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Menos contagios, pero con más agotamiento: Cómo cambiaron las causas de las licencias médicas del personal sanitario

Un mejor conocimiento del virus, el refuerzo del uso de elementos de protección personal y el efecto de la vacuna han disminuido las ausencias por causa directa del virus, pero se calcula que entre un 15% y un 25% de los funcionarios de la salud están fuera del trabajo, principalmente por salud mental.

05 de Abril de 2021 | 08:00 | Por Consuelo Ferrer, Emol
Aton
Aunque no existe certeza total del número, la cifra más baja que se maneja —que fue confirmada por la propia subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza— es de un 15%. "Obviamente hay una situación de cansancio, de agotamiento y desde el punto de vista de salud mental ha tenido un impacto", dijo la autoridad sanitaria hace dos semanas a radio Universo. "Ha habido un porcentaje no menor de personas —la última cifra que tengo es que puede haber llegado a un 15%— que han tenido que tener licencia, particularmente en las UCI".

Y es que el sistema, denuncian los propios médicos y funcionarios de salud, enfrenta su momento más duro en lo que va de la pandemia: un segundo peak que supera en magnitud al primero, con más pacientes en estado crítico y luego de un año de combatir al SARS-CoV-2 sin descanso. Los desafíos entonces y hoy son distintos, y el escenario ahora muestra otras complejidades. El agotamiento y el efecto en la salud mental está siendo uno de ellos.

"Uno podría recibir la crítica de que el equipo médico siempre está presionado por trabajar en una UCI y eso es cierto: trabajamos con pacientes graves, muchos muy cerca de la muerte, pero esta es una enfermedad especial, muy grave, con mucha afectación pulmonar, con alta mortalidad y alta rotación de pacientes", explicó el presidente de la Sociedad Chilena de Medicina Intensiva, Darwin Acuña, en EmolTV.

"Hay licencias médicas por distintas causas que en algunos casos llegan al 25%", dice por su parte el presidente de la Sociedad Chilena de Medicina de Urgencia, Luis Enberg. Según la doctora y académica de la Escuela de Salud Pública de la U. de Chile, Soledad Martínez, la proporción entre ambas causas también se ha modificado: si durante el primer peak era más el personal con licencia por motivos asociados al covid, hoy la primera causa está siendo la salud mental.

Según cifras del Ministerio de Salud, entre marzo y diciembre del año pasado se recibieron 32.440 licencias médicas. Ello corresponde al 16,7% de los profesionales de la red asistencial. Si se compara con años anteriores, el fenómeno es mayor: en 2018 los funcionarios tuvieron en promedio 24 días por enfermedad, en 2019 fueron 25 y en 2020 llegaron a 30, según informa La Tercera. En un año, las bajas por problemas de salud físicos y mentales crecieron un 21%.

Menos contagios, pero más estrés


Así fueron las cosas en la Atención Primaria de Salud (APS): entre el 2 de junio y el 1 de julio se contagiaron 806 funcionarios y para principios de agosto se sumaron otros 773. Con los meses la situación fue amainando, pero los casos dentro del staff volvieron a repuntar en el verano: a los casi 100 contagios que hubo entre diciembre y enero se sumaron otros 340 entre enero y febrero, según cifras de la Confederación Nacional de Funcionarios de Salud Municipalizada (Confusam).

Entonces comenzó el proceso de vacunación, que consideró en primer lugar a los funcionarios de salud a partir del 3 de febrero. Antes del 3 de marzo, fecha en que se cumplió el plazo para obtener la segunda dosis, se contagiaron otros 217 trabajadores. Desde ese día a la fecha se han sumado otros 335 diagnósticos, aunque con una diferencia notoria: 202 se contagiaron antes del 18 de marzo, día en que se calcula que el efecto de inmunidad de la vacuna comienza a aparecer. Desde entonces se han contagiado 133 personas. La proporción de casos diarios bajó de 11.2 en la primera parte del mes a 9.5 en la segunda.

También ha cambiado la proporción de funcionarios con sospecha de covid y en cuarentena preventiva: el 14 de junio, día en que se contabilizó el primer récord de 6.938 casos nuevos, había 320 funcionarios en observación por sospecha y 1.110 en cuarentena preventiva. El segundo peak se registró este 26 de marzo, con 7.626 nuevos contagios, y el día anterior la Confusam había informado 15 funcionarios con sospecha de coronavirus y 129 en cuarentena.

"Esta es una enfermedad que genera que las personas mueran de forma bastante compleja, porque mueren solos, entonces no solo hay que darles apoyo técnico sino también emocional. Eso termina agotando a los equipos"

Luis Enberg
"Hay mucha gente que se enfermó en la primera ola y contrajo anticuerpos, también en el personal de salud hemos redoblado los esfuerzos para la buena utilización de los elementos de protección personal y las buenas prácticas para evitar la transmisión del virus", dice Enberg a Emol. "Eso ya hacía que la transmisibilidad dentro del personal sanitario fuera mucho menor, y si a eso le sumamos la vacuna disminuye más todavía la posibilidad de enfermarse. Yo he visto muchos menos casos", agrega.

A pesar del alivio en los contagios, el costo emocional ha sido tan alto que el personal sigue viéndose mermado. "El año pasado se hizo un estudio entre trabajadores de la salud pública que arrojó que 1 de cada 4 mujeres sufren temas de salud mental y uno de cada 10 hombres también. Esto está correlacionado con que 2 de cada 5 mujeres y uno de cada 4 hombres se han sentido agotados emocionalmente, y eso fue en un momento con bajo nivel de casos", explica la presidenta de la Confusam, Gabriela Flores.

Según la 2da Encuesta Nacional de la Sochimi sobre prevalencia del síndrome de burnout en personal sanitario de UCI durante la pandemia —que se publicó en diciembre pasado— un 81% de los funcionarios declaró sentir alto grado de cansancio emocional y un 61% despersonalización. Del total de encuestados, 23% declaró haber recibido atención de salud mental durante ese tiempo, un 13,4% tuvo licencia médica por causas psicológicas y un 26% usó tratamiento farmacológico asociado a estas causas.

"Hay un agotamiento, hay personas que no se han podido tomar vacaciones. Uno podría decirles que se tomen un descanso, pero no se puede porque este momento es complicado y demanda personal, y se está logrando pero a costa de su esfuerzo", reflexiona Enberg. "Esta es una enfermedad que genera que las personas mueran de forma bastante compleja, porque mueren solos, entonces no solo hay que darles apoyo técnico sino también emocional. Eso termina agotando a los equipos".
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