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Lula cede terreno en carrera presidencial en Brasil: Encuestas muestran un empate técnico con Flávio Bolsonaro

Diferentes sondeos muestran cómo el Mandatario ha perdido apoyo de forma dramática, mientras que el senador ha ido al alza.

18 de Abril de 2026 | 07:11 | Redactado por Ramón Jara A., Emol/EFE
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Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Ambos candidatos se enfrentarían en una eventual segunda vuelta.

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Quedan menos de seis meses para la celebración de las elecciones presidenciales en Brasil y el escenario se torna cada vez más incierto. Si el año pasado las apuestas iban por la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva, la situación actual demuestra que el Mandatario ha perdido terreno y que, incluso, podría perder en los comicios de octubre próximo.

La condena a 27 años de prisión dictada en septiembre pasado contra el expresidente Jair Bolsonaro por golpismo allanaba el camino a Lula, que en ese momento tenía como gran adversario al líder derechista. Sin embargo, el descontento en un sector de la población por su gestión y la irrupción del senador Flávio Bolsonaro (hijo del exmandatario) como candidato presidencial han empantanado el camino del referente izquierdista.

Desde que fue ungido por su padre como su representante en la carrera presidencial ante la imposibilidad de éste de participar, Flávio Bolsonaro ha ido sumando cada vez más apoyo, mientras que el respaldo a Lula ha disminuido. Así lo reflejan los últimos sondeos de opinión, que muestran un empate técnico entre ambas figuras políticas.

Según el sondeo elaborado por la firma Quaest y divulgado el miércoles, Lula y Bolsonaro pasarían a la segunda vuelta, con un 37% y un 32% de los apoyos, respectivamente. Sin embargo, las cosas cambiarían en el balotaje, donde el legislador obtendría un 42% de los votos contra el 40% del dirigente progresista, lo que en la práctica supone un empate técnico, ya que el margen de error es de dos puntos porcentuales.

Con todo, esta es la primera vez que Quaest sitúa a Flávio Bolsonaro numéricamente por encima del jefe de Estado, que buscará su cuarto mandato no consecutivo.

La diferencia entre los dos principales candidatos presidenciales se ha reducido drásticamente desde diciembre pasado, cuando Lula aventajaba en diez puntos a Bolsonaro (46 % frente a 36 %). En marzo, ambos ya aparecían empatados, con un 41% de las intenciones de voto en un posible balotaje, y este mes el resultado se dio vuelta.

Estos resultados van en línea con lo demostrado por el sondeo de Datafolha, que reflejó un escenario de empate técnico debido al margen de error de dos puntos porcentuales, pero situó por primera vez al senador Bolsonaro por encima de Lula en una eventual segunda vuelta, con el 46% de las intenciones de voto, frente al 45% del Mandatario.

Esta cifra representa un cambio con respecto a mediciones anteriores de la misma encuestadora en las que el líder del Partido de los Trabajadores (PT) mantenía una cómoda ventaja.

Mientras los apoyos a Lula cayeron seis puntos desde finales del año pasado (del 51% en diciembre al 45% en abril), Flávio Bolsonaro experimentó un crecimiento de diez puntos en el mismo periodo, escalando desde el 36% hasta el 46% actual.

El desgaste del Gobierno y el crecimiento de figuras de la derecha apretaron la disputa, ya que Lula no solo ve reducida su distancia frente a Flávio Bolsonaro en una segunda vuelta, sino que también está más ajustado con otros posibles rivales, como el gobernador de Goiás, Ronaldo Caiado, y el de Minas Gerais, Romeu Zema.

En ambos casos, la diferencia es de tres puntos (45% de Lula frente al 42% de los otros candidatos), con un porcentaje de votos blancos, nulos o indecisos en torno al 13%.

En el escenario estipulado para la primera vuelta, Lula mantiene el liderazgo con un 39%, seguido de cerca por Flávio Bolsonaro con un 35%.

Preocupación oficialista


Aunque la campaña empieza oficialmente en agosto, tanto Flávio Bolsonaro como Lula ya están centrados en sus candidaturas.

El primero ha multiplicado su presencia en los medios de comunicación y ha viajado al extranjero para entrevistarse con representantes de la extrema derecha.

El segundo, en tanto, ha acelerado las entregas de su administración en materia de educación y salud, en un intento por revertir la caída de sus índices de popularidad.

El Ejecutivo progresista ha reconocido problemas de comunicación para dar a conocer los logros de su gestión, en un contexto de crecimiento económico moderado, desempleo en mínimos históricos e inflación controlada, aunque con las tasas de interés muy altas (14,75 %).

En los próximos meses, Lula pretende revertir esa tendencia negativa con una batería de medidas económicas y mediante la aprobación de una de sus banderas de campaña: la reducción de la jornada laboral, proyecto en trámite en el Congreso.

Por otro lado, en una reciente entrevista a una televisión local, Edinho Silva, presidente del Partido de los Trabajadores (PT), que lidera Lula, achacó la caída de popularidad del Presidente a los casos de corrupción destapados en el Instituto de la Seguridad Social y en el extinto Banco Master, que han salpicado a altas autoridades de Brasilia.

Lo cierto es que, lo que parecía un triunfo claro y seguro del Mandatario brasileño ahora es un espejismo. El escenario de aquí a octubre se avizora muy ajustado.