La transición hacia la movilidad eléctrica podría tardar más de lo esperado en reflejarse en las calles. Aunque distintos mercados proyectan restricciones para los vehículos nuevos a gasolina y diésel hacia 2035, un estudio reveló que la vida útil de los automóviles tradicionales sigue aumentando.
La investigación, informa motorpasion.com, fue realizada por S&P Global y analizó el comportamiento de los propietarios de vehículos en Estados Unidos. El informe concluyó que los autos con motor de combustión permanecen en circulación durante mucho más tiempo que los eléctricos.
Según los datos, un vehículo convencional se conserva en promedio durante 12,5 años, mientras que en el caso de los turismos la cifra sube hasta 13,6 años. En contraste, los autos eléctricos suelen renovarse cada 3,6 años.
El estudio indica que una de las principales razones detrás de esta diferencia es el modelo de financiamiento utilizado en los principales mercado por parte de los compradores de eléctricos. El leasing y el renting concentran gran parte de las operaciones de este segmento, con contratos que normalmente duran cuatro años.
En Estados Unidos, cerca del 80% de los autos eléctricos nuevos matriculados durante 2024 fueron adquiridos bajo alguna modalidad de arriendo de largo plazo. En Europa, aunque las cifras varían entre países, la tendencia es similar.
Otro factor que influye es la rápida evolución tecnológica del mercado eléctrico. Cada año aparecen modelos con mayor autonomía, mejores prestaciones y nuevas tecnologías, incentivando a muchos usuarios a renovar sus vehículos con mayor frecuencia.
El informe también advierte que persiste cierta preocupación respecto al desgaste y eventual reemplazo de las baterías. El costo de sustituir una batería puede variar entre 7.000 y 15.000 euros, dependiendo de la marca y del modelo.
A esto se suma la caída en el valor de reventa de los eléctricos usados. Según datos citados en el análisis, los precios de estos vehículos disminuyeron un 15,1% en Estados Unidos durante el último año, mientras que en Europa la baja promedio alcanzó el 8,1%.
Pese a ello, el estudio destaca que quienes adoptan la movilidad eléctrica suelen mantenerse fieles a esta tecnología. Marcas como Tesla y BYD han contribuido a acelerar esta transformación con una oferta cada vez más amplia e innovadora.
El informe también pone en evidencia otro desafío para la transición energética: la antigüedad del parque automotor.