonizando conductas temerarias.
La normativa crea un programa denominado Asistencia Inteligente de Velocidad, que permite sustituir la suspensión de la licencia por el uso obligatorio de esta tecnología. Así, los infractores podrán seguir conduciendo, pero bajo estrictas restricciones.
Estos sistemas utilizan GPS y bases de datos de límites de velocidad para controlar el comportamiento del vehículo. Si el conductor intenta exceder la velocidad permitida, el sistema reduce la aceleración e impide superar el límite.
Uno de los aspectos más llamativos de la norma, publica carscoops.com, es que la restricción recae sobre el conductor y no sobre un automóvil en particular. Es decir, quienes estén sujetos a esta medida solo podrán manejar vehículos equipados con el limitador, evitando que eludan la norma utilizando otro auto.
Además, manipular o desactivar el dispositivo podría derivar en cargos adicionales, incluyendo delitos menores, lo que refuerza el carácter obligatorio del sistema.
Las autoridades justifican la iniciativa con cifras preocupantes. Solo en 2024, Virginia registró más de 25 mil accidentes relacionados con el exceso de velocidad y más de 400 muertes asociadas a esta causa.
Desde la policía estatal señalan que el objetivo es reducir la velocidad antes de que ocurran tragedias. En ese sentido, consideran que esta herramienta puede ser más efectiva que las sanciones tradicionales.
Aunque sistemas similares ya existen en Europa y en algunas flotas específicas en Estados Unidos, Virginia se convierte en el primer estado en aplicar esta medida a gran escala.
El impacto de la ley será seguido de cerca. Si logra reducir la siniestralidad, no se descarta que otras jurisdicciones adopten medidas similares en el futuro.