La coalición Backbone — conformada por expertos de la industria, el sector energético, de defensa e inversiones de Europa — advirtió que el continente enfrenta una carrera contrarreloj para desarrollar una industria propia de baterías, un componente clave no solo para los autos eléctricos, sino también para sectores como la inteligencia artificial, la robótica, las energías renovables y la defensa.
Esa es una de las principales conclusiones del informe “Europe's Electric Backbone”, donde se señala que el bloque tendría apenas tres años para consolidar una industria de baterías capaz de competir con China y reducir su dependencia de proveedores extranjeros.
El documento plantea que el desafío no consiste únicamente en aumentar la fabricación de autos eléctricos. Las baterías son consideradas una tecnología estratégica para una economía cada vez más electrificada, con aplicaciones que también abarcan centros de datos asociados a la inteligencia artificial, robótica, almacenamiento de energía y estabilidad de las redes eléctricas.
A estos sectores se suma la industria de defensa, donde el uso creciente de drones y sistemas de comunicaciones también está impulsando la demanda por baterías.
Cadenas de suministro
Uno de los principales problemas para Europa está en la cadena de suministro. El informe advierte que no basta con construir gigafábricas para producir celdas si el continente continúa dependiendo de otros mercados para obtener materias primas, materiales procesados, componentes, maquinaria, software y sistemas de reciclaje.
En este ámbito, China mantiene una posición dominante. Según el informe, Europa es especialmente débil en la transformación de materias primas en materiales que puedan ser utilizados para fabricar celdas, un eslabón considerado crítico dentro de la cadena productiva.
La posición china se ha fortalecido desde 2021, entre otros factores, mediante controles de exportación sobre materiales y tecnologías vinculadas a las baterías. Entre ellos se encuentran las químicas LFP, el grafito artificial utilizado en ánodos, células de alta densidad energética y equipos de fabricación.
Pese a este escenario, Backbone sostiene que Europa todavía cuenta con una base industrial, tecnológica y científica que le permitiría desarrollar una industria propia. Si se concretan los proyectos previstos, el continente podría alcanzar una capacidad suficiente para cubrir su demanda de celdas destinadas a autos eléctricos.
El objetivo, sin embargo, no sería trasladar toda la cadena de suministro hacia Europa, algo que el informe considera inviable, sino reducir la dependencia excesiva de proveedores extranjeros y asegurar los componentes considerados estratégicos.
Medidas a seguir
Para avanzar en esa dirección, la coalición propone cinco medidas. Entre ellas se encuentra reemplazar parte de las actuales subvenciones por ayudas vinculadas directamente a la producción real de baterías, expresadas en una cantidad fija por kWh producido.
También plantea dar prioridad a productos fabricados en Europa en programas de apoyo a la compra de autos eléctricos, sistemas tributarios y procesos de contratación pública. A esto se suma establecer progresivamente, desde 2027, requisitos de fabricación europea para componentes estratégicos como materiales de ánodo, precursores y materiales reciclados.
Otra de las propuestas es aplicar aranceles a las baterías provenientes de China o iniciar una investigación antisubvenciones, mientras que la quinta medida apunta a utilizar la industria de defensa como una herramienta para fortalecer la producción europea, estableciendo criterios de origen para las baterías utilizadas en estos sistemas.
El informe advierte que los próximos tres años serán determinantes para evitar que capital, conocimiento, investigación y capacidades productivas terminen trasladándose hacia China, Estados Unidos u otras regiones.