Está en el grupo H del Mundial 2026, junto a España, Uruguay y Arabia Saudita. Ya cosechó sendos empates con los dos primeros y debe enfrentarse al tercero este viernes. Se trata de
Cabo Verde, el pequeño país africano que se ha convertido en una de las sorpresas del campeonato que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá.
Y es que es la primera vez que este pequeño país de
solo 4.033 kilómetros cuadrados está presente en un Mundial de Fútbol y, además, con muchas posibilidades de avanzar a la siguiente etapa, lo que sin duda tiene felices a las
poco más de 500 mil personas que forman parte de su población.
Cabo Verde está
ubicado en pleno océano Atlántico, frente a la costa occidental de África -específicamente,
frente a Senegal y Gambia-, y está
conformado por 10 islas de origen volcánico, de las que nueve están habitadas. Su historia se remonta al
siglo XV, cuando es
colonizada por exploradores portugueses, transformándose rápidamente en un
próspero territorio gracias al comercio de esclavos a Europa y América, lo que se mantuvo hasta el siglo XIX.
En 1951 se incorporó como departamento de ultramar de Portugal y
24 años después logró su independencia.
Una dictadura socialista gobernó Cabo Verde hasta 1990. Tras ello, el país se volcó al multipartidismo, y
en la actualidad es considerado uno de los bastiones democráticos más estables y transparentes de la región africana. Tiene un sistema de gobierno semipresidencialista y, de hecho, la semana pasada Francisco Carvalho juró como su nuevo primer ministro, mientras que su presidente es José María Neves.

El turismo, su principal motor económico
La
capital y ciudad más poblada de Cabo Verde es
Praia, donde están concentrados los poderes políticos y administrativos, además de ser el epicentro cultural y comercial.
Este pequeño país tiene un clima extremadamente seco y enfrenta constantes sequías. Por ello, su producción es escasa y el
turismo se ha transformado en su
principal motor económico, del cual proviene la mayor parte de su PIB que a 2024 ascendía a
2,7 miles de millones de dólares.
Y claro, porque según informó Euronews, en Cabo Verde
el sol brilla 350 días al año, con una temperatura que oscila entre los 21 y 29 grados Celsius.
"Las islas solo tienen además
dos estaciones, 'tempo das brisas' o tiempo de los vientos, de octubre a mediados de julio, y 'tempo das chuvas', la estación de las lluvias, de agosto a septiembre", agregó el medio francés.
Sus playas tiene
arena color marfil y están bañadas por
aguas turquesas cristalinas.
Cuenta con
cuatro aeropuertos internacionales: El Amílcar Cabral (isla de Sal), Nelson Mandela (isla de Santiago), Aristides Pereira (isla de Boa Vista) y Cesária Évora (isla de São Vicente).
Cesária Évora, máxima exponente del morna de Cabo Verde. Crédito: AP.Habitantes, religión y cultura
Los habitantes de Cabo Verde son
mayoritariamente de origen mulato, mezcla de africanos y europeos, sobre todo portugueses. Si bien su población asciende a
poco más de 500 mil personas, hay una gran cantidad (
cerca de 1.500.000) de caboverdianos que viven en el extranjero, la mayoría en Estados Unidos y Europa Occidental, más que nada en Portugal.
En Sudamérica, en tanto, hay caboverdiandos en Brasil, México y Argentina.
El
idioma oficial del país es el
portugués, pero
lo que más se habla es el criollo caboverdiando, que mezcla ese idioma con lenguas africanas.
Como consecuencia de la influencia portuguesa,
más del 77% de la población de Cabo Verde es católica, en tanto que quienes profesan el islam son minoritarios.
En el ámbito cultura, Cabo Verde es conocido por la morna, un género musical propio melancólico y lírico, que en 2019 fue reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Su máxima embajadora fue Cesária Évora, la "diva descalza", quien falleció en 2011.
Otros géneros musicales populares en Cabo Verde son la coladeira, el batuque y la funaná, este último de ritmo rápido y bailable.