El
Arco del Triunfo que el presidente
Donald Trump quiere mandar a construir en Washington
avanzó un paso esta semana, después de que la Comisión Federal de Bellas Artes votara a favor de aprobar el diseño conceptual del proyecto.
Sin embargo, la
agencia sugirió cambios, entre ellos
eliminar la figura tipo Estatua de la Libertad y el par de águilas que se ubicarían en la parte superior de la estructura y
aumentarían su altura.
De esta manera,
los siete comisionados, todos designados por Trump,
revisarán una versión actualizada del diseño
antes de emitir una votación final en una reunión futura.
Trump afirmó la semana pasada en redes sociales que el arco será "MÁS GRANDE y MÁS HERMOSO, que en cualquier parte del Mundo" y "¡una maravillosa adición al área de Washington D.C. para que todos los estadounidenses la disfruten durante muchas décadas!".
El proyecto contempla que la estructura
tenga una altura de 76 metros, desde su base hasta una antorcha sostenida en alto por una figura tipo Estatua de la Libertad en la cima del arco, que estaría flanqueada arriba por dos águilas y custodiada en la base por cuatro leones, todo en dorado.
El vicepresidente de la Comisión Federal de Bellas Artes, el arquitecto James McCrery II, indicó que prefería el arco sin la figura y las águilas en la parte superior.
En tanto, las frases
"One Nation Under God" ("Una Nación Bajo Dios") y "Liberty and Justice for All" ("Libertad y Justicia para Todos") estarían inscritas en letras doradas en la parte superior de cada lado del monumento.
El arco
se construiría en una isla artificial administrada por el Servicio de Parques Nacionales en el lado de Virginia del río Potomac, al final del Memorial Bridge desde el Lincoln Memorial en Washington.
Un grupo de veteranos y un historiador presentaron una demanda en un tribunal federal
para impedir la construcción, al argumentar, entre otras razones, que el arco
alteraría la línea de visión entre el Lincoln Memorial y Arlington House en el Cementerio Nacional de Arlington.
Salón de baile en la Casa Blanca
El arco es uno de varios proyectos impulsados por Trump, junto con un
salón de baile en el Ala Este de la Casa Blanca, para dejar su huella en Washington. La construcción de este último -que tendría 8.400 metros cuadrados y una capacidad para 999 personas- fue paralizada temporalmente por un juez federal a fines de marzo, hasta que el proyecto sea sometido a la revisión de organismos independientes y obtenga también la aprobación del Congreso.
Dos días después,
la iniciativa recibió la aprobación final de la Comisión Nacional de Planificación de la Capital, encargada de aprobar la construcción en propiedad federal en la región de Washington. Sin embargo,
aún falta el visto bueno del Congreso.
En ese contexto, también esta semana el magistrado Richard Leon aclaró que
el gobierno puede seguir adelante con la construcción subterránea de un búnker y otras "instalaciones de seguridad nacional" en el lugar.
Leon, quien fue nominado por el presidente republicano George W. Bush, señaló que
está ordenando detener únicamente la construcción por encima del nivel del suelo, salvo cualquier trabajo necesario para cubrir o asegurar esa parte del proyecto. Por lo demás, el gobierno del presidente Donald Trump puede continuar con la construcción de cualquier excavación, búnkeres, instalaciones militares y centros médicos por debajo del salón de baile.
"Los demandados sostienen que todo el proyecto de construcción del salón de baile, de principio a fin, entra dentro de la excepción de seguridad y, por lo tanto, puede continuar sin interrupciones", escribió el juez. "¡Esa no es una interpretación razonable ni correcta de mi orden!", agregó.
Leon indicó que reconoce las implicaciones de seguridad del caso, pero subrayó que "la seguridad nacional no es un cheque en blanco para proceder con una actividad que de otro modo sería ilegal". También dijo que no tiene "ningún deseo ni intención de ser arrastrado al papel de gerente de construcción".