Mientras la mayoría de los fabricantes busca reducir costos y optimizar procesos, el fabricante italiano Pagani parece seguir una filosofía completamente distinta y no es otra que cuidar hasta el más mínimo detalle en sus vehículos, incluso aquellos que permanecen ocultos a simple vista. Un ejemplo de esto son los tornillos que utiliza en sus exclusivos hiperdeportivos, cuyo valor conjunto supera incluso el precio de un Porsche 911 nuevo.
Según se dio a conocer durante una visita a la fábrica de la marca italiana, cada Pagani incorpora alrededor de 2.000 tornillos de titanio. Cada uno tendría un valor cercano a los 80 dólares, lo que eleva la factura total a unos 160.000 dólares solo en este tipo de fijaciones, una cifra superior al precio base de un Porsche 911 Carrera en Estados Unidos.
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Pero el elevado costo no se explica únicamente por el uso de titanio. Cada tornillo lleva grabado el logotipo de Pagani con una precisión de apenas dos micras (0,002 milímetros), un grosor 35 veces menor que el de un cabello humano. Además, cada pieza pasa por estrictos controles de calidad antes de ser instalada en el vehículo.
Eso sí, la marca no ha confirmado oficialmente cuánto paga por estos componentes. La cifra corresponde a una estimación basada en el valor atribuido a cada tornillo y no necesariamente refleja el costo real de producción.
La obsesión por los detalles se repite en prácticamente todas las piezas del automóvil. La varilla para medir el aceite, por ejemplo, está mecanizada en titanio y posteriormente anodizada. Incluso el grabado del logotipo se realiza una vez que la pieza ha sido instalada para asegurar que quede perfectamente alineado cuando se aprieta en su posición definitiva.
El volante tampoco escapa a este nivel de dedicación. Se fabrica a partir de un bloque macizo de aluminio de 43 kilos que, tras un complejo proceso de mecanizado, termina pesando apenas 1,7 kilos. Luego, un artesano dedica otras ocho horas a pulirlo completamente a mano.
Desde los rodamientos de las ruedas hasta los brazos de suspensión, prácticamente cada componente recibe un tratamiento que se acerca más al de una obra de arte que al de una pieza mecánica. Es precisamente esa combinación de ingeniería, artesanía y exclusividad la que ayuda a explicar por qué un Pagani puede superar con facilidad los 3,5 millones de dólares antes de sumar impuestos y opciones de personalización.