Sin dudas, unas de las imágenes más icónicas en lo que va de Mundial. Stale Solbakken, DT de Noruega, "desesperado" por subir a las tribunas y encontrarse con su esposa Anniken.
Tras el 3-2 ante Senegal que le dio la clasificación a la siguiente fase, el entrenador fue directo a buscar a su amada y
fundirse en el beso más viral en lo que va de la Copa del Mundo.
"No sabía dónde estaban ubicados, así que tuve que encontrar la manera de subir a las tribunas", reconoció después.
La imagen se viralizó rápidamente en redes, pero no es un beso cualquiera. Detrás hay una tremenda y espectacular historia...
Solbakken estuvo "muerto"
En marzo de 2001, cuando Solbakken era futbolista y defendía al Copenhague de Dinamarca, encendió las alarmas al desplomarse en pleno entrenamiento. Fue un paro cardiaco.
El médico del club, Frank Odgaard, justo estaba presenciando la práctica y fue clave, realizándole una reanimación cardiopulmonar y un masaje cardiaco hasta que llegó la ambulancia.
Odgaard luego reconoció que "fue un milagro porque su corazón estuvo parado". Increíble. Fue declarado clínicamente muerto. Ese día fue completamente borrado de la memoria del hoy entrenador.
Según ha contado, Solbakken solo se acuerda cuando despertó y recobró el conocimiento en el Rigshospitalet.
"
Al principio no veía nada, solo una oscuridad total. Luego apareció un azul claro... llamémoslo túnel. Era una luz hermosa. Cuando me despertaron, pensé: 'Oh, no, ¿podría quedarme allí un poco más?'.
No tengo explicación para lo que vi", reveló en una entrevista.
"Mi corazón dejó de latir. Estuve técnicamente muerto durante siete minutos. Me estaban llevando en la ambulancia cuando finalmente respondí y mi corazón comenzó de nuevo a latir. Estuve en coma durante casi 30 horas e ingresado en el hospital durante 14 días".
Al noruego le implantaron un desfibrilador, además de someterse a variados exámenes. Incluso, le indujeron a un paro cardiaco para dilucidar si el desfibrilador funcionaba.
"El ritmo cardíaco llega a un punto en el que el corazón acaba deteniéndose. Dicho de forma sencilla: te matan. Lo hacen durante unos segundos o hasta un minuto y luego te devuelven a la vida", explicó Solbakken.
El hoy DT tuvo que retirarse del fútbol luego de ese accidente. Podía seguir jugando, pero había un riesgo que no quiso correr.
"Para quienes presenciaron todo esto, lo que vivieron debió de ser un trauma. Mi esposa todavía no puede hablar del tema, a pesar de que han pasado tantos años. En aquel momento se quedó sola con dos hijos: uno de cuatro años y otro de uno. Anniken tenía apenas 23 ó 24 años, y me asombraba cómo logró afrontar aquella situación tan difícil a una edad tan temprana", comentó.
Incluso, fue más allá, y confesó que "mis padres volaron a Dinamarca de inmediato. Me contaron que, durante el vuelo, mi madre empezó a organizar mi funeral. Al principio les preocupaba si sobreviviría; después, si sufriría daños cerebrales. Esos eran los pensamientos que atormentaban a mi familia y a mis compañeros, quienes me vieron desplomarme, morir y volver a la vida".
"El paro cardíaco unió más a mi familia y la convirtió en un vínculo sólido basado en el amor. Esa historia me enseñó a ver la vida de otra manera. Ahora entiendo lo que realmente importa. Hay que tomarse las cosas superficiales con más ligereza: ya no me agobio y vivo tomándome la vida medio en broma", cerró Solbakken.
Es por esto que, ese beso con su esposa, es más que un simple festejo. Detrás hay una historia de casi muerte y que hoy es pura felicidad.
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