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Felipe Berrios: "Llevo más de tres años siendo atacado sin piedad por la Fundación para la Confianza"

Agregó que carga "con el estigma de haber cometido delitos de connotación sexual que nunca cometí".

10 de Diciembre de 2025 | 11:17 | Por B. Olivares Nieto, Emol
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Felipe Berríos.

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El sacerdote Felipe Berríos se refirió a la determinación de la Compañía de Jesús, que informó ayer que el Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF) del Vaticano -de forma inapelable- anuló la decisión de la orden Jesuita de restringir del ejercicio sacerdotal y expulsar de sus filas al presbítero.

"Llevo más de tres años siendo atacado sin piedad por la Fundación para la Confianza y sin misericordia por la propia Compañía de Jesús", sostuvo a través de una declaración pública.

La medida en contra de Berríos se tomó en abril pasado tras concluir que el religioso cometió "actos impuros" en contra de menores de edad. Sin embargo, la máxima autoridad en materia de justicia canónica de la Iglesia Católica concluyó que "no se logró la certeza moral suficiente sobre los delitos denunciados".

Berríos indica además que "llevo más de 3 años cargando con el estigma de haber cometido delitos de connotación sexual que nunca cometí. Llevo más de tres años siendo públicamente acusado y sufriendo una persecución implacable que ha significado un daño reputacional enorme para mí y para quienes valientemente creyeron en mi palabra y en mi inocencia".

"Hoy, tras vivir un proceso de profundo dolor, de soledad, de reflexión, de humilde trabajo pastoral en La Chimba y de oración, la verdad me ha hecho libre", agrega.

Continúa asegurando que "como hombre de fe, seguiré guiando mi vida bajo los principios de Jesús al modo de San Ignacio de Loyola, el padre Arrupe y San Alberto Hurtado y continuaré poniendo en práctica su palabra ahí donde me necesiten, tal como lo vengo haciendo desde mis 20 años en que entré a la Compañía de Jesús y más ahora que este Decreto me rehabilita para el ejercicio del sacerdocio".

Consignó que "soy una persona que cree en la Justicia", por lo que "me autodenuncié para ser investigado transparentemente por los tribunales nacionales, que también me sobreseyeron definitivamente en dos ocasiones determinando no solo que las imputaciones que se me formularon estaban prescritas, sino que no eran constitutivas de delito ni se encontraban suficientemente fundadas, desacreditando así cualquier interpretación antojadiza de los hechos".

Cerró llamando a que "los delitos de connotación sexual, por su gravedad, sean siempre denunciados, investigados con rigor, con seriedad, con apego a la ley y sin farandulización".

"En mi caso ha ocurrido todo lo contrario y el prejuzgamiento y la obcecación han sido feroces, tanto así que la Compañía de Jesús, que fue mi casa por décadas, incluso hoy ante la evidencia irrefutable de mi inocencia persiste empecinadamente en sancionarme por cualquier vía, acusando incumplimiento de mi voto de obediencia por el solo hecho de defenderme, que es lo que en definitiva me permitió demostrar mi inocencia", completó.