¿Cuándo y cómo reconstruir?: El debate que se complica tras incendio en Café Literario de Providencia

Se planificaba su apertura para comienzos de marzo y urbanistas recomendaban recuperar el espacio, pero fue destruido por las llamas el sábado. Desde la academia tienen sugerencias: "Antes de pintar, poner un ladrillo o de poner una planta, hay que volver a conversar".

24 de Febrero de 2020 | 17:17 | Por Consuelo Ferrer, Emol
El Mercurio
SANTIAGO.- El pasado viernes, el decano de la Facultad de Arquitectura y Arte de la UDD, Pablo Allard, lo decía en Emol: la ciudad estaría en condiciones de empezar a ser recuperada. "Hay instituciones y edificios históricos que han sido tremendamente vandalizados, como por ejemplo el Café Literario del Parque Bustamante, que yo pienso que es difícil que vuelva a ser vandalizado. Creo que, si espacios como ese se recuperan, los vecinos van a defenderlo", aseguraba.

En efecto, la Municipalidad de Providencia preparaba su reapertura para comienzos de marzo y había fortalecido su oferta. Pero durante la madrugada del sábado, un grupo de entre 15 y 20 personas lo quemaron a rostro descubierto. La pérdida fue casi total: se quemaron más de diez mil libros, sobre todo material dedicado a niños y niñas.

De inmediato, el concejal de la comuna Jaime Parada afirmó que reabrir el espacio en la fecha pronosticada era "absurdo", y compartió la declaración de dos dirigentas vecinales que habían solicitado reblindar el edificio. "Las condiciones en que quedó el recinto nos expone a una situación de revulneración e inseguridad, pues quedó sin los metales protectores que estaban instalados", explicaron.

La reinauguración, consideraban, "carecía de toda viabilidad". "El sector aún es ocupado por manifestantes y carabineros en forma periódica. Se ha continuado con el uso de gases lacrimógenos y otros medios disuasivos, como balines, que fácilmente podrían perforar los amplios ventanales del café. Lo mismo podría ocurrir con diversos proyectiles en caso de enfrentamiento", detallaron.

Su comentario fue respondido por la propia alcaldesa de la comuna, Evelyn Matthei. "Entonces, Jaime, no hagamos nada. No recuperemos semáforos, ni luces. Dejemos que sigan destruyendo y quemando todo", le dijo. "Hay vecinos que nos han pedido ayuda y en la municipalidad los escuchamos y queremos recuperar nuestra comuna y devolver los servicios".

El hecho vino a dar más aire a un debate que ya se encontraba encendido: ¿Cuándo recuperar y reconstruir la ciudad? ¿Y cómo?

"Retomar" y no "reconstruir"


"Creo que hay un error conceptual cuando se habla de 'reconstrucción'", asegura a Emol la académica de la U. de Valparaíso y cofundadora de #MujerArquitectA, Soledad Larraín. "Si hay algo que la contingencia nos ha enseñado es que se están exigiendo cosas distintas no solamente de la sociedad, sino también de nuestra ciudad y espacios públicos. El error ha sido que tratan de volver a hacer lo que había antes, y parte del rechazo es precisamente a lo que había antes", agrega.

La arquitecta prefiere usar el término "retomar". "Creo que la estrategia de pensar que esto se puede hacer entre gallos y medianoche y que al otro día las cosas aparezcan, como el pasto que ayer plantaron en Plaza Italia, es equivocada. Es lo que se ha estado haciendo: las cosas aparecen nuevamente como estaban antes y es un error. Los espacios, antes de construirlos físicamente, primero se construyen socialmente", afirma.

"Se están exigiendo cosas distintas no solamente de la sociedad, sino también de nuestra ciudad y espacios públicos. El error ha sido que tratan de volver a hacer lo que había antes, y parte del rechazo es precisamente a lo que había antes"

Soledad Larraín
La clave está, a su juicio, en involucrar a las comunidades en el proceso. "Si no empiezan a generarse procesos de repensar cómo vamos a hacer esta ciudad y estos espacios, si tratamos de forzar lo que había antes, creo que la imposición va a ser una pelea que se va a perder. Para mí, el momento más interesante del estallido fue cuando se empezaron a realizar los cabildos: las plazas se llenaron y eran lugares tremendamente seguros, y creo que es ahí donde hay que volver a mirar. Eso es lo bonito y ahí está la oportunidad", considera.

"Antes de pintar, antes de poner un ladrillo o de poner una planta, hay que volver a conversar", enfatiza. En el caso del café literario, asegura que fue "doloroso para todo el mundo". "Primero, es una gran obra de arquitectura, y segundo, era un espacio tremendamente vivo. Creo que la oportunidad estaba en empezar a retomar las actividades ahí antes de empezar a pintar algo: volver a, literalmente, tomarse los espacios desde su uso", dice.

También hace hincapié en que, en este caso particular, el incendio se dio de madrugada y no directamente durante una manifestación masiva. "Esto no se quemó en una protesta: aquí derechamente hubo delincuencia y esa delincuencia tiene que ser detenida. Tenemos instituciones que se dedican a eso, pero el problema es que hoy en día no están funcionando y tienen que funcionar. No se tiene que confundir que todo lo que se queme es protesta social: algunas cosas se queman porque las queman delincuentes", dice.

