SANTIAGO.- Alexis en Inglaterra; Claudio Bravo en España; Arturo Vidal en Alemania; Sergio de La Fuente en Nueva Zelanda. Los tres primeros juegan en las mejores ligas del mundo del fútbol, el último -un poco más desconocido- milita también en una liga potente a nivel planetario, pero no del balompié, sino que en una de rugby. Es el único chileno jugando hoy en el campeonato de los actuales campeones del mundo del deporte de la ovalada.
Sergio tiene 29 años y vive en Maunga Karamea, un pequeño pueblo en Northland, Nueva Zelanda. Llegó el 2014 a la isla para jugar en Waipu, club en el que estuvo seis meses. En 2015 firmó su traspaso al Mid Wester, el equipo de la ciudad en donde vive hoy.
El ex jugador de Old Macks en Chile defiende a un equipo amateur, es por eso que además de prepararse para jugar, debe trabajar. Entonces, mezcla una intensa rutina de entrenamiento, parecida a la que tendría un profesional en muchos países del mundo, con hacerse cargo de una granja familiar que produce leche.
A las 5:30 am se levanta a ordeñar alrededor de 150 vacas de las que está a cargo, luego de terminar ya empieza a pensar en la ovalada. "Los lunes parto con un video que me manda el entrenador que está focalizado en mi, con todas mis jugadas del fin de semana, las reviso y envío mis comentarios. Luego un poco de trabajo regenerativo. Los martes y jueves entreno con el equipo, pero además en la mañana hago una sesión de gimnasio. Los miércoles sólo una sesión fuerte en el gimnasio y los viernes, previo al partido del sábado, hago una sesión suave", cuenta el primera línea de los "Cóndores".
Como el sábado juegan todas las divisiones de su ciudad, se va temprano al club, ya que, según cuenta, intentan ver todos los partidos y ayudar en lo que se necesite en el lugar. Al terminar, con un tercer tiempo, se premia a los mejores de la jornada.
El oriundo de Copiapó dice que "este país te atrapa, no sólo el paisaje y su gente, sino que también la pasión con la que se vive el rugby, acá se respira este deporte". Claro, y es el que el ex jugador de Perros RC está instalado y no piensa moverse.
“El rugby es más que un deporte, es un estilo de vida”
Sin duda en Nueva Zelanda, se vive el rugby. Hace sólo unas semanas los All Blacks se coronaban como campeones del mundo por tercera vez en su historia. Pero, ¿Qué hace que los de negro sean los mejores del planeta? El "Nappa" como le dicen sus amigos cree que es porque "desde que te bajas del avión piensas y hablas de rugby. Las personas comentan el campeonato y ves niños dando pases en las calles. Creo que el rugby es más que un deporte, es un estilo de vida". Además agrega que "así como los amigos se juntan en Chile a jugar un partido de fútbol, acá se hace lo mismo con el rugby. Todos están informados, un ejemplo es que mi esposa sabe mucho más de actualidad que yo, de los jugadores que están en los clubes, etc".
"Ellos ven el deporte como un punto de reunión y alrededor de eso hacen su vida social", añade.
El sueño de ser All Blacks comienza en el colegio
"En cualquier nivel encuentras deportistas que dan buenos pases, que no se le caen los balones, que les acomodan todos los sistemas, porque lo están viviendo todo el tiempo. Desde patear la pelota en el patio de la casa, cuando entran al colegio y después en la universidad. Siempre se juega rugby", asegura el jugador del Mid Wester. Es por eso, que destaca el hecho de que tanto en colegios públicos como privados se enseñe el deporte. "En Chile por ejemplo se empieza a aprender mucho más viejos".
Otro punto que destaca es que "acá todos, niños y adultos, ven el juego como diversión, como un panorama de fin de semana y eso se refleja en los resultados. No está la presión de ganar, todos lo juegan porque desde pequeños que se les enseñó a disfrutar el partido".
En Nueva Zelanda el rugby es una forma de educar. Es más, en el colegio no sólo se les enseña a los estudiantes a disputar un partido, también a hacer el Haka, el ritual maorí que caracteriza a los de negro.
“El campeonato permite que todos jueguen con todos”
Muchos no se explican cómo Nueva Zelanda al ser un país pequeño tiene tanto éxito en este deporte, sin embargo cuentan con una particular forma de jugar los torneos. Primero está el campeonato de clubes (amateur) que se juega de abril a julio, y en paralelo se disputa al Súper Rugby (franquicias que juegan en conjunto con Australia, Sudáfrica y el próximo año se sumarán Argentina y Japón) y de agosto a noviembre se disputa el ITM Cup (campeonato nacional).
De esta manera un jugador que, por ejemplo, ya disputó el ITM Cup y no fue nominado para participar en el Súper Rugby debe obligatoriamente jugar en el campeonato de clubes. "Esa es una de las principales características del jugador de acá, donde tu lo pongas a jugar se va a adaptar, ya que lo puedes ver jugando Súper Rugby y después la competencia de clubes", asegura De La Fuente y agrega "es una forma de hacer crecer el deporte. Los jugadores dejan su estampa de ídolo porque son uno más del sistema, no se les idolatra tanto porque los estás viendo todo el tiempo. Son líderes, pero palpables, no sólo los ves en la televisión sino que también en tu club".
El Club, el centro de las ciudades pequeñas
"Acá comienza todo, cualquier jugador que quiera competir en otro nivel tiene que pasar el campeonato de los clubes, también llamado Rugby Grass, donde yo juego en este momento", comenta el seleccionado nacional. Claro y es que todos tienen que estar inscritos en un club para avanzar en categoría.
De La Fuente vive en Maunga Karamea, un pequeño pueblo en Northland, donde asegura hay muchos clubes para muy poca gente. "Entonces lo que ellos (los clubes) hacen es ofrecer un trabajo a cambio de jugar rugby. Son pequeñas comunidades y el club pasa a ser como la plaza de la ciudad, todo ocurre ahí. Además que hay otros deportes, se hacen muchas actividades".
Por ejemplo, esta ciudad se caracteriza porque muchos de los jugadores trabajan en la granja entonces, según el chileno, organizan los entrenamientos de acuerdo a los tiempos de sus trabajos. "Un tema común en una sesión de ejercicios es cómo están las vacas del otro", cuenta entre risas.
El "Nappa" De la Fuente ya está radicado en Nueva Zelanda, espera formar su familia ahí. Es feliz con el desafío que tiene en la granja y también con disfrutar de lo que le apasiona, el rugby. "Me gustaría tratar de buscar la forma de traer a otros jugadores a vivir esta experiencia, creo que todos los rugbistas deberían pasar por este país, para ver el fanatismo que se vive en este deporte y cómo se respira el rugby por todas partes", sentencia.