Si bien el Presidente electo, José Antonio Kast, presentará a su gabinete el próximo 20 de enero, ya hay nombres que asoman como favoritos para ciertos ministerios, y expertos en política analizaron esta "estrategia".
El jueves, durante su participación en el foro "Prioridades para Chile en la voz del Presidente electo", organizado por Icare, Kast hizo guiños a sus colaboradores más estrechos.
Uno de ellos fue su asesor económico Jorge Quiroz, quien el martes fue confirmado como su ministro de Hacienda en una cita con empresarios, según trascendió.
Durante su intervención, el Presidente electo también destacó la presencia de Claudio Alvarado y del senador José García Ruminot, quienes suenan como titular de Interior y ministro Segpres, respectivamente.
De la misma manera fue nombrado el ex jefe de campaña Martín Arrau, quien habría sido confirmado esta semana a los empresarios como próximo titular de Obras Públicas. Y, en el encuentro también estuvo Mara Sedini, actual vocera de la Oficina del Presidente electo (OPE), pero de quien se espera que asuma la vocería de Gobierno desde el 11 de marzo, aunque no es algo seguro.
Para Javiera Delgadillo, jefa de carrera de Administración Pública de la Universidad de O'Higgins (UOH), esto de "dar nombres de a poco, da cuenta de un 'tanteo de terreno' y en cierta medida de 'improvisación'".
"Es - a lo menos - extraño que una persona que se ha preparado más de 8 años para ser Presidente no tenga definido cartas sólidas para ciertos espacios que son estratégicos y, más bien, la apuesta es dar nombres polémicos o altamente conocidos pero sin experiencia en la gestión pública", complementó.
De la misma manera, sentenció que "también, lo que hasta ahora conocemos de la conformación del gabinete, habla de un desplazamiento evidente de partidos políticos de derecha tradicionales (como UDI y RN) y de la creación de un círculo estratégico ideológicamente fuerte, poco permeable a debates políticos internos".
Marco Moreno, director del Centro Democracia y Opinión Pública de la Universidad Central, sostuvo por su parte que "la entrega de nombres por goteo en el gabinete de Kast puede leerse como una estrategia de testeo político: medir reacciones antes de cerrar definiciones".
El problema, agregó, "es que cuando la ambigüedad se extiende, el testeo empieza a parecer indecisión. En etapas de transición, más que probar nombres, lo clave es proyectar control, criterio y cierre estratégico".
Por otro lado, recordó que "con matices hemos visto también en procesos anteriores testeo informal, en los segundos gobiernos de Piñera y, en menor medida, en Bachelet II, pero generalmente a través de trascendidos y no de exposición pública deliberada de nombres acompañando al Presidente electo. La diferencia ahora es el carácter más visible y performativo del testeo".
Mario Herrera Muñoz, analista político de la Universidad de Talca, dijo desconocer si lo que ocurre es una "estrategia deliberada", pero "sí funciona como una".
"El efecto es probar nombres o perfiles de cargos para medir su impacto en la opinión pública. Con ello, retroalimentan si la persona/perfil tendrá una valoración positiva, permite también analizar potenciales conflictos de interés no declarados por las mismas personas y retroalimentan el impacto que pueda tener a nivel político", afirmó.
Agregó que "esto último es especialmente crucial cuando hay coaliciones con baja cohesión, como es el caso de Boric y de Kast. Son pactos electorales que se transforman en pactos de gobierno. Por tanto, 'probar' nombres y perfiles en la opinión pública permite no sólo testear la reacción de la futura oposición, sino que también de sus propios aliados".