Ex promesa del tenis chileno cuenta su imperdible historia... Los triunfos ante Monfils y Fognini y por qué terminó frustrado y retirado a los 17 años

En el año 2000, Carlos Zarhi tuvo una gran racha de 27 triunfos consecutivos en menores de 14 años y se proyectaba como el recambio nacional, pero una lesión truncó su carrera. Hoy, luego de un largo camino, está feliz y brillando en otro deporte: El Pádel.

02 de Junio de 2020 | 17:12 | Redactado por Matías Harz, Emol
Emol/Pantallazos
Hace 20 años atrás, en el 2000, había un jugador que sorprendía y llenaba de ilusión al tenis nacional. Era un joven de apenas 14 años que la estaba "rompiendo" en su categoría y, a su corta edad, muchos ya se entusiasmaban con lo que podría lograr en el futuro y con que pudiera emular, en parte, a Marcelo Ríos.

Se trata de Carlos Zarhi, quien era número uno de Chile en Sub 14 y que impresionó al medio después de conseguir una notable racha de 27 triunfos consecutivos a mitad de temporada en Europa. Ingresó a la Gira Europea, importante circuito donde juegan los mejores del mundo a esa edad, gracias a sus resultados en Sudamérica y en el Viejo Continente estuvo imparable.

Ganó tres títulos –de cinco torneos jugados- y venció en esos certámenes a tenistas que hoy los fanáticos están acostumbrados a ver en televisión, como Fabio Fognini, Gael Monfils y Misha Zverev, entre otros.

"En esa gira me di cuenta que podía ser profesional, fue una confirmación de que le podía ganar a los mejores del mundo. Fue uno de los momentos más felices de mi vida. Fue concretar todo lo que alguna vez había soñado", cuenta Zarhi a Emol.

En el tercer torneo de esa gira, Zarhi llegaba exhausto, pero de todas maneras era el favorito, ya que había ganado los dos primeros campeonatos.

"Le gané a Monfils en octavos un partido que fue 7-6 en el tercer set. Recuerdo que llovió, entonces tuvimos que jugar en cancha dura, que para mí era mucho más complicado que arcilla, pero venía con mucha confianza. Ese partido era con árbitro y recuerdo que era un ladrón y Monfils también, no sabí cómo me robaron el partido. Al final igual terminé ganando", cuenta entre risas Carlos, quien también aprovechó de desmentir un rumor que decía que le había ganado a Rafael Nadal, español que estaba en su categoría y disputaba los mismos torneos.

Después de esa exitosa gira, Zarhi pensaba en grande. Se había demostrado a sí mismo que podía llegar lejos e incluso se imaginaba compitiendo en los mismos torneos que el "Chino" ganaba.

"Yo veía al 'Chino' y me imaginaba que iba a estar ahí, en la tele, disputando las finales de esos torneos. Así me veía, como un top 20 del mundo. Era un objetivo".

"Se me vino todo abajo"


Sin embargo, a la vuelta de ese alentador y extenso viaje, Carlos comenzó a sentir molestias en la espalda. La innumerable cantidad de partidos disputados en singles y dobles en Europa le jugaron en contra y recibió un tremendo golpe: Se había trizado una vértebra y debía estar cerca de ocho meses completamente parado.

"Se me vino todo abajo, me dio mucha pena encontrarme con esa realidad. Estuve cerca de ocho meses parado. Venía con molestia desde Europa, había jugado mucho, no había descansado prácticamente nada. No sé si mi físico estaba capacitado para enfrentar todo ese estrés. Antes era todo menos pro (el entrenamiento físico)", relata.

A pesar de este gran obstáculo, en 2001 volvió, ahora en su primer año en la categoría Sub 16 y lo hizo con buenos resultados. En el primer torneo le ganó a Simone Bolelli, ex número 36 del mundo, y llegó a la final, pero no la pudo disputar porque nuevamente aparecieron los fantasmas de la espalda.

27Triunfos seguidos fue su espectacular registro en Sub 14
"Ahí me voy a Roland Garros y me vio el médico del torneo. Me hace los exámenes y me dice que tengo una fisura. No me había mejorado bien y tuve que regresar a Chile y volver a parar unos seis o siete meses más".

Ese mazazo gatilló una serie de problemas internos en Zarhi y de ahí en más nunca pudo volver a ser el mismo. Y eso era lo que más lo carcomía por dentro: "En 2002 me fui a vivir a Argentina y fue duro. Vivía solo, era muy chico. Los resultados no se me daban y me empecé a atrapar con el saque. Nunca logré recuperarme bien mentalmente y estaba muy presionado. Me sobre exigí mucho. El perder me empezó a afectar la confianza. Veía que entrenaba y no tenía resultados…", confiesa.

Y agrega: "Fue una presión que yo me impuse. Como en algún momento sentí que podía, después yo mismo dije que tenía que volver a estar ahí. Después sufría cuando jugaba, era un sufrimiento muy grande. No era depresión, pero se me empezaron a meter muchas ideas en mi cabeza y me preguntaba: ¿Y qué pasa si no juego tenis? La realidad me empezó a pegar muy fuerte".

"Me jugó en contra (la presión de su racha de 27 triunfos), porque no la supe gestionar. No fui capaz de verlo como una bendición o algo bueno. Yo siempre me veía como un tenista fracasado. En ese entonces era una mochila que me pesaba como un ancla"

Carlos Zarhi
Esos pensamientos negativos se apoderaron de su cabeza. Y eso fue un detonante, una bomba de tiempo que terminó explotando cuando ni siquiera había cumplido 18 años.

