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No solo factores geopolíticos y sociales: El telón medioambiental que toma protagonismo en los grandes conflictos mundiales

Recursos naturales como el petróleo, el gas, las tierras raras y algo tan básico como el agua, son piezas clave en las tensiones que se están teniendo mayor protagonismo en el mundo.

14 de Enero de 2026 | 16:33 | EFE / Equipo Multimedia Emol
Algunos de los principales conflictos internacionales actuales se desarrollan sobre un trasfondo que va más allá de la geopolítica tradicional y que tiene una dimensión medioambiental cada vez más evidente. La sequía prolongada, la disputa por recursos estratégicos y la presión sobre territorios clave configuran un escenario en el que el acceso al agua, la energía y los minerales se entrelaza con tensiones en distintas regiones del mundo.

Este contexto se ve reforzado por crisis ambientales específicas que actúan como factores de inestabilidad. En Irán, la escasez hídrica acumulada durante seis años ha profundizado el malestar social en un país ya afectado por problemas económicos y energéticos. En Groenlandia, el deshielo y el potencial de sus recursos naturales han situado a la isla en el centro de intereses estratégicos internacionales, mientras que en el Caribe los acuerdos energéticos transfronterizos con Venezuela evidencian la dependencia regional de los recursos fósiles.

A este panorama se suma la creciente disputa por el Ártico, donde el deshielo abre nuevas rutas y oportunidades de extracción que generan alertas ambientales y geopolíticas, así como las consecuencias climáticas de la guerra en Ucrania, asociadas a emisiones masivas y destrucción de ecosistemas. Todo ello ocurre en un momento marcado por la postura de Estados Unidos contraria a la agenda verde y a la transición ecológica, lo que refuerza la centralidad del medioambiente como telón de fondo de los conflictos globales.

    Los conflictos y su telón medioambiental

    1. Irán
      La tensión social en Irán se ha visto parcialmente atenuada en las últimas horas por señales de mayor normalidad en Teherán, tras dos semanas de protestas.
      Las manifestaciones fueron desencadenadas por el desplome económico del país, en un contexto agravado por la crisis energética.
      Irán enfrenta seis años consecutivos de sequía, un factor que ha intensificado el malestar social y la inestabilidad política.
      Las intensas lluvias registradas en diciembre apenas lograron aliviar la escasez de agua que afecta a decenas de ciudades.
      Algunas presas del país presentan niveles inferiores al 2,5%, reflejando la gravedad de la crisis hídrica.
      Las autoridades han aplicado medidas paliativas diversas, como la siembra de nubes y la realización de rezos colectivos.
      La organización Fanack Water identifica la sequía como un factor clave del malestar social y del riesgo político en Irán.
      Según esta entidad, la emergencia hídrica actúa como un "multiplicador de riesgos" en el país.
      Aunque la sequía está parcialmente relacionada con el cambio climático, también ha expuesto defectos estructurales.
      Entre estos problemas se incluyen el bombeo excesivo de acuíferos, las fugas en las tuberías de distribución y los trasvases de agua por motivos políticos.
      Como consecuencia, muchos ciudadanos iraníes se han visto obligados a emigrar o a protestar en las calles.
    2. Groenlandia
      El 20% del territorio de Groenlandia que no está cubierto por hielo ha revelado una abundancia significativa de recursos naturales.
      Se presume que el 80% restante, aún bajo el hielo, posee un enorme potencial para la extracción de petróleo y gas.
      Además, la isla albergaría importantes reservas de uranio, níquel, cobre, oro y tierras raras.
      Las tierras raras son elementos clave para la producción de dispositivos electrónicos, aerogeneradores y equipos médicos.
      Algunas estimaciones indican que hasta un 25% de las tierras raras no descubiertas del mundo podrían encontrarse en Groenlandia.
      La explotación de estos recursos ha estado limitada por los altos costos de extracción, las duras condiciones climáticas y la falta de infraestructura minera.
      El expresidente estadounidense Donald Trump afirmó que no permitirá que Rusia o China "ocupen Groenlandia".
      Trump aseguró estar decidido a "hacer algo" con la isla ártica, "por las buenas o por las malas".
      China lidera el mercado global de tierras raras y participa, junto con Australia, en el proyecto Kvanefjeld.
      Dicho proyecto, orientado a la explotación de tierras raras, fue paralizado por el gobierno local y permanece pendiente de resolución judicial.
      En 2021, Groenlandia decidió dejar de otorgar nuevas licencias para la exploración de petróleo y gas por motivos medioambientales.
      Esta postura contrasta con la política de Trump, quien ha optado por ignorar esos criterios desde su llegada a la presidencia.
    3. Venezuela
      La nueva situación en Venezuela tiene implicancias energéticas directas en la región del Caribe.
      Trinidad y Tobago firmó acuerdos gasíferos con el gobierno de Nicolás Maduro.
      Estos acuerdos fueron suspendidos en octubre por el derrocado presidente venezolano, tras el apoyo de Puerto España al despliegue militar estadounidense.
      El despliegue militar tenía como objetivo combatir el narcotráfico en la zona.
      El ministro de Energía de Trinidad y Tobago, Roodal Moonilal, afirmó no haber recibido notificación oficial de la suspensión.
      Según Moonilal, continúa vigente la licencia concedida en octubre por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos.
      La licencia autoriza el desarrollo del yacimiento de gas Dragon, ubicado en aguas venezolanas.
      El yacimiento se encuentra cerca de la frontera marítima con Trinidad y Tobago.
      Moonilal aseguró que se defenderán los intereses de su país en los proyectos energéticos transfronterizos.
      Trinidad y Tobago es el principal exportador de gas natural licuado en América Latina y Caribe.
      Sin embargo, el país necesita gas metano adicional.
      Su única solución a mediano plazo para cubrir esa necesidad energética es Venezuela.
    4. Ucrania
      El Grupo de Trabajo sobre las Consecuencias Medioambientales de la Guerra de Ucrania denuncia intentos de Rusia por ampliar su influencia en el Ártico.
      Según la organización, el objetivo ruso sería obtener derechos exclusivos de acceso a los recursos naturales de la región.
      El deshielo de los glaciares ha vuelto al océano Ártico cada vez más accesible.
      Rusia considera ahora el Ártico como un "mar interior" utilizable como ruta comercial y base de recursos.
      La organización advierte que la extracción incontrolada de recursos en el Ártico y la Antártida acelera el cambio climático.
      Estas actividades contribuyen al deshielo polar y al aumento del nivel del mar.
      Las consecuencias de este proceso podrían ser catastróficas a nivel global.
      Durante la última COP celebrada en Belém, Brasil, Ucrania anunció que solicitaría compensaciones a Rusia.
      El monto reclamado asciende a 43.000 millones de dólares por las emisiones derivadas de la invasión.
      Dichas emisiones fueron estimadas en 237 millones de toneladas de carbono.
      El viceministro de Medio Ambiente, Pavlo Kartashov, calificó estas emisiones como "carbono de conflicto".
      Kartashov destacó que la quema masiva de combustible, los incendios forestales, la destrucción de edificios y el uso de cemento y acero tienen un alto costo climático.