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El misterio del monje momificado y oculto dentro de un buda que enfrenta a un coleccionista holandés con una comunidad china

La escultura contiene los restos de un hombre que ejercía como médico, y que murió entre 1022 y 1155.

13 de Diciembre de 2018 | 15:47 | Redactado por Magdalena Álamos, Emol.
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A la izquierda se ve el resultado de una tomografía que revela la momia del interior de la escultura.

El País / Captura
SANTIAGO.- Una momia permaneció oculta durante mil años al interior de una escultura de Buda bañada en oro. Al salir a la luz pública el contenido de la peculiar estatua, la pieza se convirtió en el centro de una disputa entre un coleccionista holandés y una comunidad china que la reclama.

Zhang Qisan era un monje budista chino, "un médico reverenciado por sus pacientes y convecinos, a los que ayudó a superar epidemias", dice la página web del Instituto de Arqueología de la Academia China de Ciencias Sociales, según informó El País.

El monje murió entre 1022 y 1155, y era venerado en algunas localidades de la provincia de Fujian, una región de China que está justo al frente de Taiwán.

En 1996, el coleccionista holandés Oscar van Overeem compró en Hong Kong la escultura de un buda sonriente bañado en oro. Para ello pagó 40.000 euros (cerca de $31 millones).Y en 2013 una tomografía computarizada reveló lo que había al interior de la estatua: una momia.

Créditos: Jan Van Esch/ Archivo El Mercurio.

"Cuando lo separaron de su base, se encontraron rollos de tela con caracteres chinos. En el interior, había un varón perfectamente momificado y se presume que se preparó para su auto momificación. Un ascetismo extremo que incluye una dieta estricta para deshacerse de la grasa corporal y un té venenoso que provoca vómitos y evita que los gusanos corrompan luego el cuerpo. Si salía bien, tras la muerte era llevado a un templo como un buda", dijo en ese tiempo Vincent van Vilsteren, conservador de Arqueología del museo holandés de Drenthe, donde estuvo expuesta la imagen, informó el diario español.

El caso causó revuelo a nivel mediático mundial y en 2014 una de las comunidades chinas reconoció a su monje perdido, por lo que solicitó su devolución, y posteriormente demandaron ante tribunales de Ámsterdam al coleccionista.

En un principio el holandés había querido colaborar, pero luego dudó ya que la estatua de la que era dueño no coincidía con algunas de las descripciones que habían hecho los chinos, como por ejemplo, que supuestamente tenía un agujero en la mano izquierda, y que el cuello debía estar roto. Sin embargo, Van Overeem no autorizó que se hiciera una investigación independiente al respecto.

Créditos: Jan Van Esch/ Archivo El Mercurio.

El altercado finalmente hizo que el holandés, molesto por la publicidad que había adquirido el caso, lo cediera "sin papeleo, a un hombre de negocios chino que solo me dio su nombre en inglés, el que se ponen para facilitar la pronunciación", afirmó ante el tribunal, y añadió: "Él quería devolverla a China, pero no diré su nombre".

Finalmente, el caso fue perdido por la comunidad asiática porque no cuentan con una personalidad jurídica y el caso es inadmisible.

Sin embargo, no se descarta que los chinos apelen, ni que haya una negociación con el nuevo propietario, para que la figura vuelva al pueblo que la requiere.
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