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Cuando se acaba el poder: La caída de uno de los principales legados que buscaba Boric tras quiebre con la centro izquierda

Expertos afirman que "el fin del Gobierno" pesa en la coalición y enfatizan que el Socialismo Democrático "dejó pasar muchas humillaciones".

16 de Enero de 2026 | 21:02 | Redactado por Daniela Toro, Emol.
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Presidente Gabriel Boric.

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La crisis abierta en el oficialismo tras la absolución del excarabinero Claudio Crespo se ha convertido en una suerte de epílogo del Gobierno del Presidente Gabriel Boric, cuando quedan poco más de 50 días para que termine su mandato.

Esto, porque ya entradas las páginas finales, queda la sensación de que una de las grandes aspiraciones del Presidente, de construir una coalición sólida y dejar un "legado" en esa línea, hoy se parece más a un espejismo.

La absolución de Crespo -quien estuvo imputado por lesiones graves contra el actual diputado electo, Gustavo Gatica, durante las manifestaciones por el estallido social-, ha sido cuestionada por el Presidente Boric en más de una oportunidad.

Pero lo que finalmente desató la crisis política y el desmoronamiento del castillo de naipes de la actual izquierda -como coalición- fueron los emplazamientos cruzados por la normativa que permitió la absolución del expolicía: la Ley Naín Retamal, que no sólo fue aprobada durante este Gobierno, sino que esta administración "hizo suya", al incluirla (en el número 306) en las 1.000 medidas impulsadas por este gobierno, como "ley que fortalece y protege el ejercicio de la función policial y de Gendarmería".

Tras conocerse el fallo, Apruebo Dignidad - el PC y el FA- emplazó a parte del Socialismo Democrático -especialmente al PS y al PPD-, por haber respaldado la normativa durante su tramitación, lo que generó un quiebre en el oficialismo. Los dos polos que habían logrado, pese da desavenencias, sortear las aguas de la cogobernanza, hoy muestran señales de naufragio.

Algunos analistas creen que lo que ocurre por estos días en el oficialismo está empujado por la pugna de la "hegemonía de las izquierdas" y el post escenario electoral, dejando a un sector duramente derrotado. Otros, han puesto en duda si, efectivamente, el actual oficialismo quiere realmente separarse en sus polos o si se está levantando una cierta "puesta en escena" del oficialismo que esconde alguna estrategia política.

Lo concreto ahora es que las acusaciones cruzadas han tenido poca delicadeza entre compañeros de coalición, y algunos no han tenido problema en proyectar un futuro incierto para la alianza.

Desde el PPD, la exministra del Interior, Carolina Tohá, dijo a Tele13 Radio que la postura de los parlamentarios oficialistas que han responsabilizado al Gobierno por la ley es "irresponsable, desleal, que da cuenta de que no aprendiste nada".

Ayer, el senador PS, José Miguel Insulza, comentó a Radio Cooperativa que "aquí no hay una coalición opositora de ninguna manera. Hay una promesa de coalición opositora que no ha sido llevada a la práctica".

En tanto, el presidente del PPD, Jaime Quintana, fue un paso más allá, y dijo este viernes a Radio Infinita que "políticamente esto es un golpe a una de las aspiraciones importantes que tiene el Presidente. Una cosa es que no logramos una sola coalición, pero otra cosa es que se quiebre la coalición antes de que termine el gobierno".

¿Fin del anhelo del legado?


Para algunos analistas, este quiebre oficialista podría resultar menos doloroso para el Presidente Boric de lo que se esperaría, y destacan que el Mandatario siempre se sintió más cercano al PC, y que "dejó caer" a sus aliados socialistas cada vez que las cosas se tornaban complejas. Otros, en tanto, apuntan a una "fragilidad" de la alianza que no hizo más que verse agudizada tras la aplicación de la Ley Naín Retamal.

Mauricio Morales, analista político de la U. de Talca, señala que "si bien discursivamente Boric impulsó una coalición amplia, la verdad es que esa coalición nunca existió. Fue una alianza de emergencia que resistió, y esto es lo valioso, por cuatro años".

"Si bien discursivamente Boric impulsó una coalición amplia, la verdad es que esa coalición nunca existió. Fue una alianza de emergencia que resistió, y esto es lo valioso, por cuatro años".

