La estrategia de electrificar uno de los modelos más emblemáticos de la estadounidense Dodge no dio los resultados esperados. Tras un debut marcado por bajas ventas, la marca del grupo Stellantis decidió ampliar la oferta del nuevo Charger con una versión equipada con motor de combustión, una apuesta que rápidamente comenzó a rendir frutos.
Durante el segundo trimestre de 2026, pubica Carscoops.com, las ventas del Dodge Charger con motor de gasolina aumentaron un 181% respecto del mismo período del año anterior, impulsadas por el lanzamiento del Charger Sixpack, equipado con un motor de seis cilindros en línea biturbo Hurricane que reemplaza al histórico V8 Hemi.
En contraste, la versión eléctrica Charger Daytona registró una fuerte caída comercial. Sus matriculaciones disminuyeron un 88% en comparación con el mismo período de 2025, reflejando la escasa recepción que ha tenido entre los seguidores de la marca y los tradicionales aficionados a los muscle cars.
El comportamiento de ambos modelos dejó en evidencia la preferencia del mercado por las versiones de combustión, pese al avance de la electrificación en la industria automotriz. Incluso, las ventas del Charger a gasolina superaron ampliamente a las del eléctrico durante el período analizado.
La respuesta de Dodge fue ampliar su gama con alternativas que apuntan a distintos perfiles de clientes. Mientras el Charger Daytona mantiene su propuesta de alto rendimiento eléctrico, el Sixpack busca conquistar a quienes aún privilegian la experiencia de conducción asociada a un motor térmico.
Si bien el fabricante mantiene su apuesta por la electrificación, las cifras muestran que, al menos por ahora, el camino de transición para los tradicionales muscle cars estadounidenses parece ser más complejo de lo previsto. El desempeño comercial del Charger confirma que una parte importante de sus compradores todavía prefiere la potencia y el carácter de los motores de combustión.