El político y seminarista James Talarico se convirtió el martes en el candidato del Partido Demócrata al Senado por el estado de Texas. Con un discurso progresista pero moderado a la vez, el joven dirigente -considerado una estrella en ascenso- se impuso con claridad en las primarias internas del martes y ahora busca minar el control histórico que los republicanos mantienen en el estado sureño en las elecciones legislativas de noviembre próximo.
Frente al auge del nacionalismo cristiano en el Partido Republicano, Talarico, de tradición presbiteriana, propone una campaña centrada en la fe y en el amor al prójimo como antídoto contra la división, según relata en una entrevista con EFE.
"La única manera de que este experimento (de la democracia) estadounidense funcione es si podemos acercarnos a las personas que no están de acuerdo con nosotros", argumenta.
Talarico tiene 36 años. Fue profesor de escuela pública antes de lanzarse a la legislatura estatal, donde ganó en un distrito republicano que apoyó al presidente estadounidense, Donald Trump, en las elecciones de 2016. Es abiertamente religioso y actualmente estudia para convertirse en pastor.
Ante una nación polarizada, donde más del 80% de los ciudadanos considera que el país está dividido en valores fundamentales, Talarico está convencido de que los votantes "en todo el espectro político" están cansados del "extremismo y la corrupción" del Gobierno.
"Estamos construyendo una campaña de la gente trabajadora, uniendo a las personas más allá de las líneas partidistas y de las divisiones raciales y religiosas", explica el texano, que ocupa desde 2018 un escaño en la Cámara de Representantes estatal.
En un acto el domingo en San Antonio (Texas), antes del discurso principal, el equipo de Talarico propuso una dinámica a los participantes: girarse y presentarse a la persona de al lado para crear comunidad. Durante su intervención, en la que citó pasajes del Evangelio, varios asistentes gritaron "amén".
"Jesús dijo: bienaventurados los que lloran (...). Si les duele lo que está pasando en nuestro país, es una buena señal, porque aún tienen corazón", dijo el político a las más de 500 personas que acudieron a escucharlo.
Una de las inspiraciones del candidato es el sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez, uno de los fundadores de la teología de la liberación, una corriente teológica de izquierda que ganó popularidad en Latinoamérica en los años 60 y 70.
"Este movimiento influye mucho en lo que hablo: la atención a la gente trabajadora, la lucha contra la corrupción y el intento de construir una política que nos incluya a todos", reconoce.
El apoyo latino
Con esa filosofía, Talarico llegó a la primaria del martes. Al frente tenía a Jasmine Crockett, actual legisladora en la Cámara Baja federal que proponía una vía de confrontación con sus adversarios. Ayer, la misma congresista reconoció su derrota: "Texas está posicionado a convertirse en azul (el color del Partido Demócrata) y debemos permanecer unidos porque esto es más grande que cualquier persona. Esto es acerca del futuro de todos los 30 millones de texanos y hacer que Estados Unidos recupere su curso", escribió en su cuenta de X.
La elección cobró relevancia nacional como barómetro para medir el ánimo de las bases demócratas antes de los comicios, así como su capacidad para atraer nuevamente a votantes moderados e independientes que respaldaron a Donald Trump en las elecciones pasadas.
En Texas, esto es especialmente relevante en el voto latino: una comunidad que históricamente votaba por los demócratas y que en las últimas elecciones, un gran porcentaje, especialmente en el sur del estado, les dio la espalda e impulsó el regreso de Trump al poder.
Así las cosas, Talarico apeló a esta población centrándose en un mensaje económico y mostrando su rechazo al "extremismo" en política migratoria del actual Gobierno.
"No deberíamos estar arrestando a padres, niños o pequeños empresarios", indica el candidato, quien también se ha posicionado a favor de desmantelar el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), al que tilda de "policía secreta".
Y esa estrategia le resultó. La votación del martes tuvo una participación histórica, donde el voto latino fue determinante. En los condados donde los hispanos representan el grupo mayoritario entre los votantes demócratas, Talarico obtuvo una ventaja de 22 puntos, lo que fue clave para su triunfo, según datos recopilados por el diario The New York Times.
En Texas, los republicanos han dominado los cargos públicos durante años y los escaños del Senado, uno de los cuales Talarico aspira a ocupar, no han sido ganados por demócratas desde 1988.
Para él, la herramienta necesaria para romper esta racha es el amor: "Es la fuerza más poderosa del universo y es mucho más fuerte que el odio".