Mauricio Morales, analista político U. de Talca
En esa línea, acota que "Boric siempre se ha sentido más cómodo con el PC que con el SD. Convocó al SD al gobierno pues se dio cuenta que Apruebo Dignidad no disponía de los contingentes suficientes para copar todos los cargos de la administración pública. A Boric no le duele romper con el SD, pues legítimamente su proyecto es de izquierda y en alianza con el PC".

Una opinión similar tiene Asunción Poblete, investigadora del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES), quien subraya que "el presidente Boric y la nueva izquierda creyeron no solo ser mejores que quienes los antecedieron, sino que, ya habiendo incorporado a la izquierda tradicional a su gobierno, ellos lograrían unir y comandar a las izquierdas como nunca antes. Dado que no hay un legado considerable en contenidos (o al menos no los que hubiesen querido) la consolidación de una alianza 'DC a PC' era un buen premio de consuelo".

No obstante, plantea que la unidad fue instrumental para ambas partes, y que, en definitiva, "el Gobierno dejó caer a sus aliados socialistas cada vez que las cosas se tornaban complejas: tras la fallida compra de la casa de Allende, por ejemplo, y ahora para exculparse frente a sus barras bravas por la aprobación de la ley Naín-Retamal".

Para Maximiliano Duarte, director de estudios de Fundación Piensa, "el contexto electoral permanente, sumado a la necesidad de reconducir el proyecto tras el golpe político que significó el rechazo en el plebiscito de salida del primer proceso constitucional, postergó una discusión de fondo que los partidos del oficialismo tenían pendiente".

"Las distintas posiciones frente a los regímenes de Cuba y Venezuela, así como las diferencias de interpretación sobre el rol de la oposición durante el estallido social, revelan una fragilidad ideológica que se ha visto agravada por la incapacidad del gobierno para procesar y ordenar sus propias tensiones, lo que vuelve ilusoria la posibilidad de una unidad política sólida una vez fuera del gobierno", comentó.

Efecto "pato cojo" y las "cuentas pendientes"


Este contexto de quiebre o el distanciamiento en el caso del Socialismo Democrático, en busca de su propia "identidad", como ha señalado el diputado y jefe de bancada PPD-Independientes, Raúl Soto, se ve exacerbado por la recta final de la gobernanza y por el escenario que emerge a partir del 11 de marzo, donde serán la nueva oposición.

Poblete subraya que el efecto de fin de gobierno (efecto "pato cojo) pesa, porque el balance es negativo y la derrota electoral fue contundente. "El socialismo dejó pasar muchas humillaciones estos años, y ahora golpea la mesa ya que no tiene nada que perder de cara al nuevo ciclo. En efecto, no tiene ningún sentido mantener la unidad por la unidad si esta no te da réditos políticos", acotó la experta.

"El socialismo dejó pasar muchas humillaciones estos años, y ahora golpea la mesa ya que no tiene nada que perder de cara al nuevo ciclo. En efecto, no tiene ningún sentido mantener la unidad por la unidad si esta no te da réditos políticos".

Asunción Poblete, investigadora IES
Morales, por su parte, hace hincapié eso sí que de aquí en adelante -los polos de la alianza- tomarán caminos distintos, "pero si en cuatro años más Boric o cualquier líder de izquierda es Presidente, el SD volverá a a armar alianza. Por ahora es comida hecha y amistad desecha. Boric le dio al SD cargos en el estado, y el SD afirmó el gobierno en momentos difíciles. Al acabarse el gobierno, se terminan los incentivos por seguir juntos".

En la misma línea, Duarte sostiene que "no es lo mismo cohesionar a los partidos políticos cuando se ejerce el poder que cuando se está prácticamente afuera. Una vez que el pragmatismo de gobernar —y de repartirse cargos— se diluye, lo que florecen son las diferencias ideológicas", y proyecta que habrá una disputa sobre la hegemonía política de la izquierda cuando sean oposición.

"El Socialismo Democrático se ha percatado de que el Frente Amplio y el Partido Comunista tratarán de capitalizar los modestos logros de este gobierno, y traspasarles a ellos el costo de algunas leyes aprobadas que tensionan al sector, como hemos visto a propósito de la discusión sobre la ley Naín-Retamal. Ya estando fuera del gobierno y sin elecciones a la vista, es tiempo de que los partidos ajusten cuentas pendientes", zanjó.