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Julita Astaburuaga muere de cáncer a los 96 años

La enfermedad afectó al páncreas de la querida socialité nacional. "Ella no estaba bien últimamente", explicó su amiga Mary Rose McGill al referirse al deceso.

14 de Marzo de 2016 | 08:50 | Emol
SANTIAGO.- A los 96 años falleció esta madrugada una de las figuras más queridas del jet-set nacional: Julita Astaburuaga. La reconocida socialité murió debido a un cáncer de páncreas que fue diagnosticado hace dos años.

El deceso fue confirmado por sus familiares y amigos, incluida Mary Rose McGill, con quien solía compartir en grandes eventos nacionales. El círculo íntimo de la conocida experta en protocolo han mantenido bajo reserva los detalles de su partida, pero sí revelaron que se mantuvo lúcida hasta el último momento.

"Estoy totalmente destrozada, ella no estaba bien últimamente", dijo McGill en contacto con el matinal "Mucho Gusto". "Creo que todo Chile va a estar triste, ella tenía una elegancia, una simpatía, era una mujer irrepetible. Va a ser muy difícil reemplazarla", añadió.

Astaburuaga nació el 19 de abril de 1919. Fue la única hija del matrimonio de Jorge Astaburuaga Lyon y de Helena Larraín Velasco, quienes tuvieron otros dos menores, Carlos y Jorge. Durante su infancia gozó de una situación económica privilegiada, pero la muerte de su abuelo afectó las finanzas familiares. No obstante, su madre nunca dejó de hacer gala de su elegancia, y le fomentó esto a Julita.

A los 27 años se casó con Fernando Maquieira, quien trabajaba como secretario de la Embajada chilena ante las Naciones Unidas. Juntos tuvieron dos hijos: Diego y Cristián. El primero es un reconocido poeta, mientras que el segundo siguió los pasos de su padre y se convirtió en diplomático.

Durante su matrimonio con Maquieira, Astaburuaga tuvo una intensa vida social vinculada a la esfera política internacional. Vivió en Argentina, Bolivia, Ecuador, Estados Unidos, Francia, México, Suiza y Venezuela. Tras pasar varios años fuera de Chile, regresó al país en 1970. Una década más tarde— e impulsada por Mary Rose McGill— se convirtió en directora de los Amigos del Teatro Municipal. Fue ese cargo el que la llevó a convertirse en una figura conocida para la audiencia.

Durante las décadas posteriores se destacó como invitada estelar de los grandes eventos culturales y sociales de Santiago. Su simpatía y sinceridad caían bien y la hicieron rostro codiciado para la prensa.

En el año 2007 su popularidad aumentó aún más cuando fue víctima de un violento asalto en el centro de la capital. Los delincuentes la dejaron sangrando y tirada en el suelo, por lo que tuvo que ser ingresada al Hospital Clínico de la Universidad Católica.

Sus últimos años de vida los pasó en un departamento ubicado en Santa Lucía. Sus gastos los costeaba con los ingresos que recibía del arriendo de una propiedad que le regaló su padre, según contó a revista Caras en una de sus últimas entrevistas.

El diagnóstico de su enfermedad la mantuvo bajo reserva desde que se enteró, por lo que sólo tenían conocimiento de ella sus más cercanos.
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