La alegría de los chilenos.
ANFP
COCHABAMBA.- Corrían los 120 minutos de prorroga y el árbitro del partido da el pitazo final.
La selección chilena de fútbol Sub 20 derrotaba a su similar de Uruguay por la cuenta mínima y de paso ganaba la medalla de oro de los Juegos Sudamericanos Cochabamba 2018.De inmediato, el técnico del conjunto nacional, Héctor Robles, corrió a abrazar a sus dirigidos.
Otros se arrodillaban en el campo de juego con los brazos alzados, mientras que los jugadores uruguayos tendidos en el pasto explotaban en llanto. Sí, no lo podían creer.
Y era un llanto desconsolador, pues durante el encuentro fueron los charrúas quienes se crearon las ocasiones más claras de gol, por ello el rostro de los jugadores celestes lo decían todo.
Todo lo contrario a lo que vivió el plantel rojo.
Unos corrían por la cancha, otros lloraban de felicidad y también algunos gritaban improperios, como una forma de quitarse la presión de haber disputado una final.Y en un momento de bullicio, varios seleccionados se fueron hacia una pequeña barra que llegó a al estadio Felix Capriles para agradecerles por su apoyo. "
Esto es una locura, algo inolvidable. Ganar un oro en unos Juegos Sudamericanos es un sueño", señaló a Emol el volante de Universidad Católica Ignacio Saavedra.Tras esto se juntaron en el borde de la cancha y comenzaron los cánticos:
"Palo, palo, palo, palo, palito palo eh, eh. Eh, eh, eh somos campeones otra vez".Al rato, y después de ponerse la chaqueta del buzo, todo el plantel se dirigió a la premiación. Ahí, hubo selfies, fotografías, bromas y también aplausos para los rivales.
Todo terminó con un emotivo himno nacional, mitad con música y mitad sin, pero eso no fue un problema para que los campeones del fútbol de los Odesur lo entonaran más fuerte que nunca. Y claro, era el la primera vez que Chile ganaba oro en unos Juegos Sudamericanos.
La felicidad era total…