El debut del primer eléctrico de Ferrari no solo promete cifras impactantes, sino también una experiencia de conducción distinta. Para lograrlo, la marca italiana decidió mirar más allá de la industria automotriz y apoyarse nada menos que en la NASA.
Así lo reveló en una entrevista el CEO de Ferrari, Benedetto Vigna, quien explicó que uno de los grandes desafíos de los autos eléctricos es su impresionante aceleración. Al ser inmediata y muy lineal, puede resultar “excesiva” e incluso “perturbadora” para el cerebro humano.
Por eso, la compañía buscó ayuda en centros médicos y en la agencia espacial estadounidense para entender qué niveles de aceleración resultan realmente cómodos para las personas y dónde está el límite.
La idea no es hacer el auto más rápido porque sí. Ferrari quiere que su próximo Luce EV sea emocionante, pero también agradable de conducir, evitando esa sensación brusca que pueden generar algunos eléctricos de alto rendimiento.
La aceleración en línea recta es solo una parte de la historia. Vigna asegura que existen cinco fuentes de emoción al volante, y una de ellas es justamente cómo el conductor percibe el desempeño del auto, más allá de los números.
Otro punto clave es el comportamiento en curvas. Aquí entra en juego el peso, uno de los grandes desafíos de los vehículos eléctricos debido a sus baterías.
Según Ferrari, ese peso puede generar una desconexión entre lo que ve el conductor y lo que percibe su cuerpo, especialmente al tomar curvas, donde el oído interno puede interpretar una sensación distinta a la esperada.
Por eso, la marca también estaría trabajando en cómo distribuir mejor ese peso para mantener una sensación más natural y deportiva al volante.
Esto no es todo, ya que el Luce EV incluirá grandes levas metálicas en el volante, pero no para lo que uno pensaría. A diferencia de otros eléctricos, donde suelen usarse para el frenado regenerativo, en este caso influirán directamente en la aceleración. Vigna incluso adelantó que ofrecerán una especie de “cambio de marchas con par real”, aunque sin entrar en detalles.
Así las cosas, publica jalopnik.com, todo apunta a que Ferrari no quiere que su primer eléctrico sea solo otro auto rápido. La apuesta es más ambiciosa: mantener esa conexión emocional con el conductor que siempre ha definido a la marca, incluso en la era de la electrificación.