Britney Spears no compareció ante el tribunal y fue representada por su abogado.
AFP
Britney Spears (44) reconoció su culpabilidad por manejar de forma imprudente, bajo los efectos del alcohol y las drogas, en un acuerdo presentado ante la justicia este lunes en California.
La intérprete de "Oops!... I Did It Again" fue detenida la noche del 4 de marzo bajo sospecha de conducir bajo los efectos del sustancias, y fue liberada la mañana siguiente.
Cinco semanas después,
la "Princesa del Pop" ingresó voluntariamente a un centro de rehabilitación para priorizar su bienestar personal, de acuerdo con medios locales.
Bajo el acuerdo, la cantante admitió haber manejado de forma imprudente, que en la legislación del estado constituye una falta menor a la de conducir en estado de ebriedad.
Spears
fue sentenciada a 12 meses de libertad condicional y un día de cárcel -que se le descontará del tiempo ya cumplido-, gracias al acuerdo con la fiscalía de Ventura, condado a cargo del caso, informó este lunes su abogado Michael A. Goldstein, quien compareció en nombre de la cantante.
También se le impuso una
multa de 571 dólares, y deberá asistir a consultas con un
psicólogo una vez por semana y con un
psiquiatra dos veces al mes.
"Ella está aliviada de dejar esto atrás", dijo Goldstein a la AFP.
El abogado agregó que la cantante está "rodeada por un increíble equipo de gente que se preocupa por ella".
Goldstein acotó que Spears asumió la responsabilidad por sus actos "y ha tomado pasos significativos para poner en práctica cambios positivos, lo que claramente quedó reflejado en la decisión de la fiscalía".
En sus memorias publicadas en 2023, Spears dijo que nunca consumió drogas duras y que no tenía un problema con el alcohol, pero admitió que tomaba Adderall, un medicamento para el tratamiento de trastornos de la atención y que pertenece a la familia de las anfetaminas.
Tras una crisis nerviosa en público en 2007, Spears fue sometida a la tutela legal de su padre, Jamie Spears, quien controlaba su dinero y su vida personal, incluso mientras ella seguía haciendo conciertos.
La cantante enfrentó a su padre en la justicia para acabar la tutela, que fue disuelta por un tribunal de Los Ángeles en 2021, tras el gran apoyo público generado por sus fans con el movimiento "Liberen a Britney".