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Durmió en la calle y pensaban que era vagabundo: La gran historia detrás de la mejor atajada de lo que va del Mundial

Alireza Beiranvand se lució ante Bélgica.

22 de Junio de 2026 | 15:11 | Redactado por Claudio Ortega, Emol
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Espectacular.

Emol/Agencias
Es una de las imágenes más espectaculares de lo que va del Mundial. Tirado en el piso, con una notable reacción y a una mano. Alireza Beiranvand protagonizó la tapada del torneo en Norteamérica.

El meta de Irán, de 33 años, deslumbró con una impresionante atajada para evitar el gol de Maxim De Cuyper al minuto 59 y a larga mantener el empate sin goles ante Bélgica.

Beiranvand juega en el Tractor S. C. de la Iran Pro League. Antes defendió al Royal Antewrp de Bélgica y al Boavista de Portugal. El 2022 volvió a su país y no salió más.

Es uno de los históricos del plantel de Irán. Ha disputado tres mundiales: Rusia 2018, Qatar 2022 y ahora Norteamérica 2026. Es el número 1 indiscutido de su selección.

"Beiranvand es uno de los mejores porteros iraníes de la historia. Es muy inteligente, muy experimentado y ha estado en plena forma. Le debemos un punto", elogió su entrenador, Amir Ghalenoei, tras el empate con Bélgica.

La espectacular atajada a De Cuyper es un dato más a una carrera que sabe de grandes registros. El nombre de Beiranvand también está inscrito en el libro de los récords Guinness.

El meta iraní registra el lanzamiento con la mano más lejano de un balón de fútbol en un partido oficial. Su marca fue de 61,26 metros en el duelo ante Corea del Sur, jugado el 11 de octubre de 2016.

Hay más. En su carrera también destaca el penal que le tapó a Cristiano Ronaldo en la fase de grupos del Mundial 2018. El encuentro frente a Portugal terminó 1-1 y fue una de las grandes figuras.

Un duro camino para llegar al fútbol


Nacido en el seno de una familia de pastores nómadas de la etnia kurda lek, Alireza creció cuidando ovejas y trabajando desde muy pequeño para ayudar a subsistir a su numerosa familia.

En sus ratos libres jugaba a fútbol y practicaba el Dal Paran, un juego tradicional iraní consistente en lanzar piedras a grandes distancias, actividad que inconscientemente moldearía la descomunal fuerza de sus brazos.

Cuando manifestó su deseo de ser futbolista, su padre se opuso. El mismo meta contó en una entrevista que llegó a romperle la indumentaria y los guantes, exigiéndole que buscara un empleo.

"Prefería que trabajara. Una vez me rompió la ropa y los guantes y tuve que parar con las manos desnudas", declaró a la Gazzetta dello Sport de Italia.

Pero el meta estaba convencido de que el fútbol era su destino y decidió escapar de su hogar. Pidió dinero prestado para tomar un autobús con rumbo a la capital, Teherán. Pero no fue fácil.

Beiranvand no tenía dinero ni redes de apoyo. Durmió varias noches en la calle y trabajó de pizzero, lavando autos y barriendo locales. En una entrevista con The Guardian, relató que en varias ocasiones despertó y encontró monedas que la gente le dejaba en el suelo al confundirlo con un vagabundo.

Pero el hoy meta jamás bajó los brazos. Su persistencia dio frutos en 2011 cuando debutó profesionalmente con el Naft Teherán. Su imponente presencia física y sus salidas rápidas motivaron su traspaso al Persepolis FC en 2016, donde conquistó múltiples títulos de liga.

Posteriormente dio el salto a Europa jugando en Bélgica y Portugal. Años después, es protagonista de una de las mejores imágenes del Mundial de Norteamérica.


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