Proyecto fotográfico muestra cómo la guerra cambia el rostro de las personas

Retratos de jóvenes soldados británicos captados antes, durante, y después de su misión militar en Afganistán el año 2010.

23 de Abril de 2018 | 11:07 | Lalage Snow. Traducción y edición: Amira Chamy
Lalage Snow
“Somos los no muertos” (We Are The Not Dead) es un proyecto de la fotógrafa Lalage Snow quien se dedicó a captar soldados de la Operación Herrick XII (2010) durante un período de siete meses: antes de ser enviados a Afganistán, después de tres meses en el campo de batalla y unos días después de volver a sus hogares.

Las imágenes se acompañan de breves entrevistas que reflejan el cambio sufrido tras vivenciar el conflicto bélico. Mientras que en las primeras fotos se percibe incertidumbre y un cierto temor, en los segundos retratos -captados durante el combate- las miradas se endurecen y tienden a ser desafiantes. En la tercera fase sin embargo, se distinguen señales de alivio y arrepentimiento, en algunos casos. A veces pesadumbre y tristeza, en otros.

Soldado Sean Patterson, 19 años


11 de Marzo, Edimburgo: “Me despediré pronto de mi familia porque odio las despedidas. Los extrañaré. Eso sí, no estoy asustado (…) Me uní a la milicia a los 15 años – era todo lo que quería hacer- y ahora sólo quiero ir al campo de batalla”.

20 de Junio, Campo Tombstone, bajo tratamiento médico por estrés post- traumático secundario: “Fue horrible. Apenas estuvimos a salvo nuevamente, me puse a llorar. Todos nos pusimos a llorar. No pude dormir esa noche. Pensaba en mi hogar y miraba las estrellas. Unos días después tuve tiempo para descansar y recuperarme, pero tuve pesadillas y flashbacks constantemente; me despertaba empapado en sudor. Una y otra vez, bajo el fuego enemigo viendo como evacuaban a dos compañeros que habían perdido sus piernas. Es una mierda revivirlo una y otra vez (…) Ahora antes de ir a patrullar, rezo. Me pregunto si voy a llegar en una pieza o me faltarán algunas extremidades. Siento miedo cada vez que voy a patrullar. Lo odio pero aún quedan 84 días para volver a casa”.

7 de Octubre, Edimburgo: “Las personas creen que uno puede ir por la vida así nada más. Piensan que si de repente te atropella un bus, la cosa queda ahí. Tú nunca sabes lo que te puede pasar. Podrías salir a patrullar y ser tú el que no vuelva. Ahí se acaba todo. Creo que deberíamos dejarlos hacer lo que quieran. Hemos perdido a demasiados. Ves a chicos que vuelven con tres extremidades menos, ellos no podrán encontrar trabajo en el mundo real. Y es que no le veo el sentido ¿No es como si fuéramos a ganar algo en Afganistán, verdad?. Pero claro, es su problema. Que ellos se las arreglen”.

Soldadao Jo Yavala, 28 años




9 de Marzo, Edimburgo: “Voy a extrañar a mi familia. He estado en Irak pero no en Afganistán. No sé bien qué esperar pero estoy ansioso por ir”.

Instalación 10, Nad Ali, después de un incidente con explosivos: “Tuve un presentimiento con ese patrullaje. Escuché la explosión y en la radio dijeron ‘hombre caído’. Fue la primera muerte que me tocó presenciar. Fue espantoso. Vi a los paramédicos asistiéndolo, había perdido una pierna. Luego volví al lugar de a explosión y vi una bota flotando en el agua…una bota vacía”.

10 de octubre, Edimburgo: “Cuando estaba allá rezaba todo el tiempo, mientras pensaba en mi familia esperándome en casa. Rezaba incluso durante los patrullajes. Tenía miedo. Especialmente durante los enfrentamientos con el enemigo, uno no sabe lo que va pasar. Siempre esperaba lo peor. Ahora siento enfado, a veces mi temperatura corporal sube rápidamente cuando estoy mucho tiempo en el interior. A veces extraño estar con mis compañeros. Los primeros días no puedes dormir. En mis sueños revivo diversos episodios ocurridos en Afganistán. A veces despierto llorando”.

Subteniente Struan Cunningham, 24 años




9 de Marzo, Edimburgo: “No veo la hora de estar allá. Hemos estado entrenando para esto”.

12 de Junio. Base de Patrullaje Nad Ali:”Es importante tener confianza en el campo de batalla y no dejar espacio al miedo. El entrenamiento no permite miedos. Los afganos con quienes trabajamos son buenas personas y es gratificante cuando captan lo que les enseñamos. (…) En realidad no extraño nada. ¡Ah, no!, extraño la lluvia y tener agua potable y helada”.