"Mis creencias, lo que había pensado que iba a ser (tenista de elite), se topó con la realidad. Que era que las cosas no se estaban dando. Ahí exploté y dije que no quería jugar más. No quería competir, ni entrenar. No tenía ningún sentido. Al final jugaba y sufría. Eso fue a los 16 años y a los 17 me retiré. Fue todo muy rápido", revela.

Un año antes de que se retirara, a fines de 2002, Zarhi jugó la Prince Cup, torneo en el que también derrotó a Fognini y luego perdió con Novak Djokovic. Ya lo estaba pasando muy mal.

"Me jugó en contra (la presión de su racha de 27 triunfos), porque no la supe gestionar. No fui capaz de verlo como una bendición o algo bueno. Yo siempre me veía como un tenista fracasado. En ese entonces era una mochila que me pesaba como un ancla", dice.

"No era capaz de valorar las cosas que había logrado. Y compararme también me jugó en contra. Me tiraba para abajo solo, por esta expectativa que tenía. Después llegó un minuto en el que el tenis me dejó de gustar. Me sentía agotado, cansado de no tener los resultados. En un momento ya no pude más", cuenta Zarhi, quien hoy se luce en el pádel.

Volver a insertarse en la sociedad


Tras años sufriendo con el tenis, a principios de 2004 definitivamente dejó la actividad siendo junior. Ahí vivió su duelo y pensó en qué iba a hacer con su vida. Eso sí, tenía claro es que no quería nada con el tenis.

Se metió a un preuniversitario y finalmente terminó dando la prueba e ingresó a derecho en la Universidad Católica.

"Me costó mucho al principio. No tuve vida en primer año. Nunca había estudiado (porque se salió del colegio en séptimo básico y después daba exámenes libres). Leía tres páginas, entendía media y me demoraba media hora. Tuve que ir adaptándome a mi forma, que era estudiar todo el día", cuenta, mientras de fondo se escucha cómo su hijo llora y él lo calma.

En medio de ese nuevo proceso, Carlos comenzó a experimentar con nuevas cosas. El alcohol y las fiestas empezaron a ser parte de su vida y fundó una productora de eventos, la cual se dedicaba a organizar fiestas masivas.

"De repente conscientemente no lo afrontaba, pero inconscientemente igual estaba ahí y lo ahogaba con el trago y el carrete, como para decir que yo estaba feliz y bien con lo que hacía. Era feliz, pero no era la felicidad que tuve, ni cerca, de cuando jugaba tenis a los 14 y hacía lo que realmente me gustaba"

Carlos Zarhi
—¿Te gustó esa nueva vida? Considerando que venías solo jugando tenis desde los 6 años…

"Como negocio me gustaba, lo pasaba bien. Era chico, ganaba plata, el carrete, sintiéndome bien, identificándome con lo que no había tenido antes con el tenis. Era un poco parte de esconder la tristeza que pude haber tenido, donde uno se refugia en cosas más materiales o banales. El trago, el carrete, ese mundo que no conocía que te agarra y es fuerte. Me empecé a identificar con este nuevo Carlitos que hacía fiestas, pero que nunca había sido ni fui yo".

"Llegó un momento en el que me di cuenta que eso que era mi sustento de vida, iba muy en contra de mis principios. No me llenaba. Tuve que volver a mis orígenes y decir: A ver, ¿quién soy yo? ¿Cuál es mi propósito en la vida? ¿Soy un 'Negro' Piñera? Pucha, no soy el rey del carrete. Siempre he sido un hueón deportista, un gallo que se ha vinculado con la vida sana", narra.

—¿Cuándo te alejaste de ese estilo de vida?

"En 2016 tomé la decisión de no hacer más esto y le vendí mi parte de la empresa a mi socio. Y ahí me quedé sin saber qué hacer. Aparte, no quería ejercer como abogado. Después de retirarme del tenis, siempre tuve presente lo espiritual, el tema de la consciencia y el bienestar. Entonces había una incoherencia muy grande en mí, porque hacía todo lo contrario. Quería meditar, pero por otro lado estaba haciendo un lugar (fiestas) para que la gente fuera a hacer todo lo opuesto. Era inconsecuente".

Carlos vivió un proceso difícil, de volver a encontrarse con lo que era. Y lo encontró. Con la venta de su empresa, compró la participación de una especie de agencia de publicidad que "ayudaba a las empresas a hacer el bien, tenía un sentido social". Ese proyecto duró dos años, pero no fue viable económicamente. "Estaba pagando mis pecados. Pensaba que iba a ser mi vida, pero me fue mal. Terminé gastando casi todos mis ahorros".

Brillando en el pádel


Durante su período como universitario y estando asqueado del tenis, Zarhi descubrió otro deporte: El pádel, disciplina en la que lleva más de 12 años brillando y es uno de los máximos exponentes del país.


A pesar de no ser profesional, ha disputado cinco Mundiales (su mejor resultado fue quedar cuarto), fue parte del triunfo de su equipo en la EuroAmerica Padel Cup y actualmente, junto a su compañero, son los mejores jugando en Chile (a excepción de Javier Valdés, quien es profesional y compite en España en el World Padel Tour).

"En la U me gustó, lo mejor era que no tenía saque ja ja. Me encantó y me volví a enamorar. Acá yo no tenía un antes con el que compararme, entonces cada día era mejor. En el pádel no me frustro, nunca tiro la paleta. Me encanta jugar, lo haría todos los días", explica.

Hoy, con 34 años, Zarhi pasa por su mejor momento deportivo y emocional. Está jugando en el American Padel Tour, está casado y desde hace cerca de tres años que cambió su vida: Actualmente tiene tres clubes de pádel, una productora de eventos de pádel y la concesión de un restorán. Hoy, Zarhi es feliz.

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