Ignacia Cifuentes se para frente a su profesor de sambo, deporte de combate, lo toma del brazo y, en un movimiento rápido y brusco, lo lanza al suelo. Luego, sostiene su cuerpo apoyándose en el piso con solo un brazo y estira las piernas para tumbar al instructor con una especie de tijera. En otra maniobra, salta sobre el torso del "profe", queda con la cabeza hacia el suelo por un instante y termina ejecutando una llave de sumisión. Hace unas semanas todo esto le parecía impensado, pero está aprendiendo técnicas porque quiere entrar a la WWE, la empresa de lucha libre profesional más grande del mundo.
"Ini" es esgrimista, seleccionada chilena, ganadora de varias medallas en competencias en el extranjero. Sin embargo, no es lo único que hace. También es estudiante de medicina, modelo e incluso se animó a salir en un popular programa de baile que transmitían por televisión.
Un día, le llegó un mensaje a su cuenta de Instagram.
Era de una cuenta asociada a la WWE, pero pensó que quizá hubo un hackeo.
"Me contactan vía Instagram. Dudé un poco de la procedencia del mensaje. Dije: 'Qué raro, ¿por qué me van a contactar a mí?'. Les respondí y me dijeron que los podía contactar vía mail y que podíamos tener un zoom para explicar más detalles, cosa que tuvimos y ahí evidentemente me di cuenta que era real. Ellos reclutan gente que sea de otros países que sean atletas o que estén presentes en el medio, ya sea como influencers o que estén conectados con la televisión. Eso vieron en mí, que yo había estado en el Miss Universo y que había participado en el programa Fiebre de Baile y que hago esgrima", le explica a Emol.
Aquel mensaje llegó hace unos meses. Ahora se está preparando para el tryout, una prueba oficial de reclutamiento de la WWE. Lleva pocas clases de sambo y de lucha. La primera vez que fue al gimnasio, el profesor le pidió ejecutar unos movimientos y ella pensó que todo "le salía horrible". Sin embargo, la prima que la acompañó la grabó con el celular. Al verse a sí misma a través de la pantalla notó que había fluidez, que no estaba nada mal para no haber hecho nunca algo así.
"Cuando chica hice ballet en el Municipal, como cinco años, y después me metí en esgrima. El año pasado estuve en Fiebre de Baile, estuve en varias clases de baile. Yo creo que todas estas cosas que he hecho me ayudan a la plasticidad, a la movilidad corporal", comenta.
Sin embargo, una cosa son los movimientos; otra, recibir golpes y sentir dolor.
"Me tenía confianza, decía: 'Es un deporte de combate, es similar al deporte que hago yo'. Pero es algo totalmente distinto. Es muy exigente, una de las disciplinas más exigentes que he hecho. Hay que lidiar con mucho dolor, constantemente, que te peguen, el caer, las cuerdas en el ring de lucha son durísimas y uno tiene que estar corriendo y lanzándose a las cuerdas", relata.
"Ini" reconoce que no conocía mucho de la WWE antes de que le llegara ese mensaje a su cuenta de Instagram. Empezó a investigar sobre ese mundo que despierta pasiones y que es seguido por millones alrededor del mundo.
Le llamó la atención la narrativa que se arma en torno a los shows. Los luchadores no solo muestran habilidades físicas, sino que también construyen un personaje.
"Cuando estuve en Fiebre de Baile, hice algo que nunca había hecho en mi vida, tener que enfrentar a las cámaras y al público, muy distinto a la esgrima y al Miss Universo, pero es como que me hubiera enamorado. Me llamó tanto la atención el ser un personaje, poder transmitir algo al televidente, con algún movimiento, con la cara, con cómo uno se expresa. Esa nueva sensación de querer transmitir algo, de ponerme un traje medio estrafalario, me encanta", declara.
Si sale todo bien en el tryout, que será en septiembre, ya vislumbra cómo le gustaría ser presentada en la WWE.
"Sí o sí va a haber una entrada con espadas. Algo medio Kill Bill, Star Wars o con animé, pero algo habrá con espadas. Hay que dar show", menciona entre risas.
"Amo la esgrima, pero no puede ser la única cosa que me defina"
Cuando era niña, Ignacia miraba con su familia las películas de la saga Star Wars, obnubilada. Soñaba ser una Jedi y se agarraba a palos con sus primos.
En ese momento, todavía no conocía la esgrima, pero un día vio otra película, Juego de Gemelas, y decidió aprender el arte de la espada.
Comenzó a practicar y rápidamente destacó. Con 14 años ya pasaba cinco o seis meses al año fuera de Chile compitiendo. Tenía otros gustos. Tocaba instrumentos, dibujaba, bailaba, le llamaba la atención la equitación, pero se alejó de todo eso.
"Asumí un compromiso con mi familia y conmigo, donde iban a haber cosas que iba a dejar de lado. La esgrima era mi prioridad siempre. Mi vida era entrenar, competir y viajar. Me dejó poco espacio para volver a explorar otras cosas que de niña soñaba con hacer y no pude", declara.
Nunca dejó el deporte y, además, entró a estudiar medicina.
"Lo complicado de mi carrera son las asistencias, en los laboratorios te piden el 100%, en los internados uno tampoco puede faltar. Eso me ha hecho perder un montón de ramos, he tenido que congelar algunos semestres. Ha sido muy lento", apunta.
La combinación entre el alto rendimiento y la carga académica siempre fue difícil. Llevaba una vida muy estresante, con muchas exigencias. Hace unos años, vivió un episodio que marcó un antes y un después.
Sufrió un problema de salud que ella califica como "fuerte" y muy "complicado". Prefiere no hablar mucho de eso, pero revela que incluso una doctora le dijo que se alejara del alto rendimiento.
No lo hizo. Sin embargo, empezó a mirar la vida desde otro prisma. Empezó a modelar, se presentó en el Miss Universo, se atrevió a experimentar cosas distintas. Dejó de hacer planes a largo plazo para anclarse más en el día a día.
"Quiero hacer más cosas en el presente. El Miss Universo me abrió la puerta de salir de la inseguridad, yo antes ni siquiera me sacaba fotos, era muy piola, tenía dos fotos en mi Instagram, me cargaba sacarme fotos", asevera.
En 2026, "Inni" logró la clasificación por equipos a los próximos Juegos Panamericanos. Sin embargo, por una decisión personal, decidió no participar de los Odesur de este año.
Le han ofrecido entrar a reality shows, pero considera que eso no va con su perfil. Su foco, por ahora, está solo en el tryout de la WWE.
"Yo amo la esgrima, pero no puede ser la única cosa que me defina. El día de mañana por equis razón quizá no pueda hacer esgrima y ¿qué más voy a hacer? Entonces, quise incursionar en otros ámbitos de la vida, empezar a crecer, a investigar. Me encanta esta nueva Ignacia que se ha atrevido a hacer más cosas, que no se está dejando encasillar. No solamente soy la esgrimista o la persona que estudia medicina", cierra.