Entre el amor y el odio: La relación entre Italia y Francia hasta su disputa más grave desde la II Guerra Mundial

El encuentro entre el viceprimer ministro italiano, Luigi Di Maio, y miembros de los "chalecos amarillos" creó una grieta entre París y Roma. Pero históricamente, pese a ser estrechos colaboradores por décadas, la competencia también es parte de dicha amistad.

09 de Febrero de 2019 | 13:08 | Redactado por Valentina Salvo U., Emol
JM Vilches, Emol.
SANTIAGO.- "No hay precedentes de este tipo desde la Segunda Guerra Mundial", aseguró este jueves el Ministerio de Relaciones Exteriores francés para referirse a la tensión bilateral entre Francia e Italia, a raíz de los que consideró "ataques repetidos" y "declaraciones escandalosas" de las que ha sido objeto el Gobierno de Emmanuel Macron.

¿Por parte de quién? De los dos viceprimeros ministros italianos: el titular de la Liga (utraderechista), Matteo Salvini, y el jefe del Movimiento Cinco Estrellas (M5E, euroescéptico), Luigi Di Maio, que desde hace nueve meses mantienen un intercambio de agudas críticas con el Mandatario francés.

Sin embargo, fue específicamente Di Maio quien terminó colmando la paciencia de París. La autoridad italiana se reunió el miércoles recién pasado con dos representantes de los "chalecos amarillos" y reiteró su apoyo a las protestas de la colectividad. La cita causó la indignación del Gobierno francés, que la tildó de "provocación inaceptable entre países vecinos y socios", y llamó a consultas al embajador francés en Roma.

Amigos europeos

Aunque las relaciones entre Francia e Italia siempre han estado marcadas por la competencia en términos culturales, turísticos y económicos, desde la segunda mitad del siglo XX que los dos países se habían mantenido como cordiales vecinos y estrechos colaboradores, tanto en el ámbito político como en el comercial.

Comenzaron a estrechar relaciones con la firma del tratado que en 1951 creó la Comunidad Europea del Carbón y el Acero. Ya en 1986 los dos países reforzaron aún más sus lazos al transformarse en fundadores de la Unión Europea y luego también participarían de la formación del G7, el G8 y la OTAN.

Ambas naciones celebran cumbres bilaterales anuales desde 1982, y hace 62 años que París y Roma son ciudades hermanas exclusivas y recíprocas. "Sólo París es digna de Roma, sólo Roma es digna de París", fue el lema que patentó dicha relación fraternal.

"Sólo París es digna de Roma, sólo Roma es digna de París"

Lema que patentó a París y Roma como ciudades hermanas
Con cientos de kilómetros de fronteras compartidas, Francia ha llegado a convertirse en el segundo socio comercial más relevante de Italia y viceversa. Según el Observatorio de Complejidad Económica, Italia ocupa la cuarta posición entre los principales destinos de las exportaciones galas con un 7,1% del total y la tercera en lo que respecta a las importaciones con un 7,9%, según cifras de 2016. Desde el otro lado, Francia es el segundo destino más importante de los productos italianos, con un 9,7% de las exportaciones, y el segundo país importador más relevante, con un 8,9%.

Asimismo, al ser vecinos, los flujos migratorios y culturales entre los dos países han marcado a sus sociedades. Según datos de 2017, la comunidad francesa en Italia estaba compuesta por 136.700 inmigrantes, mientras que la italiana en Francia es de poco más de 373.100 personas.

Las discrepancias

Sin embargo, no todo ha sido miel sobre hojuelas. Como vecinos, las rivalidades también son parte de su relación histórica, aunque durante los últimos años las diferencias y resquemores en todo ámbito se han hecho especialmente patentes.

Un ejemplo es que a los italianos no les gusta nada que en la última década el grupo francés Louis Vuitton Möet Hennessy (LVMH) haya tomado el control de las principales marcas de lujo italianas como Pucci, Fendi, Berluti, Loro Piana y Bulgari, consideradas un legado; y otro es que en 2017 los países se enfrentaron por los astilleros franceses de Saint-Nazaire, que Francia nacionalizó para evitar que la italiana Fincantieri los controlara.

El año pasado, Leonardo Da Vinci y el Louvre fueron también protagonistas de las rencillas, cuando el Ejecutivo italiano decidió volver a evaluar un acuerdo que establecía el préstamo de una serie de obras del artista para ser expuestas en el importante museo parisino a raíz de los 500 años del Renacimiento.

Pero últimamente, la inmigración ha tomado el rol principal. Desde que se agudizó la oleada migratoria en Europa en 2015, Italia se convirtió en uno de los principales países receptores de los refugiados que cruzaban el Mediterráneo. Una de las naciones de origen es Libia, antigua colonia italiana que ha estado en el centro de las diferencias entre Roma y París desde que Francia decidió participar de la intervención occidental que impulsó la caída de Muamar Gadafi en 2011. Crisis que perdura hasta hoy y que, según Salvini, es plena responsabilidad de los franceses.

Más allá de ello, desde hace años que las autoridades de Roma alegan que sus aliados de la Unión Europea los han abandonado a la hora de enfrentar la oleada migratoria. Este reclamo se ha radicalizado con la instalación del gobierno populista formado entre la Liga (de Salvini) y el M5E (de Di Maio).

El Ejecutivo, que llegó al poder en marzo de 2018, se ha negado a seguir recibiendo barcos de rescate de inmigrantes en sus puertos, lo que gatilló una de las primeras disputas con Macron. "Cínicos e irresponsables", fueron los adjetivos que utilizó el Presidente francés para referirse a los líderes italianos por negarse a recibir al barco Aquarius con 630 inmigrantes en su interior, en junio del año pasado. El 22 de ese mismo mes, los volvió a criticar y los catalogó de ser "la lepra que crece" en Europa. Salvini respondió: "Quizás seamos populistas leprosos, pero yo recibo lecciones de quien abre sus puertas. Acoja a miles de migrantes y luego hablaremos".

"Si las personas se van de África es porque algunos países europeos, en especial Francia, nunca han dejado de colonizar"

Luigi Di Maio, viceprimer ministro de Italia
Los dimes y diretes continuaron, pero en enero recién pasado la relación terminó de agrietarse. En medio del auge de las protestas de los "chalecos amarillos", Di Maio les entregó su primer respaldo y más tarde embistió contra Macron por el tema migratorio. "Si las personas se van de África es porque algunos países europeos, en especial Francia, nunca han dejado de colonizar", aseveró.

Salvini no se quedó atrás. "Francia no tiene ningún interés en estabilizar la situación en Libia porque tiene intereses petrolíferos opuestos a los italianos", dijo y dos días después tildó al Mandatario francés de ser un "muy mal Presidente". Macron golpeó de vuelta: "El pueblo italiano es nuestro amigo y merece dirigentes a la altura de su historia".

Todo decantó este 7 de febrero. El Gobierno de Francia llamó a su embajador en Roma, algo que no sucedía, según el diario El País, desde que en 1940 Italia le declaró la guerra a Francia, en la Segunda Guerra Mundial. Ahora, queda esperar si el conflicto llega a tales ribetes. La tensión, al menos, es un hecho.
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