No sólo ha sido cuestionada por parlamentarios y sostenedores como un eventual "amarre ideológico" en el tramo final del actual Gobierno. La circular número 781 de la Superintendencia de Educación también ha generado inquietud por una serie de nuevas exigencias que introduce en los reglamentos internos de los colegios. El documento redefine el alcance de estos instrumentos y establece criterios que, según advierten sostenedores, abren dudas respecto de la autonomía de los proyectos educativos y de la aplicación práctica de las normas en la vida escolar cotidiana.