El reglamento de los 2/3: La discusión sobre la fórmula que definirá la convención para consensuar una Carta Magna

La metodología para aplicar el quórum será una de las primeras decisiones del organismo constitucional. El debate hoy se centra en si esa normativa exigirá, además de la aprobación artículo por artículo, una votación final del texto.

29 de Septiembre de 2020 | 18:00 | Por Consuelo Ferrer, Emol
El Mercurio
El tema ronda desde noviembre pasado, no bien se alcanzó el acuerdo para habilitar un proceso constitucional: de qué manera se traduciría en el funcionamiento del organismo que redacte una nueva Carta Magna el requisito de alcanzar dos tercios de quórum.

El primero en plantearlo fue el entonces senador Andrés Allamand. "Las constituciones en algún momento tienen que aprobarse en general como un todo orgánico", dijo. Su frase resumía la polémica: ¿la Constitución tendría que aprobarse con dos tercios artículo por artículo o además como texto final?

Ante los primeros atisbos de discusión, fue una voz oficialista la que explicó el escenario, asegurando que la decisión dependerá de la propia convención constitucional que se forme. "Puede definirse que se va a votar materia por materia y luego el texto completo, pero además puede definir una cosa distinta", explicó la senadora Ena Von Baer. "No sabemos todavía cuál va a ser la definición, porque la decisión la toma el órgano constituyente".

A casi diez meses de ese momento y ad portas del Plebiscito, el tema sigue concitando interés y opiniones encontradas. Recientemente fue Pablo Longueira el que lo abordó, durante una exposición ante el comité político ampliado de la UDI. "Lo primero que se hace en la convención constituyente es elegir al presidente, la mesa y el reglamento para votar. Nosotros en el reglamento tenemos que pedir una sola cosa, una simple: que al final haya una votación general de la Constitución entre los 155 constituyentes y se aprueba por dos tercios o 66%. Si no incorpora eso, no va a haber reglamento y no va a haber propuesta", dijo, según consigna La Segunda.

Hasta el propio Presidente Sebastián Piñera ha expresado su preocupación al respecto. "El acuerdo establece, lo primero, una comisión que va a fijar el reglamento, cómo se vota, y la pregunta es si se va a votar una propuesta de Constitución o si se va a votar artículo por artículo. Eso todavía no está resuelto", señaló en conversación con Cristián Warnken, en "En Persona".

Ese flanco abierto genera enfrentamientos tanto en la arena política como en el terreno constitucional, debido a que desde la oposición se ha levantado la queja de que establecer como requisito una votación general del texto por dos tercios abre la posibilidad a que un tercio pueda vetar lo que el mismo quórum haya resuelto anteriormente en la discusión de artículos específicos, si el resultado final no les satisface. Esa aprobación, han señalado, corresponde a la ciudadanía a través del Plebiscito ratificatorio, pero lo cierto es que la discusión todavía no está zanjada.

Aguas divididas


"¿Dos veces 2/3?" fue el título de la carta escrita por Eduardo Engel, Benito Baranda, Leonardo Moreno, Verónica Undurraga, María Jaraquemada y María Isabel Hamilton. En ella abordaron esta discusión y citaron el único artículo establecido al respecto en la reforma constitucional que habilitó el proceso: "La Convención deberá aprobar las normas y el reglamento de votación de las mismas por un quórum de dos tercios de sus miembros en ejercicio".

"La propuesta proveniente de algunos sectores tiene el efecto de que una minoría de convencionales de un tercio más un voto pueda bloquear el proceso completo si no les gusta el resultado acordado y mantener vigente la actual Constitución. La propuesta de la doble votación pone en riesgo justo esa legitimidad, pues deja en manos de un sector minoritario de convencionales constituyentes la posibilidad de vetar el texto, aun cuando cada una de sus normas ya hubiera sido aprobada por dos tercios de la Convención", exponen.

