Solo un atleta en la historia puede decir que ha participado en 10 ediciones de Juegos Olímpicos. Todo un récord. Su nombre es Ian Millar, atleta ecuestre canadiense de 73 años.
Su leyenda es basada en la perseverancia. Superación. Nació en Halifax, Canadá. Comenzó a montar desde muy joven, a los 10 años, mostrando sus excelentes dotes sobre el caballo en la granja en la que vivía en Perth, Ontario. Nadie imaginó lo que vendría.
Debutó en los JJ.OO. de Munich 1972 con 25 años y de ahí en más su carrera no paró. Estuvo en Montreal 1976, Los Ángeles 1984, Seoul 1988,Barcelona 1992, Atlanta 1996, Sydney 2000 (donde compitió con una mano fracturada) y Atenas 2004, sin lograr medallas y acariciando el podio en algunas oportunidades. Solo se restó de Moscú 1980 como boicot por la invasión soviética a Afganistán.
Pero no sería todo. Con 61 años, siguió acrecentando su leyenda olímpica: Compitió en Beijing 2008 y por primera vez tocó el cielo con las manos. Se sacó los fantasmas, ganó la plata en la prueba de equipos mixtos y logró lo que siempre buscó, estableciendo oreo récord: es el saltador de exhibición más antiguo que se subió al podio en JJ.OO..
Eso sí, ese año también falleció su mujer, Lynn, a causa de un cáncer. "He tenido a un ángel montando junto a mí", dijo al colgarse la presea.
Cuatro años después, compitió en Londres 2012 y esa fue su última cita olímpica, logrando erigirse como el atleta con más Juegos en el cuerpo, superando al regatista austriaco Hubert Raudaschl (9).
Estatua en homenaje a Ian Millar y al caballo Big Ben, ubicada en Perth.
Conocido como "Capitán Canadá", cabalgó sobre Star Power en Inglaterra, pero su gran amigo y aliado fue Big Ben, equino con el que compartió cerca de 23 años y con el que obtuvo múltiples trofeos. De hecho, junto a él, ingresó al Salón de la Fama del deporte candiense en 1996. Se dice también que está enterrado en su granja.
Estuvo también en Río 2016, pero solo para acompañar a su hija Amy, quien debutó en unos Juegos. En 2019 recién anunció su retiro, para dedicarse a entrenar y traspasar sus conocimientos y sabiduría.
"En los últimos años, me he sentido cada vez más atraído por trabajar con caballos y jinetes jóvenes, y estoy emocionado de expandir mi entrenamiento para compartir mi conocimiento y pasión con la próxima generación", dijo en un comunicado.
Además, por si fuera poco, tiene otro récord más a su haber. Ha ganado nueve medallas en Juegos Panamericanos, más que cualquier otro saltador. También, en su país ha sido nueve veces campeón de salto y ganó seis veces el Derby de Spruce Meadows.
Hoy, mira las competencias desde otro lado. Sus mejores años quedaron atrás y ahora solo se dedica a disfrutar.