Valentina Barrientos en los Juegos Odesur consiguió el mayor logro de su carrera. Pese a que no llegó entre las favoritas, se impuso en los 800 metros planos con una arremetida espectacular y vibrante.
La atleta contó que llegó a Argentina sintiéndose bien preparada y con confianza en ganar una medalla, aunque el oro le parecía lejano. Comenzó la carrera, iba cuarta y recordó las veces que rozó el podio. Sin embargo, en el tramo final atacó y cruzó la línea de meta en primer lugar con un tiempo de 2:03.31. La mejor marca de su historia.
Este jueves, la deportista del Team Chile pasó por Agenda Deportes de Emol TV y habló de su gran logro.
"Yo creo que me di cuenta que me quedaba ese cambio extra de ritmo en los últimos 120 metros. Me empecé a abrir, empecé a acelerar, pasando los metros iba pasando una a una y me vi en el primer lugar. Y apretar. Contentísima. Nunca había celebrado tanto, mucha gente me dijo que nunca me había visto celebrar algo así, con tanto sentimiento, con tanta pasión. Creo que refleja años de entrenamiento. Empecé a correr el 2012, el 2014 obtuve mi primera medalla internacional en categoría menor, un tercer lugar, y desde ahí que nunca más me había subido al podio", declaró.
Una de las primeras cosas que hizo al consagrarse campeona fue hacer una videollamada con sus padres. Ellos siempre tratan de acompañarla a las competencias, pero esta vez no pudieron.
"Ellos estaban súper emocionados. Me pone súper contenta lo orgullosos que se sienten. La familia ha sido nuestro principal sponsor cuando somos uno más del montón, cuando no somos nadie, pero siempre han estado ahí", comentó.
"Vale" es oriunda de Chiloé. Desde niña hizo deporte, pero antes de llegar al atletismo pasó por el básquetbol, que es tremendamente popular en la zona.
Su entrenador de básquet también trabajaba con un grupo de atletismo y ella, que sobre el parquet destacaba por correr, decidió ir a probar.
"Me empezó a ir bien. Comencé a ir a esta competencia de los Juegos Binacionales de La Araucanía, que juegan tres regiones de Chile y seis regiones de Argentina. Llevaba un par de meses (en el atletismo) y clasifiqué. Después obtuve un tercer lugar en 300 metros. Se fueron dando las cosas. Luego, tuve la primera selección nacional menor y al año siguiente la juvenil", aseveró.
Esos inicios en el atletismo no fueron del todo sencillos. En Castro no había una pista en buenas condiciones para entrenar.
"En Castro está la cancha rayada. Es una cancha, por así decirlo, y que lleva muchos años con un proyecto de pista sintética, pero no se ha concretado. Ahora eso está cerrado, no se puede ni ocupar. Es una pista de tierra. Ahí entrenábamos. O en el Estadio Municipal de fútbol, o en un gimnasio. Nunca fue un sitio ideal. Por lo mismo, ya de grande no voy a visitar mucho a visitar a mi familia porque me influye en mi entrenamiento. Voy cuando tengo más cosas en gimnasio, pesas, porque no hay un lugar adecuado", relató.
"La única pista que hay actualmente es la de Ancud, que queda a 70 u 80 kilómetros de Castro. Hay una deuda pendiente con los atletas chilotes que es una pista como corresponde", agregó.
Siguiendo con su relato, dijo: "Corría en pista de tierra. Cuando llovía, las pozas atravesaban todo. No tenía camarines, nada. A veces pasaban las ovejas de los vecinos o gente tomando alcohol, porque era un sitio un poco abandonado. Es peligroso. Se forma barro, uno puede pisar mal y se puede deslizar, sufrir una lesión. Pero ahí muchos atletas salieron adelante. Tenemos el caso de la Amanda Cerna, que es destacada en el deporte paralímpico junto a su hermana Javiera. Muchas veces en el verano, voy a entrenar con los más chicos y entrenan en el estacionamiento de un parque municipal o en una cancha sintética de fútbol y aún así salen de la región a representar a Chiloé".
Cuando terminó el colegio, se mudó a Temuco para estudiar nutrición en la Universidad de La Frontera.
Por ese entonces, seguía jugando básquetbol a un alto nivel, pero tuvo que tomar una decisión.
"Mi último partido oficial en basquetbol fue en 2023 por la liga nacional. Yo jugué por el Club Deportivo Universidad de La Frontera. El equipo tenía chiquillas que destacaban mucho más y mi aporte era mucho menor. En el atletismo comienzo a destacar y cuando volví a la selección adulta y dije este es mi camino. No he vuelto a tocar un balón, me da miedo lesionarme. Es una responsabilidad, si elegí un deporte tengo que cuidarme para ese", expresó.
Su principal objetivo al ir a Temuco era estudiar y obtener un título profesional. Sin embargo, en la universidad se unió al club de atletismo.
No lo hizo pensando en competir, en obtener grandes logros, pero allí conoció a una persona clave para su carrera.
"Me uní al equipo de atletismo, que era más recreativo. Después llega este nuevo entrenador, él nos pescó y nos dijo: 'Entrenamos de lunes a domingo'. Así llegan los resultados. De a poco fui bajando las marcas".
La atleta terminó la carrera de nutrición, luego hizo un magíster y actualmente se dedica a la docencia universitaria. A sus alumnos no les quiso decir que iba a los Odesur, porque le gusta el "bajo perfil".
Hasta ahora, no ha recibido aporte estatal. En ese sentido, realizó una crítica al sistema de becas.
"Los aportes o becas del Estado son por logro deportivo. Este es mi primer logro importante y con esto ya puedo postular a la beca Proddar. Hay que replantear un poco cómo se entregan los beneficios. Yo ahora tengo un logro, puedo postular, pero ¿qué pasa si en la próxima competencia me va mal o no logro medalla? ¿si estoy enferma? ¿si me lesiono? Falta buscar una mejor estrategia. Muchas veces pasa que los deportistas viven con esa presión extra cuando tienen que revalidar su beca. Muchos viven de eso, no tienen otro ingreso. Uno no se alimenta de cariño, apoyo. A veces puedes lograr tu mejor marca, pero si no subiste al podio o no obtuviste el primer o segundo lugar, chao", concluyó.