14 de Octubre, Edimburgo: “En medio de la batalla no hay tiempo para estar asustado ni excitado, solo tienes que pasar a través de ello. En dos meses y medio perdí a cuatro hombres. La primera vez que ocurrió no estaba con ellos en la patrulla. Es curioso, porque te sientes un poco responsable por no haber podido prestarles ayuda cuando todo ocurrió. Estás lejos, escuchando todo lo que sucede a través de la radio. Desesperado, inútil. Es casi peor que estar en la batalla (…) He visto lo peor y he visto cosas que no quiero volver a ver. Cuando peleas por sobrevivir, te das cuenta de que eres muy afortunado de la vida que tienes, y que no tiene sentido hacer alharaca por cosas simples”.

Soldado Steven Anderson, 31 años



Marzo, Edimburgo: “Para ser honesto creo que va a ser horrible. El trabajo será intenso y varios morirán. No tengo miedo de morir pero sí de perder mis piernas, eso sería lo peor para mí”

Junio, Pase de Patrulla Pimon, Nad Ali: “Cuando hablo por teléfono con mi polola o alguien, siempre me preguntan por qué tengo la voz rara…y es porque uno está exhausto, uno está cansado, sucio, uno no ha comido bien en varios días. No hay agua. Uno está exhausto (…) Aún no he estado en ninguna batalla y me gustaría que siguiera de esa forma.”

Octubre, Edimburgo: “Vamos allá a ganarnos los corazones de la gente y a cambiar sus mentes…pero esas personas tienen un promedio de vida de 45 años y mueren debido a la extrema pobreza y a la falta de medicinas. Es por eso que el valor que le dan a la vida es muy distinto. Un niño había muerto -su muerte no tuvo nada que ver con la Armada Británica-, sólo había muerto por una enfermedad. Pero una vez muerto le dispararon y trajeron su cadáver al campamento alegando que había muerto en fuego cruzado y que querían dinero como compensación ¿Cómo se puede cambiar la mentalidad de alguien así?

Soldado Ben Frater, 21 años



11 de Marzo, Edimburgo: “Si, estoy asustado. Tengo miedo de no volver a casa. Extrañaré mis fines de semana, salir de fiesta con mis amigos y todo eso”.

10 de Junio, Base de Patrullaje Nad Ali: “Ha sido más fácil de lo que creí pero me cuesta el tema del calor. Hace que me vuelva loco. Nuestro entrenamiento debió haber sido en un país caluroso. La zona es tranquila así es que patrullar es como ir de paseo, pero uno nunca sabe. Esta tranquilidad me da más tiempo para pensar en mi casa y la extraño. Extraño las duchas y la ropa limpia”.

6 de Octubre, Edimburgo: “El centinela Warton de los ScotsGuards. Nunca olvidaré el día en que le dispararon. Mientras patrullábamos tratábamos de evitar a los insurgentes pero finalmente nos emboscaron. Warton no pudo hallar un escondite y le dispararon en la pierna. Fue una pesadilla sacarlo y abordar el helicóptero, estábamos atrapados, fue horrible. ¿Y ahora ya estamos en casa? es extraño. Ahora hay calma, siento que me aburro fácilmente cada 10 minutos. Estoy ansioso todo el tiempo porque siento que debería estar haciendo algo.”

Soldado Chris MacGregor, 24 años




11 de Marzo, Edimburgo: “Obviamente que extrañaré a mi familia. Sin embargo creo que lo que más extrañaré será a mis perros. Ellos me liberan de la tensión y me mantienen sano. También creo que extrañaré un poco la televisión. Trato de no pensar en el peor desenlace…”

9 de Junio, Instalación 19 Nadi Ali, después de un incidente con explosivos: “Muchos se acostumbran pero es difícil. Es el miedo el que te mantiene aquí. Creo que si va a pasar, pasará de todas maneras, no hay nada que puedas hacer al respecto (…) Todavía duele cuando escuchas de la muerte de un soldado. Piensas en su familia y lo que deben estar sufriendo. Te preguntas por qué causa murieron y qué es lo que estamos logrando al estar aquí…yo ya no estoy seguro. Ese soldado afgano está perdiendo su pierna ahora mismo… ya no sé…”

28 de Agosto, Edimburgo, después de haber sido evacuado debido a una lesión de rodilla persistente: “Mis piernas simplemente se rindieron (…) Tuve que aceptarlo, mi cuerpo me estaba diciendo que me rindiera así mismo como lo había sobreexigido. Me estaba diciendo que debía irme, que debía detenerme. Cuando los reclutas vuelven aún llevan mucha adrenalina e ira en su interior. Yo tuve que aprender a manejar esa ira (…) Ahora salgo a pasear con los perros, es la mejor manera de lidiar con la ira, en vez de estar todo tenso y listo para perder el control en cualquier momento. Cuando recién llegué, después de besar y abrazar a mis seres queridos, lo primero que hice fue dar un largo paseo con mis perros. Caminé por kilómetros y kilómetros sin importar donde terminaría…”

Si bien estos testimonios fotográficos fueron captados hace algunos años, aún hoy, siguen siendo actuales. Los efectos de la guerra son casi siempre imborrables, sin importar el bando en que se milite.

Según el servicio de noticias de Naciones Unidas (IRIN) actualmente hay más de 40 conflictos armados sucediéndose en el mundo. Algunos son informados en las portadas de los diarios, otros sin embargo, son ignorados desde sus inicios.
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