Noruega, con un magnífico Erling Haaland, venció 3-2 a Senegal por la segunda fecha del Grupo I y con seis puntos ya aseguró su clasificación a los dieciseisavos de final.
El equipo nórdico es pura alegría en su regreso a una Copa del Mundo luego de 28 años sin participar. Los jugadores estaban eufóricos y celebraron con los hinchas el avance a la siguiente fase.
Durante el torneo, ha llamado mucho la atención un festejo que hacen los noruegos. Al ritmo de un tambor, los hinchas se sientan juntos y realizan un movimiento coordinado con los brazos, como si estuvieron remando en un barco vikingo.
Tras vencer a Senegal, los jugadores y el cuerpo técnico se colocaron juntos en la cancha. Apareció un bombo y el futbolista Martin Ødegaard lo hizo sonar.
El plantel y todos los hinchas presentes en el estadio hicieron como si estuvieran remando con un grito colectivo al unísono. Sin duda, una de las postales del torneo hasta aquí.
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