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La chilena que ha recorrido miles de kilómetros viajando sola en su auto por Europa para poder representar a Chile

Competirá en los Juegos Olímpicos de Invierno que comienzan este 6 de febrero.

04 de Febrero de 2026 | 09:10 | Redactado por Benjamin Morales Arqueros
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Stephanie Joffroy
El esquí es uno de los deportes más exigentes del programa olímpico de invierno, no solo por el riesgo que implica competir a altas velocidades, sino también por la logística que demanda sostener una carrera de alto rendimiento.

En ese escenario, Chile dirá presente en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina 2026 con una delegación reducida, pero con deportistas experimentados que han debido construir su camino lejos de las facilidades que existen en las grandes potencias de la nieve.

Una de ellas es Stephanie Joffroy, especialista en esquí cross y representante chilena en Sochi 2014 y Pyeongchang 2018, quien afrontará sus terceros Juegos Olímpicos (clasificó a Beijing 2022, pero no participó por lesión).


La deportista que fue 9.a del planeta el año 2024, posee una marca fuera de su propio deporte. Recorre sola con su automóvil hacia y desde todas las competencias donde debe presentarse, sumando miles de kilómetros junto a excesivas horas de viaje.

"Para mí lo más desgastante es viajar, conduzco más de 20 mil km en la temporada. En mi auto llevo todo el material y a veces me quedo estancada por el clima que hay en invierno", resume.

Esta última temporada, la deportista ha pasado siete meses fuera de casa, producto de su entrenamiento para la cita olímpica, moviéndose entre Francia, Suiza y Austria, lugares donde hoy entrena frecuentemente. Cada torneo y su preparación implica al menos dos días completos de viaje, uno de ida y otro de vuelta, lo que convierte al desplazamiento en una de las partes más desgastantes de la temporada.

"Es muy cansador porque no paras nunca. Terminas en un lugar y ya estás pensando en el siguiente, yo esquío unos 100 días al año y debo viajar 30 días o más, no lo he calculado porque me da miedo", reconoce.

Pese a ese desgaste, Joffroy explica que ha aprendido a convivir con la presión. La experiencia de los años le permitieron desarrollar herramientas para manejar la ansiedad y no perder el foco. "Antes me costaba mucho más, hoy sé cómo administrarlo mejor", comenta.

Una carrera construida lejos de casa



El vínculo de Stephanie Joffroy con el esquí comenzó desde muy pequeña. Hija de instructor, se subió a los esquís prácticamente desde que aprendió a caminar y creció en centros de esquí como Valle Nevado. Mientras su padre la introdujo en la técnica, su madre cumplió un rol clave en la logística diaria.

A los 14 años se trasladó junto a su familia a Francia, en un periodo donde el esquí aún no era una prioridad profesional. De hecho, una lesión en la espalda la mantuvo dos años alejada de la competencia y retrasó su llegada al alto rendimiento. "Llegué bastante tarde, como a los 20 o 21 años", reconoce. Hasta poco antes de Sochi 2014, el esquí seguía siendo más un hobby que una profesión, hasta que decidió apostar todo por la clasificación olímpica.

Su carrera, sin embargo, no ha sido lineal. Joffroy reconoce que en varias temporadas estuvo cerca de dar un salto mayor en el circuito mundial, pero las lesiones frenaron ese avance. "Hubo momentos en que estaba súper competitiva, incluso para pelear con las mejores, pero se terminaron en lesión", relata. Esos procesos implicaron meses de recuperación y un desgaste emocional importante.

En lo técnico, su desarrollo se fortaleció trabajando con entrenadores de primer nivel. Tras comenzar en el esquí cross con el chileno Jorge Mandrú, estuvo cerca de diez años bajo la tutela de una entrenadora francesa medallista olímpica y, desde el último tiempo, entrena como sparring del equipo suizo, una de las grandes potencias de la disciplina. "La diferencia en infraestructura y análisis es enorme", comenta, destacando el uso de tecnología y el trabajo en equipo.

Además de deportista, Stephanie se ha dado el tiempo para desempeñarse en nuevas cosas. Tiene un máster en Ciencias del Deporte, profesión que le ha permitido trabajar en torneos de tenis como Roland Garros, ha sido profesora de natación, de esquí y preparadora física.

Milano-Cortina 2026 y el último gran desafío


De cara a los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, Joffroy decidió dedicar la temporada completa a su preparación, consciente de que cada detalle puede marcar la diferencia. "Hice tres meses de preparación física en mi casa, estuve un tiempo en Chile, después volví con el equipo suizo a Suiza e hice diez días de físico y otros diez de esquí. Tuve la oportunidad de estar con otras naciones y me di cuenta que el nivel está super homogéneo", explica

Su objetivo es claro y concreto, llegar en las mejores condiciones posibles y lograr una conexión total con la pista. "La clave es conocerla de memoria y cruzar la meta dentro de las dos primeras para avanzar", señala. Más allá del resultado, representar a Chile sigue siendo una motivación central en su carrera. "Es un honor, sobre todo en un deporte donde Chile no es un país reconocido", afirma.

Más allá del esfuerzo individual, la esquiadora también destaca el vínculo que ha construido con el equipo chileno. En ese contexto, reconoce la buena relación con Henrik von Appen, referente del esquí alpino chileno. Pero uno de los episodios que más la marcó ocurrió recientemente, cuando Matilde Schwencke, una de las integrantes más jóvenes del grupo, se acercó para decirle que la admiraba. "Es muy bonito escuchar eso, sobre todo porque una no siempre se da cuenta del impacto que puede tener en otros", reconoce.

Stephanie y el equipo chileno dirán presente a la cita planetaria desde este 6 de febrero. Instancia que puede marcar un antes y un después en la historia del esquí nacional.

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