Alan García, el sorpresivo final del hombre que llegó a gobernar Perú a los 36 años

Esta mañana se confirmó la muerte de quien ocupó el sillón presidencial peruano durante dos periodos no consecutivos.

17 de Abril de 2019 | 12:18 | Por Tomás Molina J., Emol
JM Vilches, Emol.
SANTIAGO.- Fue en la mañana de este miércoles cuando el caso Odebrecht dio un inesperado vuelco en Perú: agentes de la Policía Nacional llegaron hasta el domicilio del ex Presidente Alan García para detenerlo por acusaciones de corrupción en su contra. Ante esto, el otrora jefe de Estado se dirigió a su despacho, empuñó una pistola y decidió dispararse en la cabeza.

Enseguida los funcionarios uniformados derivaron al líder aprista hasta el Hospital Casimiro Ulloa en Lima, lugar donde los intensos trabajos de los 27 especialistas que intentaron estabilizarlo no fueron suficientes. Alan García Pérez, quien ocupó el sillón presidencial peruano durante dos mandatos no consecutivos (1985 a 1990 y de 2006 a 2011), falleció hoy, a los 69 años de edad.

Estudios e inicio político


Nació el 23 de mayo del año 1949 en el seno familiar de clase media, estrechamente ligada al partido Alianza Popular Revolucionaria de América (APRA), una fuerza política alineada con la centro izquierda. Tanto es así que, durante el gobierno del general Manuel Odría (1948-1950) se declaró la ilegalidad de dicha colectividad, por lo que su padre Carlos García fue arrestado, y no pudo conocer a su hijo Alan hasta que éste cumplió la edad de cinco años.

Alan García recibió la enseñanza básica en el Colegio Nacional José María Eguren, ubicado en el distrito de Barranco, donde destacó por su brillante oratoria, herramienta que le resultaría útil en el futuro como militante aprista. Tras ello, continuó sus estudios en la Pontificia Universidad Católica del Perú, donde cursó la carrera de Letras y Derecho, pero su título de leyes lo recibió en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Más tarde, en 1972, decidió seguir perfeccionando sus estudios y viajó a París y Madrid, lugares en donde realizó cursos de doctorado en Derecho y Sociología, no obstante, en 2014 el mismo aclaró que nunca logró tal grado.

Desde su adolescencia García militó en movimientos vinculados al aprismo. De hecho, en 1962, en el marco de un campamento juvenil, conoció a Víctor Haya de la Torre -famoso dirigente, pensador y político peruano, fundador del APRA- a quien incluso llegó a denominar "semidios", actuando como su discípulo y con quien siguió vinculado hasta su muerte, en agosto de 1979.

El hombre -casado dos veces y con seis hijo de tres mujeres distintas-, fue llamado mientras se encontraba en Francia, en 1977, por Haya de la Torre para regresar a Perú e integrarse de lleno en la vida política.

Presidente a los 36 años


Su cercanía con el fundador del APRA tuvo como consecuencia una fuerte presencia de García en la colectividad: primero como secretario nacional y luego como secretario general en 1982. Y fuera del partido, en 1978 fue electo secretario del Congreso Constituyente, siendo el más joven en intregar dicho ente. Dos años más tarde se transformó en diputado del APRA, formando parte de la oposición al Gobierno de Fernando Belaúnde.

Gracias a su habilidad política y capacidad de convocar a la masas, el 12 de febrero de 1984 fue elegido candidato presidencial por el APRA. Un año más tarde llegaron las elecciones, y con un discurso enfocado en la pobreza, el desempleo, los preocupantes índices de inflación de la época y hacer frente a la deuda externa del país, logró quedarse con la banda presidencial en segunda vuelta con solo 35 años. Esto luego de que el otro candidato, Alfonso Barrantes, determinara no participar en el balotaje. Así, el 28 de julio de 1985 García asumió el poder, ya con 36 años.

Su capacidad de oratoria y sus primeros anuncios de medidas de Gobierno, lo llevaron a alcanzar niveles históricos de aprobación en septiembre de 1985, lo que descendió drásticamente a finales de su mandato, producto de los atentados perpetrados por el grupo terrorista Sendero Luminoso -respondidos con actos de represión militar-, sumado a la crítica situación económica de su país, llegando a una hiperinflación que prácticamente hizo colapsar la economía nacional.

Corrupción y resurrección


De esta forma, el descontento social se tradujo en un nivel de popularidad del 21% en 1990, año en que entregó la banda presidencial a Alberto Fujimori. García quedó como senador vitalicio por haber ejercido el cargo de Presidente de la República, función que se vio envuelta en escándalos producto de acusaciones de actos de corrupción durante su Gobierno.

En 1991 el pleno del Senado zanjó levantar el fuero del ex Presidente y someterlo a juicio, absuelto al año siguiente por falta de pruebas. Pero el 5 de abril de 1992, tras el autogolpe de Fujimori, mediante el cual cerró el Congreso y el Poder Judicial, García fue nuevamente perseguido, razón por la que solicitó asilo en la embajada de Colombia.

"Sólo Dios y los imbéciles no cambian"

Alan García
Luego de su exilio de ocho años entre Colombia y París, regresó a Perú para presentarse en las elecciones de 2001. Si bien logró pasar a la segunda vuelta no pudo imponerse en el balotaje. El 2006 volvió a intentarlo. Sacó el segundo lugar en primera vuelta, y en la segunda se impuso a Ollanta Humala con el 54% de los votos, dando así inicio a una nueva administración que se prolongó hasta el 2011. "García fue el mal menor", sostuvo tras la victoria el premio Nobel peruano, Mario Vargas Llosa.

Los analistas consideraron que su resurrección política se debió a sus extraordinarias cualidades como candidato, que le permitieron contrarrestar los fantasmas de su primer Gobierno y mostrarse como alguien más reposado y sin esos arranques impulsivos que llevaron a que alguna vez lo llamaran "Caballo Loco".

"Sólo Dios y los imbéciles no cambian", señaló García para reforzar su mea culpa y su metamorfosis estatal en la economía y abrazar el libre mercado. No obstante, la sombra de la corrupción lo siguió persiguiendo, al igual que en su primer período.

El cerco de la investigación de Odebrecht comenzó a estrecharse de manera apremiante sobre la figura de García a fines del año pasado, cuando fracasó su intento de conseguir asilo en Uruguay para eludir la investigación de la fiscalía por presunta corrupción. Fue la primera vez en una prolífera carrera política de cuatro décadas que el líder socialdemócrata peruano, que vivió sus últimos días con una marcada impopularidad en su país, enfrentó aprietos judiciales.
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