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Abandonar la ciudad: El fenómeno migratorio hacia zonas rurales que la pandemia está acelerando

El movimiento hacia localidades más pequeñas tiene que ver, para los académicos, con un "cambio ético sobre cómo la gente quiere vivir su vida", con las posibilidades que abren herramientas como el teletrabajo y con el impacto socioeconómico del virus.

14 de Diciembre de 2020 | 08:00 | Por Consuelo Ferrer, Emol
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"La ciudad dejó de significar muchas de las virtudes que por mucho tiempo representó para la gente", afirma el sociólogo, urbanista y doctor en Antropología Ricardo Greene. Desde hace años que estudia los movimientos migratorios y esa es la explicación primera que encuentra para el fenómeno del cual Chile está siendo testigo en medio de la pandemia: el éxodo de familias desde ciudades grandes a localidades más pequeñas.

"Era el lugar donde la gente quería estar, porque le daba prestigio, cultura, riqueza. Ahora la ciudad está perdiendo ese valor y tiene que ver con un cambio ético sobre cómo la gente quiere vivir su vida. Ahora hay un modelo mucho más familiar, a pequeña escala, de vivir más espiritualmente y en relación con la naturaleza", explica el académico del Centro para la Producción del Espacio de la U. de las Américas.

La pandemia, cuenta Greene, vino a catalizar un fenómeno que venía ocurriendo, que no es "completamente nuevo". "Entre los censos de 2002 y 2012, Puerto Varas creció en un 25%. Lo mismo Villarrica, Pucón, Llanquihue", expone. Esa tendencia se ha acelerado en los últimos meses. "Es lo que pasa si uno se pregunta qué haría si existiera la teletransportación. Si puedas seguir trabajando en Santiago pero irte a las 5 de la tarde a cualquier parte, ¿dónde vivirías? ¿En la Patagonia?El teletrabajo está haciendo eso. Abre la posibilidad de irse", comenta.

La respuesta para muchas familias parece estar precisamente en el sur: Purranque, Puerto Octay, Puyehue. El fenómeno migratorio quedó de manifiesto en los cambios de domicilio del Registro Social de Hogares, contó el Director de Desarrollo Comunitario de Purranque, Miguel Arredondo, a El Austral de Osorno. "Es un efecto más de la pandemia, que viene a sobrecargar a los municipios que han respondido en todas las prestaciones sociales a través de programas de los que somos ejecutores y responsables directos", expuso.

En estas localidades, la preocupación va al alza: "La llegada de nuevas familias de forma definitiva exige respuestas en la salud primaria, educación, empleabilidad, entre otros. Y no pueden ser marginados o postergados desde ningún punto de vista", añadió. En Puyehue, la alcaldesa María Jimena Núñez advirtió algo similar: el retorno de personas a casa de sus familiares debido al impacto económico causado por el covid-19.

"Son familias que llegan a vivir a la comuna porque están muy mal económicamente, ya que quedaron sin trabajo y no pueden pagar arriendos, entonces necesitan redes de apoyo, no solo de sus familias, sino también del municipio, que es la primera puerta que las personas han golpeado en esta compleja situación", expuso.

Una nueva centralidad


Para Greene, los dos escenarios están pasando: familias que, afectadas por la crisis socioeconómica, vuelven a los pueblos donde tienen sus redes de apoyo y familias beneficiadas por las condiciones que brinda el teletrabajo y que se radican, a menudo, en sus segundas viviendas. Lo segundo podría explicar, por ejemplo, que en los colegios de Vitacura se redujera la matrícula en un 11%, concentrado en los 15 establecimientos particulares pagados de la comuna. Eso es atribuido principalmente a la migración de familias a otras ciudades.

Además de lo que aporta el teletrabajo, el académico del Núcleo Milenio Movilidades y Territorios, Walter Imilan, suma el efecto de "lo que empieza a hacer la distancia con el concepto de centralidad urbana". "Lo que hemos visto en estos meses es que no es necesario ir al supermercado para comprar, o ir a una consulta médica para que te atiendas, incluso los estudios se están haciendo a distancia. La pandemia nos ha obligado a aprender otras formas de hacer las prácticas que requerían centralidad".

"Es paradójico que un virus que comienza por el acceso a sectores cada vez más aislados termine produciendo el movimiento de personas precisamente hasta allá"

Ricardo Greene
Ese "cambio de lógica", asegura Imilan, facilitará la decisión de "abandonar la ciudad". "Muchas personas tienen el sueño de irse a un lugar rural o a una ciudad pequeña, donde no están los 'males' de la gran ciudad como la contaminación, las aglomeraciones, la vida acelerada, el peligro, la violencia", enumera. "El dinero te rinde más, tienes un medioambiente más sano, estás menos contaminado".

El problema del panorama, explica Greene, es que se está haciendo "sin ningún tipo de planificación, cuidado ni resguardo". Estas localidades están creciendo "sin control, sin buenos informes de impacto ambiental, sin buenas mitigaciones". Y especialmente con la pandemia, comenta, se está dando paso a otro fenómeno: la microxenofobia de los locatarios hacia quienes llegan a vivir desde una ciudad más grande. "No tienen buenos servicios médicos, ni insumos, ni ventiladores. Que llegue gente nueva implica una recarga en sus sistemas", dice.

El académico no teme que la ciudad se despueble y, es más, se reconoce como partidario de la migración desde las metrópolis hacia las afueras. "Es necesario generar otro tipo de ordenamiento territorial, porque tenemos un enorme porcentaje de población que vive en Santiago, y eso dificulta las cosas porque genera concentración de poder, de recursos, de cerebros. Generar un territorio un poco más equitativo me parece necesario, pero tiene que hacerse con una buena planificación", comenta.

En todo el fenómeno, eso así, advierte algo que le parece una "paradoja". "El virus apareció por la intromisión de la actividad humana en sectores cada vez más alejados", comenta. "En la medida en que vamos entrando en sectores más agrestes, se va multiplicando la posibilidad de contraer estos virus, sin embargo es la ciudad la que está señalada como fuente de conflicto, porque allí es donde ocurre el contacto. Es paradójico que un virus que comienza por el acceso a sectores cada vez más aislados termine produciendo el movimiento de personas precisamente hasta allá".
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