El conflicto en Oriente Medio, tras las acciones militares de Israel y EE.UU. contra el régimen iraní, no solo está impactando los precios de la energía, sino también el comercio internacional de vehículos, especialmente de lujo, dejando cientos de unidades varadas en rutas clave entre Asia, la región y África.
Uno de los efectos más visibles es el bloqueo en el transporte marítimo, especialmente por las restricciones en zonas estratégicas como el estrecho de Ormuz. Esto ha provocado que envíos completos de automóviles queden detenidos o deban ser redirigidos a otros puertos.
Un caso emblemático es el de un cargamento de más de 500 vehículos que no pudo atracar en su destino original y terminó siendo descargado en el puerto de Hambantota, en Sri Lanka, tras quedar varado durante días.
Entre estos autos no solo había modelos convencionales provenientes de Japón y Corea del Sur, sino también cerca de 50 vehículos de alta gama de marcas como Ferrari, Lamborghini y Rolls-Royce, considerados los activos más valiosos para los importadores.
El negocio de exportación de autos usados en Asia es clave para varios mercados. Corea del Sur, por ejemplo, exportó cerca de 883.000 vehículos en 2025, destinando un tercio a Oriente Medio. En tanto, Japón envía alrededor del 15% de sus exportaciones de autos usados a Emiratos Árabes Unidos.
Sin embargo, publica motor.es, la interrupción de las rutas está generando importantes pérdidas. Las empresas no solo ven frenadas sus ventas en plena temporada alta —entre marzo y septiembre—, sino que además deben asumir altos costos de almacenamiento, que pueden alcanzar los 23.000 euros mensuales.
A esto se suma el encarecimiento del transporte, impulsado por el alza del petróleo y la necesidad de buscar rutas alternativas. Incluso el transporte aéreo, reservado para clientes de alto poder adquisitivo, ha visto aumentar sus tarifas de forma considerable.
El impacto también se extiende al tráfico aéreo global. Los vuelos entre Europa y Oceanía, por ejemplo, deben evitar zonas de conflicto, lo que alarga los trayectos hasta más de 40 horas, elevando aún más los costos logísticos.
En este contexto, la guerra en Irán evidencia cómo los conflictos geopolíticos pueden afectar directamente a industrias globales, incluso en segmentos tan exclusivos como el de los autos de lujo.