La tensión diplomática abierta a raíz del proyecto del cable chino que el Gobierno del Presidente Gabriel Boric intentó reimpulsar —generando una sanción desde Estados Unidos a tres funcionarios—, ha abierto un debate que pone el foco en la necesidad de que la institucionalidad se prepare ante estos casos.
Esa preparación resulta, a juicio de expertos, relevante en un contexto donde Estados Unidos avanza en sus ambiciones geopolíticas y agudiza la guerra comercial con China; que, de rebote, impacta o, al menos, amenaza a sus aliados comerciales. Tal es el caso de Chile.
Algunas voces aseguran que este escenario pone de manifiesto la necesidad de que Chile desarrolle una institucionalidad que delimite áreas que no puedan ser tocadas por intereses extranjeros, con el fin de "apaciguar" las aguas ante la arremetida de potencias como Estados Unidos.
De paso, conminan a que el Estado de Chile deje de lado la apacible "neutralidad" en su política exterior, en atención al cambio del escenario internacional, que requiere posturas y acciones más claras.
Un comité de inversiones estratégicas
En una carta a El Mercurio, la analista y periodista Karin Ebensperger planteó que es necesario que Chile desarrolle una política que defina las áreas estratégicas que no sean tocadas por intereses extranjeros.
"Chile siempre enfrentará presiones de potencias mayores. Pero es muy distinto reaccionar ante ellas tarde, como ha sido el caso del cable chino, negociado a espaldas del país", señala.
"Es urgente desarrollar un 'investment screening', es decir, una política de Estado que defina a priori las áreas estratégicas que no pueden ser dominadas por intereses extranjeros".
Karin Ebensperger
Agrega que "es urgente desarrollar un 'investment screening', es decir, una política de Estado que defina a priori las áreas estratégicas que no pueden ser dominadas por intereses extranjeros. Esa política de Estado la tienen muchos países europeos, y es preocupante que nuestros políticos, y diversos gobiernos, no la hayan desarrollado hace ya años".
Por su parte, Sebastián Claro, exvicepresidente del Banco Central, plantea en una columna en el citado medio una idea en la misma línea de Karin Ebensperger, donde asegura que "la bombita del cable y sus repercusiones nos exigen concretar alguna estrategia para lograr la tan ansiada neutralidad, si eso fuese posible".
En ese sentido, la primera reflexión de Claro es que hay que dejar de obrar como lo hemos hecho hasta ahora. "La disputa por influencia entre Estados Unidos y China es inevitable, nos guste o no, y las declaraciones vacías sobre soberanía no aportan mucho para zanjar el asunto. La empresa china encargada del cable forma parte de la lista negra de Estados Unidos por razones de seguridad hace años, fue expulsada de la bolsa de Nueva York en 2021 y ha sido acusada en Canadá de recibir información privada de los usuarios de DeepSeek —el Chat GPT chino—, posiblemente para transmitirla hacia arriba", acota.
"Esto no la excluye automáticamente de hacer negocios en Chile, pero convengamos que en los tiempos que corren, se requieren procedimientos más sofisticados y robustos que los usados y, sobre todo, sensibilidad política", agrega.
En esa línea asegura que falta institucionalidad ante estas materias. "Nuestro país debe acelerar la conformación de un comité de inversiones estratégicas que, de manera independiente del gobierno y con visión técnica, emita informes y eventualmente restrinja inversiones por razones de seguridad. Esto existe en otros países, y está permitido en los acuerdos de libre comercio que ha firmado Chile. Este mecanismo de chequeo previo y eventual autorización —en la medida que esté basado en criterios objetivos y liderado por personas sin conflictos de interés— no asegura una navegación tranquila, pero permite absorber los choques que van y vienen", sugiere Claro.
Agrega que la creación de este comité abre un flanco: "la necesidad de definir como estratégica una inversión o sector fue mal usada en el pasado para promover el proteccionismo y la intervención estatal. Al final del día, todo era estratégico. Pero la inacción actual —o la arbitrariedad— puede ser peor. En medio de una disputa global que ya llegó, no es recomendable que un pequeño grupo de personas de un gobierno tome una decisión de gran alcance de manera tan artesanal, como lo hemos presenciado".
Una idea "atendible", pero con marcos técnicos claros
En conversación con Emol, Víctor Inostroza, Investigador de Fundación Piensa, comenta que un comité de inversiones estratégicas resulta "una idea atendible, sobre todo después de lo que mostró la polémica del cable".
"Chile hoy no tiene una institucionalidad suficientemente clara para distinguir entre una inversión normal y una que puede comprometer infraestructura sensible o generar riesgos estratégicos. Ahora, esto no debe usarse para cerrar la economía ni para discriminar por nacionalidad de manera automática. De hecho, en Estados Unidos y en varios países de la Unión Europea existen mecanismos de revisión de inversiones en sectores sensibles, por lo que no sería algo extraño en una economía abierta", expresa.
"El punto es hacerlo bien, con un comité técnico, con reglas precisas, plazos acotados y foco en sectores críticos como telecomunicaciones, puertos, energía y datos. Y además hay que cuidar un riesgo muy chileno, que esto termine transformándose en otra capa de 'permisología'".
Víctor Inostroza, investigador Fundación Piensa
A juicio del experto, "el punto es hacerlo bien, con un comité técnico, con reglas precisas, plazos acotados y foco en sectores críticos como telecomunicaciones, puertos, energía y datos. Y además hay que cuidar un riesgo muy chileno, que esto termine transformándose en otra capa de 'permisología'. Si se diseña mal, puede agregar burocracia, incertidumbre y frenar inversión que sí es necesaria. Por eso, la clave es combinar apertura económica con seguridad nacional, pero sin crear un nuevo cuello de botella regulatorio", cerró.
Por su parte, Eduardo Hodge, director de la Escuela de Humanidades de la Universidad Gabriela Mistral, comenta que "en relaciones internacionales están los países poderosos y lo que no lo son: nosotros, Chile, estamos en este segundo grupo, por tanto, dependemos de quienes nos compran y venden los productos que producimos y consumimos".
"Si Estados Unidos y China nos proponen invertir en un área 'exclusiva para inversiones chilenas', ellos tienen tal capacidad de maniobra, que terminaremos cediendo", comenta.
Por eso, dice el experto, lo ocurrido con el cable chino es muy delicado para nosotros, "porque nos pone en una encrucijada donde tendremos que hacer un 'trade-off', porque como están las cosas, difícilmente Estados Unidos permitirá que China siga ganando espacios en América Latina", advierte.
Por su parte, Cristián Garay, director del Instituto de Estudios Avanzados de la Usach, sostiene respecto a la creación de un comité de inversiones que "esa evaluación existe pero no con carácter decisorio en el Estado Mayor Conjunto de la Defensa Nacional; no obstante, ahora se impone la necesidad de un consejo de nivel superior que trate estas cuestiones en un rango de seguridad nacional con integración de dimensiones analíticas".
Esas dimensiones, a su juicio, deberían incorporar materias relativas a la "tecnología, la geopolítica, el equilibrio de poder, economía, la implicación política doméstica, todo en integración con el Ministerio de Relaciones Exteriores y las restantes carteras (educación, ciencias, transporte), de manera de lograr un diagnóstico conjunto y no puramente sectorial o administrativo, y que se vincule directamente al Ejecutivo".