Es pupilo de Manuel Pellegrini, el fichaje pedido por el técnico chileno y ahora brilla con un golazo en medio de la fecha FIFA.
El Aviva Stadium fue testigo de una genialidad en el empate 2-2 entre la selección de Irlanda y Austria por la Liga de las Naciones de la UEFA.
El delantero del Betis, Troy Parrott, firmó una obra de arte catalogada por la prensa europea como el "gol perfecto". "Increíble", "una locura", "obra de parte", fueron palabras usadas por el tanto.
Corría el minuto 12 de la primera parte cuando el atacante recibió un balón largo cerca del círculo central. Sin apoyo, el ariete giró y encaró a la zaga austriaca.
Lo que siguió fue pura magia: Se deshizo de un rival con un caño espectacular, dejó desparramado a otro adversario con un amague y un quiebre de cadera y definió con sutileza entre las piernas del portero.
Casi 40 metros repleto de lujosque desató la locura colectiva en las gradas y que le valió el apodo de "Paradona" en los diarios irlandeses.