Cercano en el discurso, pero distante en los hechos: La ambivalente relación de Alan García con Chile

Durante sus dos mandatos, el ex Presidente intentó lograr constantes acercamientos con nuestro país, pero también sembró la demanda ante La Haya y no dudó en usar el nacionalismo a su favor.

17 de Abril de 2019 | 14:43 | Por Juan Undurraga y Felipe Vargas, Emol

Michelle Bachelet y Alan García en el año 2006.

El Mercurio
SANTIAGO.- Una relación ambivalente. Así se podría describir el vínculo que forjó con Chile desde 1985 hasta el día de hoy, el ex Presidente de Perú, Alan García, quien durante esta jornada falleció tras atentar contra su vida.

El ex mandatario desarrolló una amistad de altos y bajos con las autoridades chilenas, pues en determinados momentos de su carrera política se mostró cercano a generar lazos "entre países hermanos", mientras que en otros llegó a acusarlos de ser una "republiqueta".

Su primer acercamiento con Chile se dio en mayo de 1986, cuando algunos meses después de asumir como Presidente envió a Chile al diplomático José Miguel Bákula a dialogar con Jaime Del Valle, quien fuera el canciller chileno durante esa época, en la que es conocida como la primera vez que Perú planteó su disgusto por la delimitación marítima entre ambos países, y que, años más tarde, terminaría desencadenando en la demanda ante La Haya.

De ahí en más, García siempre intentó mostrar sus diferencias con Chile, por lo menos hasta el final de su primer gobierno, incluso se posicionó como uno de los detractores a la dictadura de Pinochet en Sudamérica.

Relación con Bachelet: Comenzó bien y terminó mal


Antes de asumir su segundo período, en junio de 2006, García visitó Chile para tener una reunión con Michelle Bachelet y personeros de la Concertación. En dicha instancia sorprendió la buena disposición de él, quien, según consta en algunas publicaciones de la época, se mostró bastante más amable y cercano al país de lo que lo había hecho años atrás, cuando llegó a catalogar a los chilenos como "los codiciosos mercaderes del Sur".

Incluso, en una reunión privada, el ex presidente peruano llegó a comparar la relación de Chile y Perú con la de Francia y Alemania: dos países que en el pasado tuvieron múltiples enfrentamientos bélicos, pero que hoy son "el eje de articulación de la Comunidad Europea, el ejemplo más claro de integración en el mundo", señalaba.

Fueron tan positivos los saldos que se sacaron de la visita, que se planteó la firma de un tratado de libre comercio entre ambos países. Además, el político peruano invitó a la ex presidenta Bachelet a participar de la Gran Parada Militar peruana.

Un mes después, Bachelet asistió a dicho evento y entonó el himno de Perú. En la ceremonia se sentó a la derecha de su par peruano, quien nuevamente le deslizó una invitación, esta vez para que Chile se integrara a la Comunidad Andina de Naciones.

El primer impasse que se vivió en la relación entre Bachelet y García, se dio en enero de 2007, cuando se anunció la creación de la Región de Arica y Parinacota, ya que el gobierno peruano objetó la definición de límites presentada, pues consideraban que esta afectaba su posición sobre la delimitación marítima con Chile. De todas formas el conflicto se solucionó y el mandatario peruano señaló que la Presidenta era "una leal amiga de la amistad y la cooperación entre nuestros pueblos".

Sin embargo, el 19 de junio de 2007 la amistad volvió a sufrir un revés. El gobierno peruano confirmaba una demanda contra Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya por la delimitación marítima entre ambos países, algo que García le había informado a Bachelet algunos días antes.

Para noviembre de 2008 la relación diplomática ya se encontraba bastante tensa, y se vio aún más tras las declaraciones que realizó el general Edwin Donayre: "Tengan la confianza de que nosotros no vamos a dejar pasar en esta situación difícil a nuestros vecinos del país del sur. He dado la consigna de que chileno que entra ya no sale, y si sale saldrá en cajón ataúd. Si no hay suficientes cajones, saldrán en bolsas de plástico", indicaba.

Las palabras del general no cayeron bien en Chile y el Presidente García se vio obligado a pedir perdón públicamente. De igual manera se comunicó con Bachelet por teléfono en medio de un consejo de gabinete, en una acción que generó bastante molestia en la mandataria, y le prometió que Donayre sería destituido.

De todas formas, el punto más crítico del vínculo entre los presidentes se vivió tras una denuncia de un supuesto espionaje por parte de Chile, realizada por el Consejo de Seguridad de Perú, en donde se acusaba al suboficial de aviación Víctor Ariza, de entregarle información privilegiada al Gobierno chileno.

Ante este hecho, García señaló que "vean en este acto de espionaje un homenaje a la grandeza y al crecimiento de Perú (...) Si este avance genera temor y complejo y origina este tipo de comportamiento propio de una republiqueta y no de un país democrático, nosotros lo lamentamos".

A lo que Bachelet respondió indicando que "las expresiones, que yo llamaría ofensivas y altisonantes, que hemos conocido ayer en nada contribuyen a la cooperación e integración que debe animarnos entre países vecinos". Marcando un punto de no retorno en las relaciones de ambas autoridades.

Relación con Piñera


El vínculo entre Alan García y Sebastián Piñera comenzó un poco antes de que este último asumiera como Presidente de la República, ya que tras el terremoto del 27 de febrero de 2010, el mandatario peruano fue una de las primeras autoridades internacionales en visitar el país. En dicha instancia ofreció la ayuda de Perú, aludiendo a la "hermandad" que existía entre ambos países.

En enero de 2011, durante los últimos meses de gobierno de García, este realizó una visita de Estado a Chile. La cual se dio en medio del desarrollo de la demanda en La Haya y donde rectificó su intención de generar lazos entre ambos países: "Traigo un mensaje de confianza y fraternidad, no de recelo o revancha", expuso.

El 28 de Abril de 2013, ya como ex Presidente, volvió a visitar Chile, en una instancia en la que tuvo palabras para los alegatos que por ese entonces comenzaba a realizar Evo Morales en la corte internacional. “No le den bola a la demanda de Bolivia”, dijo.

De ahí en más, García fue perdiendo relación con Chile, hasta enero del 2014, cuando se entregó el fallo de La Haya. En esta oportunidad, García sostuvo que "no es todo lo que hubiésemos querido ganar, pero algo se ha ganado".

A principios de 2016, en medio de su campaña para ser Presidente de Perú por tercera vez, participó de un debate en el que se volvió a acordar de los chilenos, prometiendo que de salir electo, "volveremos a ganarle a Chile en todos los campos".

El último acercamiento que tuvo el ex mandatario con Chile, se produjo a fines de 2018, ya que según consignan distintos medios peruanos, García habría pedido asilo político para para evitar juicio por Odebrecht. De todas formas la cancillería chilena niega los acercamientos.
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