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Del fútbol a la literatura: Jugó en la UC, lo dirigió Bielsa en la selección argentina y hoy escribe libros para niños

En conversación con Emol, César Carignano cuenta cómo se refugió en los libros para superar momentos difíciles y cómo el "Loco" lo ayudó a crecer en su carrera.

12 de Septiembre de 2020 | 10:50 | Redactado por Felipe Santibáñez, Emol
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El goleador festejando en un partido contra Audax Italiano.

Photosport
"Puede ser que sea una historia un tanto curiosa", dice César Carignano soltando una risa al otro lado del teléfono. Este delantero argentino tuvo un largo derrotero en el fútbol. Jugó en Europa, lo dirigió Marcelo Bielsa en la selección trasandina y también paso por Universidad Católica de Chile. Hoy, con 37 años, está retirado y dedicado a un oficio poco común para ex jugadores. Es escritor. Lleva tres libros publicados.

"Yo creo que el fútbol en muchas cuestiones es un hermano gemelo de la vida.Se parecen en muchas cosas. El fútbol atraviesa la sociedad de punta a punta. No es un deporte clasista y por eso destila historias a cada paso. Historias alegres, historias tristes, pero que generan que cualquier lector encuentre algún punto de conexión. Es un tesoro", le dice a Emol.

Carignano empezó a leer de grande. Poco antes de debutar, su cuñada le regaló un libro de historia argentina escrito por Felipe Pigna. Le fascinó. Recorriendo el mundo siguió acumulando lecturas. Quedó encantado con Eduardo Galeano y también con Eduardo Sacheri, "un tipo que usa el fútbol para hablar de otras cosas".

Bielsa, una dura lesión y la literatura como refugio

Siempre dudó de sus condiciones. Es por eso que lo sorprendió que Ricardo Gareca le diese un lugar en el primer equipo de Colón de Santa Fe y que lo tratara con el mismo respeto que a los consagrados del plantel.

Respondió a esa confianza con goles y ese buen nivel hizo que Marcelo Bielsa lo convocara a la selección argentina. La "Albiceleste" venía de una dolorosa eliminación en el Mundial de 2002 y el "Loco" quería armar un equipo con jugadores locales pensando en la Copa América y en los Olímpicos. Al predio de Ezeiza llegaron, entre otros, los hermanos Milito, Andrés D'Alessandro y Wilfredo Caballero. Para Carignano era algo impensado. Hoy lo disfruta con la distancia que dan los años y echa a rodar la memoria.

"Fue una experiencia maravillosa, un mes de corrido en el predio de Ezeiza con Marcelo Bielsa. Él tiene esa capacidad única de sembrar cosas desde lo humano y desde lo futbolístico a los jugadores. Previo al viaje jugamos un amistoso y yo llegué con lo justo. Tenía que estar en ese amistoso para no perderme la gira. Jugué el segundo tiempo. Fanamos y yo convertí el gol. Estaba muy feliz después de ello. Bielsa me llamó aparte: 'Yo entiendo que usted esté contento con el gol, pero con este nivel no puede llegar ni al aeropuerto'. Para mí fue fuerte en el momento, pero me llevó a reflexionar, que me parece es la capacidad que tiene Marcelo. Si uno es humilde, tiene posibilidad de aprender en cada diálogo. Posterior al último partido, me dijo: 'Ahora sí encontré en usted lo que fui a buscar a Santa Fe'. Fue una forma de cerrar el círculo”, comenta.

Pese al interés de Boca Juniors, lo transfirieron al Basel. En Suiza comenzó su calvario con una rebelde pubalgia. Lo tuvo a mal traer casi cuatro años. Cuando parecía que regresaba, se volvía a romper. Si bien no hacía caso de las críticas de la prensa, reconoce que le daba vergüenza pasar frente a los dirigentes. Se sentía incómodo.

Partió al América de México, pero la lesión no lo dejó jugar ni un solo partido. En ese momento de agobio, un amigo le dio un consejo que sería clave.

"Llevaba casi dos años con subidas y bajadas dentro de la lesión, pero sin poder superarla. Contándole un poco me dijo, 'por qué no te animas a escribir algo'. Yo sentía que incluso la gente cercana no terminaba de comprender que más allá de ser futbolista profesional o de estar en un club como el América yo estaba realmente triste porque no podía con mi cuerpo. Simplemente quería compartir con mi gente toda esa historia porque nadie la había pasado al lado mío y un poco para generar consciencia de que la vida del futbolista no es una felicidad permanente", apunta.

La literatura fue un refugio en los tiempos difíciles, una forma de sanar. Su autobigrafía "Andando por la pelota" primero circuló por su entorno y pasaron años para que se animase a publicar. Sin planearlo demasiado, años más tarde decidió dar el salto a la ficción. Publicó "Cañito Vale Doble" y "Gol Entra".

"Aquí en Santa Fe no encontrábamos libros de fútbol donde los protagonistas sean niños. Lo charlé en familia y fue mi señora la que me convenció de que me anime a intentarlo. Ahí comencé a escribir. Me apoyé en Claudio Cherep. Es un periodista y escritor en Santa Fe, un gran amigo, él me fue guiando en ese camino para que los textos queden de buena manera. Me animé a publicar, la recepción de los chicos fue muy linda y por eso reincidí, escribí otro libro más después", narra.

El paso por Universidad Católica y la vida como periodista

La nieve cubría de blanco la cancha y agarrotaba a los valientes que llegaron a San Carlos de Apoquindo a ver el duelo entre la UC y Deportes Iquique en julio de 2011. Esa noche gélida César Carignano hizo su debut con los cruzados. Fue goleada y el "Tanque", con una pizca de fortuna, se sacó al arquero e incrustó la pelota en la red.

En total, anotó nueve tantos en 20 partidos con el elenco estudiantil y ganó una Copa Chile. Pero se fue a los seis meses. Su padre murió y necesitaba estar cerca de sus afectos en Argentina. Le quedaba año y medio de contrato, pero en el club lo entendieron. Dice que su etapa pudo ser más linda. Destaca la calidad de Milovan Mirosevic, Felipe Gutiérrez y de Nicolás Castillo.

"Me gusta el lugar que ocupa el fútbol en la sociedad chilena. No lo ve como una situación de vida o muerte. Entonces, se permite disfrutar un poco más y jugar con otro nivel de presiones. No digo que no haya presión, pero el nivel de presión que yo viví es diferente al que se vive en Argentina. Me parece que facilita las intenciones de juego y las propuestas", comenta.

Se retiró en 2016. Andaba buscando algo y el periodismo lo encontró. Le hizo llegar uno de sus libros a Fabián Mazzi, relator santafesino, y él lo invitó a trabajar a la radio. Actualmente tiene un programa en LT 10.

"Con el periodismo tengo una sensación parecida a la del futbolista. En ambos mundo gobiernan los estereotipos, que no son para nada positivos, pero encontré que hay un montón de gente que reivindica otros valores y que va en un sentido opuesto, lo mismo que sentí cuando jugaba. Hay gente de todo tipo en los dos lados. Por suerte trabajo con gente que maneja mis valores. Ellos han aprendido más del futbolista a través mío y yo he aprendido de ellos es un oficio que adquirí casi de casualidad", afirma.

Carignano trata de vivir una vida armoniosa. El fútbol le sigue evaporando las penas, al menos por un rato. Leer y escribir son su nueva forma de jugar a la pelota.
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