Los días más complicados de Moreno al mando del fútbol chileno.
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Abatido. Superado. Golpeado. El rostro de Sebastián Moreno el pasado 22 de noviembre del año pasado decía mucho. El intento por reanudar el fútbol en medio del estallido social era un fracaso y el presidente de la ANFP así lo sentía. Todos los esfuerzos se iban a pique.
Ese día comenzaba la caída. Si ya había uno que otro club disconforme con la gestión del timonel del balompié nacional, lo ocurrido en el Bicentenario de La Florida agudizaba el escenario.
Hoy todo es peor.
Han pasado más de cinco meses y su administración está sumida en cuestionamientos y problemas. Actualmente camina por la cuerda floja. La mesa directiva funciona con el quórum mínimo tras la renuncia de Martín Iribarne y hay un grupo importante de presidentes que se ha rebelado contra el actual mandato.
La "oposición" presiona con fuerza por la salida del abogado. Dicen públicamente que su gestión ya no da para más y esperan un "gesto" de Moreno para poner fin a su gobierno.
"Hay muchos clubes que reprueban el manejo de Sebastián. No tiene liderazgo claro ni suma apoyo masivo, Debiese dar un paso al costado. Se habla de una 'oposición al presidente', pero la oposición es cada vez más transversal", sentencia el gerente de Unión Española, Luis Baquedano, a El Mercurio.
"Seguir con este presidente a la cabeza, que tiene un gran rechazo de los clubes, no nos va a llevar a ninguna parte. Si no hay quórum para el Consejo, te indica que su gestión no es aprobada. Si se mantiene en el puesto es porque la pandemia ha impedido que los clubes tomen otra decisión", decía hace unos días el timonel de Audax, Lorenzo Antillo.
Un mandato que tambalea
"Sin carácter", "sobrepasado", "sin liderazgo". Esos eran los conceptos más usados contra Moreno luego del estallido social. Los mismos términos se han replicado y agudizado.
Es que si el cierre anticipado de la temporada ya era un cachetazo para la actual ANFP, la pandemia provocó otro fuerte golpe, más aún por las voces que critican cómo se han llevado las negociaciones con el CDF desde aquel entonces hasta ahora.
El presidente de San Felipe lo expresaba públicamente. "Sin defender a los clubes ante el CDF, sin informar gestiones económicas, sin peso ante la FIFA y Conmebol, esas son las virtudes de esta ANFP", escribió Raúl Delgado.
A todo esto se suman las renuncias en su mesa directiva. Lo de Iribarne es sólo lo último de una lista que fue creciendo con el paso de su mandato.
Ya son cuatro los miembros de su mesa que han renunciado desde que asumió la presidencia el 07 de enero de 2019. Aldo Corradossi, Jacques Albagli y Andrés Fazio fueron los nombres anteriores.
Todo esto ha provocado que actualmente el directorio siga funcionando con el mínimo requerido. Además de Moreno están Raúl Jélvez (segundo vicepresidente), Arturo Aguayo (tesorero) y Marcos Kaplun (director). Una caída más y habría que llamar a nuevas elecciones.
Moreno ha hecho intentos por sumar nombres a los puestos vacíos, sin embargo, ha fracasado. Pasó por ejemplo con Lorena Medel, de Santiago Wanderers, quien era una carta importante para el ex dirigente de Cobresal, pero finalmente no consiguió la aprobación del Consejo de Presidentes.
Ahora el abogado esperaba los ingresos de Johan Giesse y Jorge Yunge para lograr una solidez en la mesa, pero la suspensión de la cita de timoneles la semana pasada dejó en entredicho esa posibilidad y de momento todo está en el aire.
Desde la ANFP reconocen que hay varios clubes disconformes, sin embargo, afirman que "igualmente hay un respaldo" para el mandamás y apelan al llamado a "unirse y luchar contra las consecuencias de la pandemia". Por ejemplo, la U, Iquique y Wanderers van por este camino.
"Este es el peor momento que se podría escoger para hacer cuestionamientos al presidente y al directorio, convivimos con la crisis más dura en la historia del fútbol y es momento de trabajar unidos", expresa el presidente de Azul Azul, José Luis Navarrete.
Sebastián Moreno tambalea. Vive el peor momento de su mandato y su continuidad hoy es un mar de incertidumbre.