"La propuesta de la doble votación deja en manos de un sector minoritario de convencionales constituyentes la posibilidad de vetar el texto, aun cuando cada una de sus normas ya hubiera sido aprobada por dos tercios de la Convención"

Engel, Baranda, Moreno, Undurraga, Jaraquemada y Hamilton
En cambio, proponen que la "coherencia" del texto constitucional se alcance de formas "más democráticas" que "fomenten una deliberación seria y responsable". "Podrían someterse al voto de dos tercios de la Convención los distintos capítulos o temas que previamente se haya decidido por la Convención que requieren un análisis en conjunto. Asimismo, puede entregarse a la Secretaría Técnica que asesorará a la Convención el mandato de hacer ver si existen inconsistencias en el texto que deban corregirse", dicen.

La misiva fue respondida por otra del profesor de Derecho de la U. Católica, Sebastián Soto, quien señala que esta discusión "está dividiendo las aguas más de lo que debiera" y que "hay confusión al respecto". En ella explica que, por ser unicameral, la convención tendrá que resolver el contenido del texto en un proceso "circular" y no "lineal", es decir, sin la existencia de votación "en particular".

"En un proceso como este, no hay forma de evitar que haya un informe final que deberá ser aceptado por los 2/3 en su totalidad y, como es el caso de los informes de la comisión mixta, sin autorizar la división de votación", dijo en El Mercurio. "La votación final por 2/3 es entonces un trámite más que solo viene a ratificar en su totalidad lo que ya antes se aprobó individualmente".

El "peso histórico" de llegar a un consenso


El tema también fue abordado en el último capítulo de "Proyectando Chile" en EmolTV, donde el ex canciller Teodoro Ribera señaló que se trata de uno "muy complejo" que requerirá las voluntades de sus participantes. "Si no, podemos tener una situación que se va a dilatar en el tiempo, que no va a haber acuerdos en cómo se vota y va a conllevar una gran tensión política", dijo. "Tienen un gran peso histórico en no llegar a una situación que le dé inestabilidad a este país para el futuro", añadió.

En tanto, la economista Claudia Sanhueza destacó que "en todas las experiencias constitucionales, las del PNUD también, siempre" se requieren altos quórums de aprobación. "Incluso hay algunos países que tenían unanimidad: no dos tercios, sino que todos tenían que estar de acuerdo. Eso es así porque una Constitución se construye entre todos, tiene que poder ser una casa común, donde todos se sientan parte. Eso es lo bonito de este proceso constituyente", apuntó.

"Esa primera semana van a tener que ponerse de acuerdo en un método. Algunos dirán que voten por capítulos, otros por artículo y otros por comisiones, pero van a tener que ponerse de acuerdo. El gran incentivo es que tienen 9 meses, eventualmente 12, para sacar un buen proyecto, traerlo y lograr que nosotros les digamos que sí"

Patricio Zapata
Para el ex ministro Harald Beyer, por su parte, tiene sentido que la decisión del reglamento esté en manos de los convencionales. "Eso le da un poquito más de legitimidad al proceso", dijo. "Si nosotros, a través de este proceso, logramos que toda la población se sienta comprometida con la Constitución, creo que hemos dado un paso como país y creo que eso es positivo. Tal vez con esa razón se privilegió que el reglamento fuera definido por estas personas que fueran elegidas para crear esta nueva Constitución".

"El reglamento va a ser la primera discusión que van a tener los convencionales, y por como quedó escrito van a tener que reunir los dos tercios hasta para pedir pizza", añadió el abogado constitucionalista Patricio Zapata. "Esa primera semana van a tener que ponerse de acuerdo en un método. Algunos dirán que voten por capítulos, otros por artículo y otros por comisiones, pero van a tener que ponerse de acuerdo. El gran incentivo para esos 155 hombres y mujeres es que tienen nueve meses, eventualmente doce, para sacar un buen proyecto, traerlo y lograr que nosotros les digamos que sí", expuso.

"Tampoco tienen margen para perder el tiempo y hacer un mamarracho: se juegan su responsabilidad histórica. Es un enorme incentivo a que sean generosas, a ceder, a no apuntar a su máximo sino a identificar cuáles son sus valores fundamentales y entrar a 'negociación', a dialogar, a deliberar", agregó Zapata. "Puede que lo que salga no tenga la perfección técnica de un producto de un grupo de premios Nobeles, puede que no tenga esa coherencia, pero va a ser nuestro".
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