La "receta perfecta"


El diagnóstico de Allard no parece haber cambiado demasiado en estos días, precisamente porque afirma que no es posible asegurar que el incendio se haya debido a un hecho asociado a la protesta. "Ahí no hubo marcha, por lo tanto claramente es un acto vandálico y requiere toda la fuerza de la ley", dice a Emol. La clave, explica, está en separar ambas cosas y saber discriminar.

"Las autoridades no deben de sentirse amedrentadas por los nuevos actos de violencia y tienen que perseverar en ir recuperando aquellos espacios públicos y urbanos que están no directamente en la zona principal de fricción, porque hay que aprovechar la ventana de oportunidad que nos ha dado febrero: las marchas no han estado vinculadas a los actos de violencia. Los que participan en actos de violencia claramente son lumpen, grupos antisistémicos y hay que reprimirlos con toda la fuerza de la ley", añade.

"Mientras entreguemos los espacios al control de grupos antisistema, va a ser muy difícil que los edificios y espacios se defiendan por sí solos (...) Que no se les dé lugar, que no sean bienvenidos, que sientan que no pueden delinquir ahí porque está pasando algo"

Pablo Allard
Para Allard, "no hay nada más fértil para la violencia que una ciudad que se ve abandonada y no solo vandalizada, sino también blindada", y por eso su llamado no es únicamente a recuperar los espacios públicos e infraestructura, limpiando y reponiendo, sino que considera necesario "activar" estos lugares para "desplazar a los grupos antisistémicos".

"La mejor manera de hacerlo es incorporando a los vecinos, familias y niños. Mientras entreguemos los espacios al control de estos grupos, va a ser muy difícil que los edificios y espacios se defiendan por sí solos. No quiero hablar de enfrentamiento, sino más bien de que no se les dé lugar, que no sean bienvenidos, que sientan que no pueden delinquir ahí porque está pasando algo: hay niños, familias, adultos mayores", dice. Explica, también, que si se le da a esos lugares un uso familiar, eso obligará a la fuerza policial a tomar "otras medidas" de control.

De todas formas, Allard resalta que "nadie tiene la receta perfecta para enfrentar una situación tan compleja como la que estamos viviendo como país". En ese sentido, celebra la iniciativa de poner pasto de manera parcial en Plaza Italia. "Me parece bien que se haga prueba y error, y se vaya testeando qué sucede con ese espacio. Cualquier inversión que se haga por darle un poquito más de dignidad real a esos espacios, recuperándolos, vale la pena, aunque se corra el riesgo de perderlos", dice.

Repensar el urbanismo


Para María Isabel Pavez, profesora titular del Departamento de Urbanismo de la U. de Chile, "mientras los enfrentamientos duren, parecería mejor sólo limpiar". Sobre la pregunta de cómo iniciar la recuperación de los espacios públicos, señala que, mirando al futuro, habría que replantearse algunos aspectos más generales relativos al urbanismo, como "la producción, mejoramiento, diversificación y sostenibilización del espacio público urbano".

Este proceso, asegura, se debe hacer "con participación ciudadana y considerando el conocimiento científico". Lo dice, en específico, por las nuevas exigencias medioambientales que han tomado fuerza en los últimos años. "El cambio global urbano está exigiendo ciudades para una transición ecológica que se ha vuelto imperativa para el logro de la supervivencia", dice.

"Ante la situación del incendio del Café, parecería necesario restituir ese espacio como parque urbano, replantando el polígono ocupado con más árboles. Es necesario con toda urgencia, dado el cambio global urbano que se está viviendo"

María Isabel Pavez
En ese punto concuerda Larraín, quien toma como ejemplo la renovación de pasto en Plaza Baquedano. "¿Por qué, con el cambio climático, plantamos pasto en la Plaza Italia? No tiene ningún sentido que lo sigamos forzando. Hoy día la agenda ambiental es un tema que ha salido en muchos cabildos y hay un cambio en cómo se ven los espacios. La gente quiere y exige otras cosas de los espacios públicos", afirma. Desde el municipio explicaron que las especies plantadas son "sustentables" y requieren poca agua, precisamente por la escasez hídrica.

Larraín retoma un proyecto que con el tiempo fue mutando: la idea ganadora para renovar el eje Alameda-Providencia consideraba, en sus inicios, una explanada cívica en lugar de una rotonda en Plaza Baquedano. "Es de toda lógica, porque la Plaza Italia es el lugar donde se va a reunir y se concentra la gente, no se necesita pasto. Esas son las conversaciones que hay que tener", acota.

En el caso particular del café, Pavez es todavía más crítica. "En los parques de este tamaño no está previsto construir edificios de ninguna naturaleza. Construir este edificio y los estacionamientos que le acompañan fue una decisión equivocada y tendiente a desvirtuar la esencia del parque", asegura. Por lo mismo, le parece más apropiado restituir ese espacio como parque y no como café.

"Es necesario con toda urgencia, dado el cambio global que se está viviendo y las grandes carencias de espacios verdes en Santiago. El Café Literario se podría colocar en otro lugar, donde sea posible edificar, o bien ocupar alguna casa de interés patrimonial existente para esos efectos", concluye.
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