Las autoridades de China decidieron poner freno a uno de los desarrollos tecnológicos más ambiciosos de la industria automotriz local, ya que se ordenó suspender la emisión de nuevas licencias para vehículos autónomos, luego de una serie de fallas que encendieron las alertas en distintas ciudades.
El caso más crítico se registró en Wuhan, donde la flota de robotaxis Apollo Go, operada por Baidu, dejó de funcionar repentinamente en marzo pasado. Algunos vehículos se detuvieron en plena vía, interrumpiendo el tráfico y dejando a pasajeros sin poder completar sus trayectos.
El incidente, publica autobild.es, obligó a una reacción inmediata. Las autoridades de tránsito, junto al Ministerio de Industria y Tecnología de la Información, sostuvieron reuniones de urgencia para evaluar los riesgos y evitar que situaciones similares se repitan en otras ciudades piloto.
Como primera medida, se optó por congelar la entrega de nuevos permisos para este tipo de vehículos. La decisión busca ganar tiempo mientras se revisan los estándares de seguridad y operación de una tecnología que, hasta ahora, era una de las grandes apuestas del país en movilidad.
El impacto ya comienza a notarse en Wuhan, una de las ciudades más industrializadas de China, la que ha visto una significativa reducción de los robotaxis que circulan por sus calles, reflejando un escenario más cauteloso frente a la conducción autónoma.
Pese a este freno, el desarrollo no se detiene por completo. El grupo Geely continúa avanzando con nuevos proyectos, como el EVA Cab, un robotaxi que apunta a alcanzar el nivel 4 de autonomía.
Este sistema permite que el vehículo opere sin intervención humana en zonas previamente definidas, asumiendo completamente la conducción. Además, incorpora tecnología avanzada como un sistema LiDAR digital capaz de generar millones de puntos de información por segundo y detectar objetos a gran distancia.
Actualmente, estos desarrollos se encuentran en fase piloto en ciudades como Hangzhou y Suzhou, donde aún se evalúa su desempeño en condiciones reales.
Sin embargo, las nuevas restricciones podrían retrasar su despliegue. El giro regulatorio de China no solo refleja preocupaciones por la seguridad, sino también un cambio de ritmo en la adopción de una tecnología que, hasta hace poco, parecía avanzar sin frenos.