El estado de los neumáticos es un factor determinante para la seguridad y el rendimiento de cualquier vehículo. Pese a ello, su revisión suele pasarse por alto, aun cuando organismos especializados recomiendan una inspección periódica para prevenir riesgos y optimizar su vida útil.
De acuerdo con la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA), lo ideal es revisar las ruedas al menos una vez al mes o antes de realizar viajes largos.
La presión
Sin embargo, especialistas sugieren que la presión de estos debería incluso controlarse de forma semanal, considerando que los neumáticos pierden aire gradualmente, tanto por el uso como por factores externos como golpes o cambios de temperatura.
Mantener la presión adecuada no solo mejora la seguridad, sino que también contribuye a una mayor eficiencia en el consumo de combustible y prolonga la vida útil del neumático.
En ese sentido, es clave utilizar un manómetro y respetar siempre los niveles recomendados por el fabricante, los que suelen estar indicados en el marco de la puerta del conductor. Inflar los neumáticos por sobre esos valores o llevarlos a su presión máxima no es aconsejable.
La temperatura también juega un rol importante. Por ejemplo, una caída brusca puede reducir la presión interna en varios PSI, lo que hace recomendable realizar controles adicionales en días de bajas temperaturas.
Otros puntos a revisar
Más allá de la presión, la inspección debe considerar el estado general del neumático. Es fundamental revisar los flancos en busca de cortes, grietas, abultamientos o pinchazos. En caso de detectar daños, lo más seguro es acudir a un servicio especializado, ya que no se recomienda reparar afectaciones en los laterales.
Otro aspecto clave es la profundidad de la banda de rodadura. Para medirla, se puede utilizar un instrumento específico como el Godeson Dial Tire Tread Depth Gauge. Si el dibujo alcanza niveles cercanos a 2/4 de pulgada o menos, se recomienda reemplazar los neumáticos.
En condiciones invernales o con presencia de nieve, lo ideal es contar con al menos 4/4 de pulgada y considerar el uso de neumáticos de invierno cuando las temperaturas bajan de los 7 °C.
Asimismo, es importante observar posibles signos de desgaste irregular, cortes o deformaciones en la banda de rodadura, ya que estos pueden afectar el desempeño del vehículo y acelerar el deterioro del neumático.
Finalmente, la rotación periódica de los neumáticos —cada 6.400 a 9.600 kilómetros— permite distribuir de manera uniforme el desgaste y extender su vida útil. Este procedimiento dependerá del tipo de tracción del vehículo y del diseño del neumático, por lo que, ante dudas, se recomienda acudir a un profesional.
Una revisión simple y constante puede marcar la diferencia no solo en términos de ahorro, sino también en seguridad al conducir.